Los argentinos que agitan el mito papista con la llegada de Francisco a Sudamérica

Quiénes son los argentinos que van en busca de nuevas versiones políticas bendecidas por Bergoglio. Ahora Colombia. En enero, Chile.

Los argentinos que agitan el mito papista con la llegada de Francisco a Sudamérica

 Llega el papa Francisco a Sudamérica y una vez más empieza la danza de besamanos a su alrededor desde la política argentina, ya sea que sea ejercida esta desde el seno de la propia Iglesia, desde algún sector de la política (o mejor dicho, desde todos, en una puja entre papistas buenos o papistas malos y viceversa, según quién lo analice) y desde el sindicalismo, en donde el pontífice encuentra los más efusivos gritos tuteadores de "¡Jorge!" cada vez que se filtra alguna audiencia de día miércoles en la Plaza de San Pedro.

Somos argentinos. Y es sabido que eso ya nos otorga el derecho a agrandar las cosas. Tanto es así, que el propio Papa tuvo que ponerle un límite a las más de 3 mil almas argentas que cada miércoles hacían cola en un costado de la Plaza de San Pedro, junto en la entrada de la Porta Santa Anna, pujando por llevarle un mate, una camiseta de la Selección o sorprenderlo con la remanida idea de ir vestidos de gaucho de las Pampas. En esa puerta, Doménico Giani, el famoso "Shadow", jefe de la Gendarmería Vaticana, personalmente inspeccionaba, con instrucciones del siempre bien dispuesto ceremoniero pontificio y hombre del Vaticano desde el reinado de Juan Pablo II, Guillermo Karchner, que cada invitado estuviera justo en el lugar que el Papa quería que estuviera: primero o último, adelante o en cuarta fila. Así, muchos a los que el pontífice solo les dio la mano en el tradicional "besamanos" y luego se fue al del siguiente turno, volvieron a la Argentina para participar en tediosas conversaciones radiales o televisivas para referenciar sus mentirosas "extensa charla con Jorge", que jamás existió, pero que el mito papista permita que exista como posverdad.

En el avión a Colombia, primera escala de una serie que hará eclosión justo en Chile justo en "nuestro" enero chileno para los mendocinos, junto al Papa lo acompañan algunos pocos argentinos. Entre ellos, un periodista de TN, Sergio Rubín, que en su blog ha vuelto a plantear en tono de duda -a falta de información contundente que avale alguna de las posibilidades- una visita en 2018 a la Argentina. Pero en el país en el que se construye la paz histórica con la guerrilla (y en el que su visita es polémica y nadie olvida que fue uno de los perdedores del plebiscito en el que apoyó el derrotado "sí" del presidente Juan Manuel Santos) lo esperarán más argentinos que no se aguantan hasta enero. Bergoglio sí se meterá en la "grieta" política de Colombia, cuando sostiene que no viene a su país por esa misma razón, y se la aguanta, porque desea ser protagonista -posiblemente- de un momento que representa una bisagra en la historia de ese país y de América Latina, y en donde las Farc se suman a la vida política después de alentar la guerra de guerrillas y el narcotráfico, situación que será bendecida, ahora, por el propio Vaticano.

El jefe de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo, estará allí con la cabeza gacha, pero leal, como corresponde a una institución que no perdona las disidencias, aunque cada vez las tiene en mayor escala. Se conoce que el Papa no aprueba cómo se ha manejado la Iglesia en la Argentina, aunque ya muchos se hayan olvidado el papelón de los obispos cuando quisieron promover una especie de "reconciliación" que resultó extemporánea y rechazada virulentamente por todo el mundo y que, al parecer, ni siquiera cuajó puertas adentro de los palacios religiosos. Por eso es probable que Arancedo vaya a entregar su "cabeza" a cambio de un papista de la primera hora, como es señalado el obispo de San Isidro, Oscar Vicente Ojea, hoy al frente de Cáritas y sindicado por algunos miembros de la Curia como un hombre que "ya responde" a indicaciones directas de Bergoglio, como fue la reciente creación de la Comisión de Justicia y Paz, una reminiscencia local de las iniciativas del argentino que preside la Academia Pontificia de Ciencias, Marcelo Sánchez Sorondo, y en la que mezcla estamentos eclesiásticos con referentes y entidades de la sociedad civil.

El gobierno de Mauricio Macri también envió a sus propios papistas a tratar de tender puentes y como gesto de bienvenida al que casi obligadamente están, por protocolo, los jefes de Estado de la región, más aún cuando se quiere y necesita políticamente que exista un vínculo con el Vaticano. Así es que la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley y el intendente radical de Córdoba, Ramón Mestre, estarán presentes para saludarlos y tratar de ser reconocidos a la distancia.

Desde la otra orilla del papismo el periodista Ignacio Zuleta menciona que viajaron a dar el "presente" ante el Sumo Pontífice el peronista bonaerense Julián Domínguez y el santafecino Omar Perotti. El ala sindical tiene a un protagonista que ya es parte del staff de participantes de cuanta conferencia sobre la encíclica Laudato Sii se ofrezca: se trata de José Luis Lingeri, secretario general del Sindicato Gran Buenos Aires de Trabajadores de Obras Sanitarias (SGBATOS. Agrega el periodista en su crónica/análisis que una gestión del equipo de Defensa integrado por Oscar Aguad y Marcelo Stubrin buscó que los militares argentinos que participaron del desarme de las Farc tengan su lugar en la visita papal.

El Papa está cerca. Y cuando eso ocurre, pasan cosas o no suceden pero se da a entender que sí. El mito papista crece y se multiplican sus presuntos voceros a quienes después se desautoriza tímidamente. Pero queda flotando el mandato del "otro poder" que ejerce magnetismo sobre la Argentina y que, lejos de cerrar grieta alguna, parece promover las contradicciones y sostener la vigencia de muchos protagonistas a quienes las urnas le han dado de baja en elecciones libres. Pero el Vaticano nos sabe de urnas.

Opiniones (2)
26 de abril de 2018 | 22:25
3
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26 de abril de 2018 | 22:25
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  1. CON ESTE papa CHAUUUU IGLESIA ( LO PONGO EN MINUSCULA PORQUE ES LO PEOR QUE EL CLERO PUDO ELEGIR)
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  2. Estos colombianos son muy ingenuos. Se tragaron el relato hasta la campanilla.-
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