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Neuroplasticidad: un cerebro a medida de las necesidades

El cerebro es fundamentalmente un órgano adaptativo. A lo largo de la vida va cambiando continuamente, siendo modificado por los estímulos que recibe.

Neuroplasticidad: un cerebro a medida de las necesidades

Por: Carina Saracco y Mauricio Girolamo

Licenciados en Psicología

Carina Saracco | Facebook

Mauri Girolamo | Facebook

Aunque los cerebros parezcan iguales, están muy lejos de serlo. Superficialmente comparten una estructura básica y forma determinada, pero si son examinados en detalle, cada uno es diferente de otro, conteniendo circuitos neuronales de formas y distribuciones únicas. Estas particularidades, no se explican solo por la genética, sino por las experiencias que a diario se viven. Permitiendo que cada persona perciba el mundo y actúe sobre él de una manera propia, dependiendo de la secuencia de contextos que le haya tocado vivir y los recortes e interpretaciones que vaya haciendo de las mismas.

El cerebro es fundamentalmente un órgano adaptativo. A lo largo de la vida va cambiando continuamente, siendo modificado por los estímulos que recibe del ambiente y al mismo tiempo generando acciones que modifican su entorno. Esta plasticidad cerebral hace que las conductas estén lejos de ser algo estereotipado y predecible, tratándose de una construcción compleja, conectada con múltiples detalles del contexto actual e influenciado por los pensamientos acerca del futuro y la interpretación de las experiencias pasadas.

La Neuroplasticidad es una palabra nueva que se suma al vocabulario y que empieza a estar en boca de todos. También conocida como plasticidad cerebral o neuronal. Palabra compuesta que en definitiva se basa en el modo en que las neuronas del sistema nervioso se conectan entre si desarrollando su capacidad adaptable, moldeable y capaz de generar, plásticamente, nuevas conexiones en interacción con el entorno. Sin plasticidad cerebral no podríamos por ejemplo, crear ideas abstractas, necesarias para ser conscientes de uno mismo, ni aprender de los errores. Estas conexiones entre unas y otras células del cerebro, son las encargadas de hacernos pensar, mover, coordinar, caminar o cualquier otra función que devenga del organismo de una persona.

En la década de los 60 los científicos comenzaron a estudiar casos de Neuroplasticidad en personas que habían sufrido accidentes cerebrovasculares y podían recuperarse, demostrando que el cerebro podía reconfigurarse después de ciertos daños, demostrando ser mucho más flexible de lo que se creía. La plasticidad cerebral permite mantenerse a flote a pesar de las adversidades físicas y emocionales. Por ejemplo, ante determinadas circunstancias, ciertas conexiones de células nerviosas pueden lesionarse u obstruirse, quedando interrumpidos esos caminos que, dependiendo de la zona afectada, dejarían como secuela, alguna dificultad para caminar, hablar o escribir, por nombrar algunos ejemplos. Lo mismo sucede ante la falta de oxígeno en el cerebro, como consecuencia de ahogamiento o paro cardio respiratorio. Pero el cerebro muestra una gran capacidad de recuperación o mejor dicho, de adaptación, buscando la manera de generar caminos alternativos, a través de nuevas conexiones, o bien, estimulando otras áreas del cerebro, sustituyendo las funciones que las áreas dañadas ya no pueden ejecutar.

Sin embargo, no es necesario un golpe, un accidente o algún evento traumático para poner a trabajar el cerebro y crear nuevos caminos. El mero hecho de estar decididos a entrenar nuevas conductas, aprender a comunicarse mejor o cambiar el estilo de pensamiento pesimista, puede ser posible, gracias a la flexibilidad de las neuronas, de cara a nuevos aprendizajes.

La Neuroplasticidad rompe una creencia que existió por mucho tiempo a través de la cual, se pensaba que el sistema nervioso era una estructura rígida e inmodificable. Actualmente se puede afirmar que el cerebro está en constante modelamiento a lo largo de toda la vida, y no se trata de una cualidad privativa de la niñez. Diversos estudios mostraron que el sistema nervioso tiene la capacidad de modificarse y cambiar incluso en la edad adulta y hasta el último minuto de vida. Investigaciones recientes demuestran que el cerebro continúa creando nuevas conexiones neuronales y alterando las ya existentes con el fin de adaptarse a nuevas experiencias, aprendiendo de la conducta y la nueva información para crear nuevos recuerdos. Hoy está científicamente demostrado que el cerebro se expande como un músculo que puede moldearse con entrenamiento y educación diaria. Siempre entendiendo este proceso dentro de una concepción holística, donde interactúa lo social, lo emotivo y lo cognitivo. La estimulación constante de estas áreas, procura un cerebro más activo y mejor entrenado, el cual puede mantener sus capacidades, más allá de la rapidez (la cual puede verse afectada por el paso de los años), a lo largo de toda la vida.

El concepto de Neuroplasticidad debe llevar a una mentalidad de crecimiento para poder desarrollar el máximo potencial y provocar beneficios en la calidad del aprendizaje, esto se favorece "mimando al cerebro" a través de una buena y sana alimentación, respetando la calidad y cantidad de horas de sueño, incorporando actividad física, estimulando las relaciones sociales, aprendiendo cosas nuevas, ejercitando la mente, ejecutando actividades que sean de nuestro interés y nos motiven. Independientemente del declive natural que conlleva la vejez, cuanto más trabajemos en esto, podremos desarrollar nuevas habilidades, por lo tanto se puede decir que siempre hay posibilidad de mejorar y nunca es tarde para comenzar.

Con la misma constancia con la que deberíamos mimar al cerebro, habría que someterlo a improvisar acciones, investigar nuevas actividades, descubrir otras pasiones y aventurarse a lo desconocido. Salir de la zona de comodidad para pisar mas allá de lo que comúnmente es nuestro círculo conocido de acción, puede resultar desgastante y tratarse de rutinas que requieran algún esfuerzo consciente, pero sin dudas proporcionará un crecimiento tanto cerebral, como psicológico, en cuanto a riqueza de emociones y sensaciones personales. Como todo cambio, cuesta, pero significa una verdadera hazaña y toma de conciencia, en cuanto al cuidado de la salud e inversión en la vejez, estimulando el despliegue de potencialidades y crecimiento constante. Reconociendo que se tratará de etapas arduas, seguidas de beneficios concretos; del trabajo cotidiano, con efectos prácticos; de acciones forzadas, pero con gusto dulce. El de los cambios posibles, de la evolución personal y de la adquisición de más y más recursos personales, que otorgaran calidad y maniobrabilidad para vivir la vida plenamente. 

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23 de mayo de 2018 | 00:41
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