Economía

La gran esperanza, el reconocimiento constructor y el ajuste tan temido

Lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. La columna de cada domingo de Carlos Burgueño, para MDZ.

La gran esperanza, el reconocimiento constructor y el ajuste tan temido

Lo que pasó

La gran esperanza

Y finalmente esta semana llegó el dato esperado. El jueves el INDEC anunció que la inflación de mayo fue aún menor a lo que se especulaba y que los precios habían aumentado 1,3%. Por primera vez además se podía obtener la información anualizada (el organismo que maneja Jorge Todesca mide el IPC desde mayo de 2016), con lo que el aumento de la variable en un año llegó a 24% y en el año se acumula un 10,5%. Los datos son altos y preocupantes, pero para el gobierno representan una esperanza importante. A minutos de haber llegado la información del INDEC, desde el ministerio de Hacienda comenzaron a garabatear lo que podría pasar hacia delante. Por lo menos hasta octubre. Y allí todo fueron sonrisas. Según los números que espera el oficialismo, en junio continuará la tendencia bajista con un resultado, por lo menos, similar a mayo (1,3%). En julio y agosto el resultado tendría que estar en 1% y sólo habría presiones esperables en septiembre. Lo importante para el macrismo es que para el momento de ir a votar en octubre se podría estar mostrando una inflación anualizada de 20% o incluso menos. Para la llegada de las urnas, el gobierno mostraría los mejores resultados del año en cuanto a la inflación, con una suba de por lo menos la mitad del 2016 (39%). Luego, por la propia presión del mercado interno, los precios volverían a subir y es de esperar que el año cierre con una tendencia de no menos de 21%. Pero ya habrá tiempo para preocuparse por eso, piensan en el oficialismo. Ya deberán explicar hacia noviembre como se logrará la muy difícil meta de un alza de precios menor al 10% para 2018.

Lo que pasa

 El reconocimiento constructor

Las grandes y medianas constructoras del país casi que no pueden creer. Pagos que bajaron de 180 a menos de 90 días. Proyectos que se reactivaron y otros que se relanzaron. Funcionarios serios que saben que están licitando y que entienden como controlar. Proyectos federales, aunque con concentración en la provincia de Buenos Aires. Y lo más importante, por lo menos hasta el momento: nadie se queja del pedido de sobres. Ni con el 10, ni con el 15 ni con el 20, o más. Todo parece ser transparente. Las grandes constructoras del país están trabajando así en estos tiempos de reactivación semiplena de la obra pública en Argentina, sorprendidas por haber dejado atrás muchas de las malas costumbres de los últimos años. Y no sólo del kirchnerismo, sino varias décadas para atrás. Sólo piden que la actitud continúe en el tiempo. Hay sin embargo quejas importantes, que, aseguran, impiden que aún se pueda trabajar seriamente en el país siendo empresario de obra pública. Las quejas apuntan, antes que nada, a la falta de financiamiento. Incluso las grandes empresas sólo pueden acceder a préstamos (locales o internacionales) de no menos de 7 u 8% de interés en dólares. Una competencia imposible contra las compañías internacionales que vienen con apalancamientos de menos de 2%. También hay quejas por la inflación y el reflejo en los costos del sector, proyectando un alza en el rubro de no menos de 22% para este año. Esto incluye el incremento salarial negociado con el sindicado UOCRA. Y finalmente hay quejas, por lo bajo, motivadas por el "exceso de transparencia". En las licitaciones, se asegura, participan ahora todo tipo de constructores de todo nivel y experiencia, muchas de las cuales licitan a precios que, se afirma, "hacen imposible realizar la obra, pero quieren ingresar en el mercado aún a pérdida". Se afirma que "llegará el momento en que se verá que no había que haber abierto tanto el juego".

Lo que pasará

El ajuste poselectoral tan temido, y postergado

Mauricio Macri dio la orden. Y, parece ser, esta vez será inapelable. Todos los ministerios deberán bajar sustancialmente sus gastos (no menos de 20%); además de prepararse para una eventual reducción importante de carteras. Dicho de otro modo, o bajan el gasto, o corren riesgo de desaparecer. El Presidente fue aún más allá y para darle seriedad a la amenaza, puso en manos del vicejefe de Gabinete Mario Quintana la tarea de asegurarse que el ajuste se realice. No se tara de cualquier responsable. Quintana ya tiene en sus espaldas la eyección de no menos de 10 funcionarios del gobierno original de Cambiemos, con Alfonso Prat Gay y Carlos Melconián a la cabeza. Se sabe que no le tiembla el pulso en el momento de comunicar personalmente los despidos, con amabilidad pero sin aceptar debates sobre las circunstancias que llevaron a la decisión. La única tranquilidad para los funcionarios de todas las carteras es el tiempo. Por ahora sólo habrá que hacer planificaciones. El ajuste se aplicará desde noviembre. Si claro, obvio. Después de las elecciones. 

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19 de agosto de 2018 | 10:37
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