G. Conte

Donde topa lo pandito: el gatopardismo, única política de Estado mendocina

El Gobernador enfrenta a la oposición desde adentro y desde afuera. ¿Quién tiene razón? ¿Se debate lo sustancial o es una peleita superficial?

Donde topa lo pandito: el gatopardismo, única política de Estado mendocina

"Se hallan muy por encima de nosotros, pero también se nos ofrecen en su más rotunda carestía, tan faltos de conceptos como de generosidad. Ni buenos ni malos, habría que reconocer. Ni el llanero solitario es el héroe, por más que apechugue con el peor papel, ni los otros son tremendamente malvados. Ocurre que se les ha pasado a todos el tiempo de las cerezas, junto con el arroz. Llueven palabras huecas, sus señorías nos llueven a palabras que mojan pero no empapan, que ni calman ni siembran". Maruja Torres. "Así hablan los legisladores: lo común y lo incomprensible".

Escuchá un resumen de esta columna en #ConteALas650:


¿Solo con los llamados "consensos políticos" pueden empujarse y conseguirse cambios profundos en una sociedad acostumbrada a hacer lo que hace (y nada más, y nada nuevo), con instituciones abúlicas que funcionan por inercia y dirigentes cómodos en el rol que les viene tocando desde siempre? Si la respuesta a esta pregunta aplicada a Mendoza es "sí", no hay más nada que decir ni de qué hablar: será cuestión de sentarse en los próximos diez días alrededor de una mesa de decisiones, por ejemplo, y echar a andar motores sociales, económicos y hasta culturales empastados o secos y listo. Seremos la Mendoza que todos decimos que soñamos.

Por el contrario, cuando este triste panorama es uno de los diagnósticos posibles sobre el lugar en donde vivimos, resulta que es un poder político enérgico y contundente, surgido de las urnas, lo único capaz de impulsar el movimiento de lo que está quieto.

Sería ingenuo no admitir que resulta riesgoso, conmovedor y audaz otorgarle la chance a quien gobierna de hacer y avanzar. Pero probablemente sea la única oportunidad que los pueblos tienen para dar un salto hacia el presente -ni siquiera hacia el futuro- ya que la pulsión conservadora estanca y atrasa, por lo que todo ese gran poder del que hablamos en manos, por ejemplo, del Gobernador moviendo piezas que están atascadas en el tiempo por tanto herrumbre, serviría acaso para una actualización a los tiempos que corren y quizás un poco más.

¿Renuncia el resto de la política y la dirigencia de diversa especie a los controles que les toca ejercer? ¿O prefieren no tener que hacerlo y por eso prefieren levantar muros en lugar de habilitar caminos diferentes?

La única política de Estado que ha sobrevivido en Mendoza a través de épocas y protagonistas, regímenes ilegítimos y democráticos, es la del gatopardismo: cambiar una cosa un poco para que, en definitiva, nada cambie y se dé la falsa sensación de progreso suficientemente tranquilizadora. Y resulta curioso que partidos que le pusieron nombres y apellidos a todas las dictaduras ahora pretendan asumir el fiel de una balanza que otorga peso específico a las institucionalidades.

Los que detentan el poder fáctico están cómodos en donde están. ¿Cambiarían por sí solos? ¿Se otorgarían mayores responsabilidades y tareas si no se los empujara a ello? Se trate de las cuestiones inherentes a los millonarios o a los empobrecidos, sus dirigentes preferirían -así ha sucedido una y otra vez, como si viviésemos atrapados en un bucle de tiempo histórico- que nada cambie porque si no, probablemente alguien los cambiaría a ellos. Los mismos pidiendo lo mismo a los mismos que se niegan a darles lo mismo que piden desde siempre... y así sucesivamente. Unos, contentos por no cambiar. Otros, contentos porque ese hecho los refuerza en el cargo de reclamantes, por siempre. Si los reclamos fueran saciados alguna vez en función de que enfoquen bien su "batalla", ¿acaso no quedaría vacío el rol de reclamantes? Entonces, "mejor seguir así, como estamos, aunque estemos mal". Inclusive, se acepta colectivamente el relato de "lucha permanente" sin siquiera plantearse que un día, como producto de esas presuntas contiendas de tono casi épico, podrían ganar y dejar de luchar, jubilando a los mañosos comandantes de esas guerras acordadas, idénticas unas con otras.

