opinión

Toc toc: así termina #HouseOfCards5

Una nota de Espectáculos, en torno a una propuesta de un medio audiovisual, escrita desde la Política. El vértice en donde se encuentra acorralada la búsqueda del verdadero dueño del poder.

Toc toc: así termina #HouseOfCards5

Toc toc. Dos golpes con los nudillos sobre la mesa. Sin espacio entre uno y otro. Así escrito: sin coma de por medio. Toc toc. Y con la simpleza del gesto subrayado por su sonido. Suficiente para caracterizar toda la complejidad de Washington, que mucho más que una ciudad. Allí, desde las tripas de un monstruo de muchas cabezas, House of Cards y su protagonista, el político Frank Underwood, sirve para entretenerse, o para intuir la sencillez de lo complejo que representa gobernar. Y provoca a pensar en todos los extremos a los que una serie puede llevar al espectador: sumergirse en la ficción hasta sentir que te pellizca fuerte y despertar creyendo que eso que aparentemente pasa en la mayor potencia del mundo puede trasladarse a escala a cualquiera otra instancia en cualquier rincón del mundo.

¿Así se siente gobernar? ¿Qué es llegar a lo que todos creen que es la cima del poder si no es el desafío cargado de muerte y pasiones al que lleva el querer conocer el verdadero rostro de quienes realmente mandan?

La quinta temporada de House of Cards es diferente a las cuatro anteriores y parecida a la vez: todo depende de quién sea quien lo está mirando. En su pubico hay simples mortales y mortales con privilegios, aquellos que solo quieren algo para seguir en sus ratos de ocio, los que se fanatizan y se embanderan (y posiblemente, se vuelvan incapaces de separar lo real de lo ficticio) y quienes aseguran ver un manual de acción para toda acción política, aunque no se trabaje en política. Hay más: lo que pasa en House of Cards no impacta porque no suceda en otras series, sino porque pasa en donde tiene que pasar. Hace cumplir las pesadillas y las vuelve fábulas inocentes al mismo tiempo.

¿Acaso no es eso la política? ¿No es una serie de mitos, mitómanos y personajes mitológicos corporizados que guían a mucha gente a entregarse a unos y otros para sentirse cuidados por alguien en un mundo de incertezas?

Spoiler: en uno de los capítulos, tal vez enmarcado en la situación más insólita, en un bosque, el protagonista -a la sazón aun un admirablemente odiable presidente corrupto- le dice a un militar que sólo existe toda esa parafarnalia armada para garantizar que cada fin de semana, el estadounidense promedio, en cualquier lugar del mundo pueda comprar y vender algo, tal el sentido de sus vidas. Un resumen tan abrupto como lineal y sincero en torno a qué se trata el Capitalismo.

Jamás escribí una crítica de cine o TV. De hecho, dudo que esto lo sea en el estricto sentido y, por ello, se solicitan las disculpas del caso a los que sí lo harán y saben hacerlo. Sencillamente compleja esta circunstancia de haber seguido esta propuesta de Netflix, esta nota fue escrita en la sección Espectáculos por alguien que sabe de Política. Qué fuerte conclusión: representa el punto en que logran reunirse ambas jurisdicciones de la vida cotidiana. 

Terminé de ver la última temporada de House of Cards y si hay algo que pueda sacarse en limpio, apenas habiendo podido tomar distancia, es que lo que la política trasunta la idea patente de que lo sencillo es complejo. Y viceversa. Solo es cuestión de cómo y desde dónde se lo mire.

Opiniones (1)
25 de abril de 2018 | 04:51
2
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25 de abril de 2018 | 04:51
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  1. La termine de ver recién. Muy mala
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Aguas color Malbec
17 de Abril de 2018
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