opinión

Transformación digital del sector público: desafíos y oportunidades

Transformación digital del sector público: desafíos y oportunidades

"La transformación digital afecta tanto al sector privado como al sector público. Aunque especialmente en este último se están presentando nuevos retos y oportunidades."

Es cada vez más habitual que la mayoría de las personas dominen las nuevas tecnologías y compartan cómodamente información en formatos digitales con diferentes dispositivos que tienen en la punta de sus dedos.

Esta tendencia propicia la interacción digital con empresas privadas, pero también con organizaciones del sector público. Desde pagos de impuestos provinciales y municipales, pago de estacionamiento en la vía pública, información de transporte público, educación, seguridad o acceso a información pública de interés general y muchísimas aplicaciones más.

El sector público está interactuando de muchas maneras con los ciudadanos, especialmente por el impulso otorgado por las acertadas políticas públicas digitales que está impulsando el Ministerio de Modernización, en forma coordinada con los gobiernos provinciales, municipales y también los entes autárquicos.

Las tecnologías digitales siguen incorporándose diariamente a nuestra vida cotidiana y desafían constantemente a los entes locales y nacionales a adaptarse a esta tendencia de la transformación digital.

En los tiempos que corren, los entes gubernamentales no sólo están con el gran desafío de hacer más con menos dinero, con presupuestos escasos y necesidades básicas que compiten por los mismos recursos financieros. La era de la transformación digital puede ofrecer a los entes públicos la oportunidad única de implementar nuevas tecnologías para aprovechar el poder de los servicios en línea para ganar en eficiencia operativa y, al mismo tiempo, satisfacer las crecientes demandas de la gente.

Desafíos inherentes a la transformación digital, pueden impactar positivamente en los procesos de la administración pública, pero esto no necesariamente debe hacerse en forma abrupta. Se puede hacer en pasos incrementales, dentro de un plan maestro de transformación digital integral, de largo plazo, para ir progresivamente, informatizando procesos e incorporando conceptos de gestión digital puertas adentro de las organizaciones, como por ejemplo, las modernas iniciativas que se están llevando a cabo para la digitalización de expedientes en distintos organismos, sin dudas, un gran paso al frente en eficiencia operativa y calidad de servicio al ciudadano. Para que, finalmente, impacte positivamente en la gente, que debe ser el fin de todo nuevo proyecto de modernización del estado.

¿Qué desafíos tiene la transformación digital?

Hay muchos desafíos que enfrentan las organizaciones del sector público cuando se embarcan en la transformación digital.

Uno de los principales es el financiamiento. Conseguir los fondos necesarios para iniciar un nuevo proyecto siempre es un desafío. Actualmente, las organizaciones del sector público enfrentan un dilema: deben hacer más con menos mientras tratan de satisfacer las nuevas demandas de los ciudadanos. Con las nuevas y más eficientes tecnologías digitales, los costos a largo plazo se reducen en relación a los antiguos procesos manuales. Aunque los presupuestos del sector público son disputados por distintas necesidades básicas y presiones políticas válidas, la oportunidad de innovar se hace viable si se logra obtener financiamiento para trabajar con nuevas tecnologías digitales que vienen bajando su costo año a año.

Otro inconveniente es en relación a los actuales sistemas. Muchas organizaciones del sector público operan una gama amplia de sistemas heredados y obsoletos que necesitan reemplazo.

Cuando una organización del sector público está preparándose para reemplazar un viejo sistema, es importante que incluya en el nuevo alcance capacidades digitales como aplicaciones móviles, colaboración, multicanalidad para la atención del ciudadano, redes sociales, internet de las cosas o acceso público a la información de interés general.

Para abordar estos desafíos, las organizaciones deben adoptar un enfoque sistémico que empiece con la aprobación interna del proceso de modernización y termine con un plan con perspectiva a largo plazo. Requiere de un enfoque de arriba hacia abajo. Las autoridades son las principales impulsoras del proyecto que debe ser entendido y apoyado por todos los actores involucrados. El apoyo de los equipos internos es vital para que los procesos de cambio lleguen a ser efectivamente implementados. En este punto, un buen plan de comunicación es clave para el éxito. Además, el apoyo y la participación activa de los jefes intermedios de los distintos departamentos, es necesaria para liderar el cambio y lograr los objetivos de la transformación digital, migrando efectivamente los viejos sistemas y procesos.

Los beneficios de la transformación digital

Tanto en el sector público como en el privado existen numerosos desafíos que deben ser abordados correctamente para avanzar en forma efectiva con las iniciativas de transformación digital. La gran oportunidad de ganar eficiencia y agilidad en los procesos justifica ampliamente embarcarse en este viaje.

Entre los principales beneficios tangibles podemos enumerar:

· Mejora la capacidad para satisfacer las expectativas de los ciudadanos.

· Agiliza los procesos de toma de decisiones para apalancar los procesos de planificación de políticas públicas.

· Apalanca la implementación de nuevos servicios.

· Permite la reducción de costos operativos.

· Aumenta la colaboración cruzada entre los departamentos de las reparticiones, mejorando la productividad de áreas centrales y delegaciones descentralizadas.

· Permite la revisión y el rediseño de viejos procesos.

· Da mayor agilidad a las áreas de Informática para satisfacer las necesidades de los entes públicos.

· Mejora la posición competitiva logrando ofrecer servicios digitales comparables con sectores privados como la banca o el retail.

· Ayuda a mejorar la innovación en la relación con los ciudadanos.

Si las organizaciones del sector público pueden obtener el apoyo interno necesario, como así también, los recursos financieros suficientes y mostrar un retorno de la inversión positivo al planificar sus iniciativas digitales, entonces es muy factible que logren implementar mejoras que proporcionarán eficiencias operativas a corto plazo y sentarán las bases para un crecimiento de políticas digitales públicas a largo plazo.

(*) Fernando Castillejo, es Licenciado en Sistemas y Computación con postgrados en Ingeniería de Sistemas, Informática estratégica y Gestión de Proyectos. Es experto en gestión de informática pública y privada con una vasta trayectoria en empresas multinacionales de vitivinicultura, petróleo, banca, servicios públicos, industria y energía.

Opiniones (2)
21 de julio de 2018 | 16:44
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21 de julio de 2018 | 16:44
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  1. No estoy en contra del análisis pero sí respecto de la eficacia de la digitalización. Para colmo compara banca con sector público, lo que es un craso e inexplicable error. El sector público no busca un beneficio económico ni por asomo y el impacto sobre la vida de las personas está directamente relacionado con la cercanía a sus problemas, no con alejarlo, tal como muchos proyectos de informatización sostienen. El que tiene un problema familiar, de seguridad, de bienestar o de expectativas de crecimiento social, no sólo busca un trámite ágil y efectivo, sino amparo humano, cercanía empírica y emocional, contención, que lo escuchen y que lo entiendan, algo que jamás se logra con un sistema digital. Además hay normas que obligan a efectuar controles cruzados internos en el sector público que no son compatibles con el sector privado y, sin embargo, cuando quieren colocar sistemas informáticos en el sector público, insisten que éste se debe adaptar a los sistemas digitales y no a la inversa. O sea, hay una fuerte incapacidad del sector informático en hacer lo que necesita el sector público e intentan imponer lo que ellos consideran es lo que corresponde, como si la democracia, la República, las normas, leyes, Constitución e instituciones, no se tuvieran que tener en cuenta. Por lo demás, todo bien.
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  2. El principal obstáculo a la digitalización en el sector público está, precisamente, en el sector público.
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