M. Del Barco

La difícil tarea de ser hombre en una sociedad diseñada para machos

Noviembre es el mes en el que celebramos a nuestros hombres, aunque apuesto que ninguno de ustedes lo sabía. Esa ignorancia me llevó a reflexionar acerca del rol masculino en esta urgencia de cambio cultural.

El 19 de noviembre se celebra el Día Internacional del Hombre (DIH). Esta fecha se pensó con los objetivos principales de abordar temas de salud, resaltar el rol positivo y las contribuciones que los varones hacen; promover la igualdad de género; y celebrar la masculinidad. Lo que ya existe en el "mundo" femenino.

Sin embargo, entidades como la OMS (Organización Mundial de la Salud) reconocen que debe incluirse la temática de la salud y equidad del varón en la agenda, porque hasta el momento el apoyo no se ha concretado oficialmente ni de forma masiva. Esa es una de las razones por la que este día posee un nivel de reconocimiento aún mucho menor al del análogo Día de la Mujer, que tiene incluso carácter oficial y apoyo financiero en algunos países.

Por eso durante este mes se hace hincapié en la concientización del cáncer de próstata, una enfermedad que afecta a los masculinos de manera brutal. Para lo que los médicos advierten la prevención a través de dos tipos de diagnósticos: el examen digital de la glándula prostática y el análisis de sangre. Pero he escuchado a cientos de hombre esquivarle a este control anual como si fueran balas: "Ese examen no es para los machos"; "No dejaría que un médico me toque la glándula prostática"; "Los hombres no nos enfermamos". Pero lamento decirles que sí, que los hombres cada vez se enferman más en una sociedad que viró 180º.

Las estadísticas lo demuestran: en 2012 se contabilizó 804.000 suicidios masculinos. Es que, en ese mismo año fueron 15 por cada 100.000 habitantes los que decidieron quitarse la vida. Doblando la estadística femenina. 

¿Los números te sorprenden? A mí no y te voy a contar por qué

Sucede que la revolución feminista nos dio a las mujeres la maravillosa oportunidad de crear nuestra vida y muy lejos de ser poseídas por un hombre, nos empoderamos. ¡Esto me parece fantástico! Aunque entiendo que, de acuerdo a las exigencias del rol social para un hombre tradicional, una fuerte crisis los atraviesa, aún cuando no entienden de feminismo o de antipatriarcado. 

Ellos son los primeros, aunque no quiero generalizar, en rechazar a sus modelos de referencia.

Es que si bien es cierto que las mujeres no somos ni debemos ser responsables de la existencia del patriarcado, tampoco los hombres modernos lo son.

Entonces, las mujeres nos quejamos de que no damos abasto porque abarcamos todos los roles sociales. También reprochamos la indecisión masculina o la inseguridad sexual y afectiva, incluso nuestros hijos nos escuchen decir: "No puedo con todo sola". Por eso, Raewyn Connell -autora de numerosas publicaciones e investigaciones sobre temas educativos y de género- afirma, en sus análisis socioculturales, que el hombre posmoderno no sabe si las mujeres deseamos de ellos posesión o compañía.

Sumado a que ni nosotras entendemos esta contradicción interna entre la expectativa y la práctica, entre el deseo de igualdad y las estructuras machistas que habitan en todas las "Susanitas" que hemos sido educadas en la tradición patriarcal. Porque deseamos que nos inviten a cenar, pero queremos demostrar que somos autosuficientes para "bancarnos" nuestros propios gastos. 

He conversado largo y tendido con una psicoanalista acerca de los principales miedos masculinos. " Aunque son pocos los chicos que se animan a exteriorizarlos", según me cuenta la Licenciada, he llegado a la conclusión de que ellos, cuando se sienten escuchados, también se quejan. Se quejan de que no encuentran espacios en nuestras vidas, de que se sienten totalmente inútiles, se quejan porque no se identifican ni fuertes, ni protectores, ni mucho menos viriles. 

Y si en algo tienen razón esta autora, Connell, es que todas estas dinámicas culturales, sociales y políticas patriarcales le han castrado a los masculinos el derecho a ser personas sensibles. 

Tampoco quiero olvidarme de que los hombres se suicidan más que las mujeres y mueren en actos de imprudencia, porque quizás tienen menos herramientas para reconocer y canalizar sus emociones, para salir a la calle a reclamar o exigir justicia. Los hombres han sido educados para reprimir todos sus sentimientos, y esta conducta nos está pasando una factura ¡carísima! 

Entonces, pensemos: ¿queremos machos heterosexuales, duros, implacables, e inquebrantables? ¿Deseamos en nuestra sociedad hombres violentos desbordados que no saben cómo enfrentarse a sus miedos, al odio, a la desesperación y a la tristeza? 