Hoy está una parte de la sociedad -la más informada- latente ante un dilema: ¿se le debe otorgar al gobernador Alfredo Cornejo un poder suficientemente fuerte como para cambiar el estado de cosas, por ejemplo, en la Corte, en el funcionamiento del empleo público o en las relaciones laborales en general, entre tantas otras?

Lo insólito de este planteo adquiere tal condición por diversas razones:

- Se lo votó tras un vacío de poder para que lo ejerciera. ¿Se arrepintió el electorado de tal hecho y objetivo? ¿Es preferible lo anterior, la cuasi anarquía, el descontrol o acaso, el poder mirar por sobre el hombro a quien gobierna como si fuera un Don Nadie?

- El frente político que lo acercó al poder cuestiona ahora -entre otros refucilos críticos- que Cornejo busque en la Legislatura cambiar las condiciones de poder dentro de la Corte para hacerla funcionar no de acuerdo a los intereses de sus cortesanos sino de los objetivos generales de su existencia. Nunca nada cambió ni en dictadura ni en democracia: solo breves destellos que hicieron creer que se cambiaba en algo, pero para no cambiar demasiado.

- Pero resulta que algunos partidos que integran la fuerza que llevó a Cornejo al Gobierno tienen miedo -de acuerdo con un comunicado difundido esta semana- de que se transforme "en un Menem, en un Kirchner". Ante ello es grave tener que preguntarse a estas alturas: ¿No lo sabían de antemano? ¿Lo piensan solo ahora que ya se acomodaron en los sitios que les tocó por integrar el espacio ganador? ¿Por qué no lo denunciaron antes? Más aun (y mejor): ¿por qué no impidieron que ese potencial "monstruo" triunfara y en su lugar lo entronizaron en donde está?

La oposición de afuera de Cambia Mendoza, el espacio gobernante, se reduce a un Partido Justicialista que se confunde en sus objetivos -en medio de una crisis que debe resolver antes de que los disuelva- con los del trotskismo que tuvo su momento de gloria como la alternativa más opuesta al oficialismo. Y esto, antes de que nuevos referentes se sumen a la Legislatura el año que viene: entonces, poco diferenciará a los opositores si siguen en esta línea de coincidencias en el "no porque no" en lugar de construir alternativas complejas y posibles de ser visualizadas como opción frente a lo que Cornejo propone.

Hoy, la situación es difícil porque los propios aliados del Gobernador le dicen a los mendocinos que habilitarle poder tiene consecuencias similares a las de otorgarle un carnet de legítimo usuario de armas a un mono. Frente a ellos, el arco opositor externo queda reducido a una anécdota numéricamente rutilante en el hemiciclo legislativo.

Sin embargo, la cuestión de fondo sigue vacante en la discusión: ¿queremos cambiar la realidad de las cosas en Mendoza o estamos cómodos así como estamos? 

¿Cambiar es "arreglar conmigo y nadie más" y a eso se le llama "consenso"? ¿Cambiar es "dejarme en donde estoy sin tocarme y te apoyo"? ¿La discusión elevada pasa por el "escuchame que yo tengo la posta"? 

¿O cambiar implica la posibilidad de darle a quien gobierna tanto poder como el que pide Cornejo para conmover el status quo y no solamente convencer a un puñado de protagonistas que vienen siendo piezas incambiables de todo lo que no funciona?

Si Cornejo es "un Kirchner, un Menem", resulta sospechoso que sus impulsores hacia el cargo que ocupa se hayan dado cuenta tan tarde. Hoy la discusión pasa por otro lado. Él ya está en el poder. Lo que la política tiene en sus manos es aprovechar una oportunidad de romper con la inercia o seguir así, siempre, eternamente, sin posibilidad de que ellos mismos sean sujetos del cambio.

