opinión

Impuestos y desarrollo nacional

El historiador Pablo Lacoste, director de la Revista de Viticultura (RIVAR), reflexiona en torno al tema de la semana: los impuestos al vino.

Impuestos y desarrollo nacional

El gobierno nacional propone una reforma impositiva para mejorar la salud. Sube y baja impuestos según el efecto de cada producto en el organismo humano. Y entrega pistas de sus valores y profundidad de análisis.

Por un lado, ordena bajar los impuestos a las bebidas "light", sin azúcar ni alcohol. Promueve así el consumo de colorantes químicos, endulzantes químicos, saborizantes químicos y conservantes químicos. Una bomba de laboratorio, con efectos todavía desconocidos para la salud humana en el largo plazo. Eso sí: al tener bajas calorías, vamos a mantener la línea. Tendremos excelente imagen externa en cuerpos intoxicados. ¿Ese es el proyecto Cambiemos?

Paralelamente, el impuesto al vino desalienta el consumo de una bebida con vitaminas naturales y antioxidantes naturales. En su frívola argumentación, los ministros de Macri apelan al discurso de la demonización del alcohol. El argumento es flojo porque los médicos recomiendan una copa al día por persona. El actual consumo argentino asciende a 24 litros per cápita. Como cada litro equivale a 6 copas, eso implica 180 copas. Por lo tanto, tenemos todavía para crecer el doble del consumo actual, antes de pasar la línea del consumo moderado recomendado por los médicos.

Mientras se desalienta el vino, la comida chatarra se mantiene libre de impuestos. Dentro de ella se incluyen los pollos industriales, modificados genéticamente para lograr crecimiento tres veces más rápido, a fuerza de mayor cantidad de hormonas. La ingesta frecuente de estos pollos industriales está causando daño a simple vista a las niñas, cuyos órganos sexuales crecen prematuramente. Nuevamente, se nota frivolidad en el proyecto del gobierno.

Otro tanto puede decirse de la leche larga vida. La industria la adora, porque baja los costos de logística e incrementa las ganancias. Pero desde el punto de vista nutricional, es lamentable: el proceso industrial al cual es sometida esta leche, le destruye todos los nutrientes (vitaminas y minerales). Luego, en laboratorio se inyecta ese componente, pero en forma sintética. Con química. Si el objetivo del proyecto es mejorar la salud, ¿por qué no se pone impuesto a la leche larga vida, para promover la leche de pastoreo? Naturalmente, esto ayudaría a los campesinos y los pequeños tambos, pero afectaría los intereses de la gran industria lechera. ¿Es ésta la nueva intocable del país?

Lo mismo ocurre con el vino. La industria se moviliza ahora en contra del impuesto, evocando los efectos sociales y la nobleza de los pequeños viticultores. Pero las tres grandes empresas que concentran el 80% del mercado vitivinícola nacional, parecen tener mala memoria. ¿Por qué no se acordaron del pequeño viticultor cuando lo sometieron a malvender la uva a precios debajo de los costos? Fresco está todavía el recuerdo de las importaciones de vinos extranjeros ordenadas por las grandes bodegas para obligar a los viticultores a bajar los precios de la uva. Si el proyecto del gobierno nacional apunta a reactivar una economía más integradora, debe encontrar la forma de reducir la asimetría de poder entre los tres grandes y los pequeños viticultores. Para ello se requiere animar a las pymes vitivinícolas, sobre todo a los pequeños viticultores para que, en vez de malvender la uva a las tres grandes, se animen a elaborar y vender sus propios vinos. Ello requiere políticas públicas orientadas a apoyar modalidades como los vinos artesanales y caseros, las IG y DO, las marcas colectivas y otras estrategias similares.

El proyecto de reforma impositiva dice mucho del gobierno, de sus valores y objetivos. El debate recién comienza.

Pablo Lacoste

Director de la Revista de Viticultura (RIVAR) 

Opiniones (2)
26 de mayo de 2018 | 11:16
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26 de mayo de 2018 | 11:16
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  1. joseh, OPINO IGUAL.!!
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  2. Sr. Pablo Lacoste. Excelente artículo. coincido plenamente con todo lo expuesto. Le agradezco su claridad y profesionalidad al abordar el tema. Personalmente he votado y apoyo el proyecto de cambiar la indignidad desde la cual nuestro país viene arrastrado por la ineptitud política, la corrupción y el sistemático desfalco de los bienes públicos que el anterior gobierno nos sometió. Es necesario que fortalezcamos nuestras instituciones, para lo cual la participación es necesaria e indispensable. Ahora bien los funcionarios de este nuevo gobierno, dejan mucho que desear y somo todos nosotros quienes debemos participar desde cada ámbito, desde cada desempeño individual aportando nuestra opinión y puntos de vista. Lo que vemos nuevamente es que hay demasiados "porteños" engreídos y soberbios que creen que desde la actual C.A.B.A. van a manejar el país. Agradezco su nota, valoro y comparto totalmente su punto de vista.
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