...¿Hasta cuándo la vulnerabilidad va a tener mala prensa?

Opiniones (3)
20 de julio de 2018 | 19:24
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20 de julio de 2018 | 19:24
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  1. Me sorprendiste Muriel del Barco. Creo en la utilidad de los mal llamados prejuicios cuando son juicios abreviados para un tema que no merece mucho análisis. Es así que después de leer varias notas tuyas resolví que no valía la pena leerte por ser tus notas sobre temas remanidos, sesgados por lo que resulta correcto para algunos colectivos y donde las observaciones que hacés atrasan y no aportan nada nuevo o superador... Estos juicios abreviados, con resoluciones prácticas pueden fallar. Por eso los aplico sólo para aquello que no quiero juzgar indefinidamente entendiendo que mi decisión no afecta a nadie y es una simple postura de mi libertad intelectual. Además de ésto, suele pasar que en ciertas oportunidades ocurre algo que me termina induciendo a reflexionar sobre una cosa ya juzgada. Sin querer cosificarte (es muy difícil para un hombre elegir las palabras dirigidas hacia una mujer) la cosa juzgada no eras tanto vos como las ideas que veo a través de tus notas. La resolución era "no leer lo que escribe Muriel del Barco si se puede hacer otra cosa". Pero ahora que me atropellé esta nota (son muy influyentes los títulos) (también las fotos y presentaciones), he rectificado aquella resolución que, insisto, no es criticable ya que afectaba sólo a mi persona... (no podés afectarte porque alguien decida no leer tus notas, al menos no podés exigir que ocurra lo contrario ni invocar ningún derecho al respecto). Pero me sorprendiste con este texto que resulta casi insurgente para lo que suponía que debías escribir tanto vos como quienes conforman el estereotipo en el cual mi mente te ha venido inscribiendo. Me pareció que debía comentarlo ya que hace al tema de tu nota: como hombre se me hace muy difícil no tomar ciertas distancias para preservarme, como me ocurrió en su momento con vos y/o tus notas. En este punto reconozco que siento una cierta gratitud. Ahora estoy tan sorprendido que no me asombraría ver que un día te rebelaras contra cierto establishment de género y te atrevieras a escribir sobre cómo somos torturados quienes somos sometidos por el Estado funcionando cual tonto útil poderoso aliado de cualquier mujer que desee castigar a un hombre, o de los impedimentos de contacto de los niños con sus padres, o de los abusos de las madres contra sus hijas/os que sistema judicial mediante (del cual también abusan) les son arrancados sus progenitores masculinos. Ya hemos escuchado de sus lindas (defiendo mi derecho a apreciar la belleza femenina) bocas la palabra patriarcado. Vino bien aprender del tema. También es bueno ver que hay al menos una mujer no responsabiliza de ésto al hombre moderno al quien por el contrario perjudica. Personalmente creo que la mujer es más poderosa y que está moldeando la sociedad moderna occidental... Por eso no pierdo las esperanzas de que alguna se anime y se ponga hablar del flagelo socio-epidemiológico que destruye a las niñas y niños y con ello el tejido social. Quiero creer que es posible que al menos una mujer con tu poder de pluma en el diario empiece a hablar de como muchas congéneres abusan de sus hijos y del Estado, torturando, maltratando y condenando tanto a las niñas y niños como a sus progenitores masculinos... Mi hija lleva seis años reclamándole a su madre que quiere ver a su papá... Vos podés, Muriel del Barco... Vos has podido hablar de lo difícil que es ser hombre hoy y aquí, en éste contexto construído tal como lo admitís, tanto por hombres como mujeres... Vos podés hablar aunque sea un poquito de la crueldad que implica la alienación parental que impulsan casi exclusivamente mujeres, así como la violencia de género es impulsada casi exclusivamente por varones. Vos, que como mujer tenés poder más allá de la pluma en el medio podés cambiar muchas realidades de las que escribís así como otras de las que veo que hasta ahora no lo has hecho. Saludos...
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  2. El hombre es macho. Pero por serlo no significa que no puede llorar, si llora porque lo pica una hormiga es una nena, si se muere un hijo es un macho, se permite unas lagrimas de vez en cuando. El macho le da seguridad a la mujer, la apoya aunque no esté de acuerdo, y le dice que no cuando es necesario. De los hombres que hablas en la nota son tipos sin autoestima que no saben que hacer o no tienen huevos para tomar decisiones firmes. De todas maneras excelente nota.
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  3. Gracias Muriel.!
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