Deportes
A. Fernández

Ocho meses para no obnubilarse y crecer

Ya en Rusia, es tiempo de pensar para llegar bien al 14 de junio.

El resultado en los 2.850 metros de Quito provocó, en todos los que sentimos el fútbol como religión en esta parte del mundo, un desahogo importante. Es que soberbios, como somos, no concebimos una Copa del Mundo sin la Argentina presente. En un país donde las miserias y las malas noticias nos abruman, es necesaria una satisfacción en una de las pocas cosas que más o menos hacemos bien: jugar a la pelota.

Luego del empate ante Venezuela en el Monumental, resultado que complicaba las chances de la Argentina de meterse en Rusia 2018, hablábamos de que se necesitaba pensar y apostar al fuego sagrado de los futbolistas. Llegaría un nuevo empate ante Perú en la cancha de Boca, hasta llegar al crucial en Ecuador, partido que cerró las Eliminatorias, felizmente para nosotros.

"En el Mundial será otro equipo y vamos a crecer", soltó Lionel Messi luego del pasaje a Rusia y dejando atrás la veda con la prensa. Estas palabras deberán ser el leitmotiv en función de un trabajo sistematizado en las diferentes áreas de la Asociación del Fútbol Argentino en pos de la funcionalidad de un grupo que buscará la revancha el próximo año tras el sabor amargo de Brasil 2014.

La clasificación no deberá dejar atrás el compromiso por subsanar los constantes desarreglos de calle Viamonte. Esta debe ser el disparador para resurgir desde la dirigencia, pasando por jugadores y cuerpo técnico, cada uno desde su lugar.

Ya desde lo futbolístico, tras el empate con Uruguay, partido que marcó el inicio del camino de Jorge Sampaoli, comentábamos del crédito abierto del entrenador y de un cambio sustancial en el funcionamiento colectivo, funcionalidad que en el deporte de la dinámica de los impensado careció de efectividad, hasta ayer.

Pero el cambio ya se avizoraba, con pocos meses de trabajo. Ahora habrá tiempo para aceitar, aunque no con muchos compromisos amistosos, en busca de la articulación necesaria y de las sociedades de las que tanto habla Sampaoli. Y de un esquema que rodee a Leo, pero que también sepa de armas cuando el mejor del mundo no nos pueda salvar como siempre. El juego colectivo por encima de la individualidad y con Messi en cancha sería la conjunción necesaria. Hay que ser inteligentes, que el resultado no nos confunda y que el compromiso sea de todos en busca de la tan ansiada final del domingo 15 de julio, a las 18, en el Estadio Olímpico Luzhnikí de Moscú. 

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25 de abril de 2018 | 04:49
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