Opiniones (12)
26 de abril de 2018 | 19:16
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26 de abril de 2018 | 19:16
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  1. Basta de tanta fiesta Gobernador: ya hay demasiados en la Legislatura, Pares y su esposa Floridia en la legislatura, entre muchos; el proyecto de Mumy Ortega para concursar cargos en la Legislatura: desaparecido; y quiere seguir nombrando gente.... Cuanta corrupción se sigue dando
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  2. Q duda cabe q loa gansos no quieren q nada cambie si ellos, muertos y desaparecidos, se encontraron con estos lugares aportando 100 votos, exagerando.Y Pereyra, ni hablar ? Quièn es ? Què autoridad invoca ? A cuàntos representa? Cada vez q hay una posibilidad de corregir algùn privilegio ( descuento a los docentes q se afanaban sueldos y sueldos de licencias , item aula , que trabajen los jueces q cobran sueldo suntuosos por ni siquiera ir a trabajar ..mientras no hay justicia para los pobres....) los Sres se hacen los exquisitos hasta ver si churrasquean otro pedazo . Cornejo , còmo los soportàs, còmo no corregìs ese error de alianza con la nada, numèrica e intelectual :Incomprensible!!!!
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  3. Sr. Conte: Primer error, no lo votaron a Cornejo diciendo éste que iba a ampliar la Corte, por lo tanto no se le dió el voto para eso, con lo cual el 80% de su andamiaje intelectual en esta nota queda desbaratado de cuajo. Si Cornejo hubiera puesto en manos de la ciudadanía el proyecto y le pedía que lo apoyaran, estaría bien lo que ud. aquí dice, pero así no fue, entonces lo que ud. dice aquí NO ES VERDAD. El otro 20% de lo que le queda a su RELATO está dentro de un sólo contexto, LA CONSTITUCIÓN DE MENDOZA. ¿Quiere cambiar en serio? Pues hágalo a traves del cambio de la Constitución y de la forma en que ella entiende que debemos cambiar, ni más ni menos. No como quiera el partido político ganador de una elección, sino COMO LO DETERMINA LA CONSTITUCIÓN. Ponga el plan, ponga el proyecto, presente los datos, exprese los por qué y pídale al pueblo que lo vote. De otra forma no es democracia.
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  4. aunque no me publican los comentarios y parecen el diario oficial de Cornejo, lo único que busca es 2 jueces afines para cuando salga y le lluevan los juicios por las ca... das que se está mandando. Lo único que veo en Mza son más empleados del estado, mas ajuste, y el arreglo de algunas placitas y espacio verdes, eso es este gobierno, cosmética light y verdadero gatopardismo
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  5. Basta de politica para el Poder Judicial. Ya son muchos los supremos, en Mza hay 7, y en la Corte Nacional solo 5 y no se divide en Salas. Todos sabemos que el trabajo lo hacen relatores y en Mza ya hay mas de 40. NO MAS POLITICA NI POLITICOS PARA LA SUPREMA CORTE
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  6. Comunicacion. Cornejo arranca solo y termina igual los socios cambia son escenografía no se los consulta ni para comprar una pizza con lo matado que esta el peronismo los anticuerpos se generan adentro...
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  7. La Corte actual es partifdista, es un anexo del PJ y sus fallos van en esa dirección. ¿Quieren que siga así?, pues bien, pero entonces no se de qué joraca nos venimos quejando hace un montón de tiempo. Saludos
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  8. Muy buen titulo para esa foto del tipo que estuvo con Cobos y después se lo limpió y que también estuvo de un lado de la grieta con Kirchner y después saltó al otro lado de la grieta con Macri. O de qué gatopardismo están hablando?????????????
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  9. Deben dejar al petiso que termine con el proyecto de reforma judicial. Seguirán los privilegios y después nos quejamos
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  10. No se trata de aumentar los miembros de la Corte, se trata de colocar allí a los mejores y menos hipócritas. En lo posible no deben tener militancia política ni estar respaldados por corporaciones. Y no deben pensar en sus intereses personales y familiares. El aumento de miembros de la Corte solo es justificado si se pretende colocar allí a jueces afines... tal cual lo hecho por el kirchnerismo, y con el mismo discurso del autor de la columna... cambiar algo para que nada cambie... no es que Cambiemos era distinto?
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