Economía

El extraño ex buitre despechado y blanqueado, negociaciones radicales y paro sin alma

Lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. La columna de cada domingo de Carlos Burgueño, para MDZ.

El extraño ex buitre despechado y blanqueado, negociaciones radicales y paro sin alma

Lo que pasó. El extraño ex buitre, despechado y, ahora, blanqueado

Venían negociando desde hace más de un año y ahora el resultado salió a la luz. Finalmente se confirmó el acuerdo entre el Grupo Werthein de capitales argentinos y Sofora Telecomunicaciones SA, del empresario mexicano-norteamericano David Martínez. Este último anunciará en las próximas hora que controlará, a través de la inversora Fintech, el 100% del paquete accionario de Telecom Argentina, y dominará así la segunda empresa de telecomunicaciones y una de las compañías más estratégicas del país. En los próximos días la novedad se presentará en sociedad y tanto Nortel Inversora S.A., Telecom Argentina y Telecom Personal S.A. pasarán a depender directamente de Telecom Argentina S.A., bajo la dirección de Martínez. El empresario culmina así una curiosa trayectoria en sus negocios con la Argentina. A través de Fintech fue uno de los primeros en comprar bonos argentinos en default en el 2002 para incorporarse en el primer bloque de "fondos buitre" que le iniciaron el famoso "Juicio del Siglo" contra la Argentina. Luego, en 2006, ingresó al canje de deuda y desistió de las acciones legales ante Thomas Griesa. Martínez vio como esta alternativa podía acercarlo a más negocios con el país y, de la mano del banquero Jorge Brito, se acercó a Néstor Kirchner a la vez que desmantelaba el juicio y comenzaba a criticar a sus ex colegas como Paul Singer y compañía. En el momento más álgido del proceso, mientras se acumulaban los fallos en contra del país, Martínez declaraba a favor de la Argentina a cambio de su ingreso como socio minoritario de Telecom. También manejaba acciones de Cablevisión y, a pedido de los Kirchner, criticaba al Grupo Clarín. Sin embargo el anterior gobierno nunca le dio el gusto, y jamás le firmó la posibilidad de desembarcar de manera definitiva en Telecom. Martínez debió esperar hasta la llegada de Mauricio Macri para que su presencia en una de las empresas más importantes del país se blanquee.

Lo que pasa. Negociaciones radicales

Los dos hombres se reunieron durante una hora en Madrid. Fue durante el viaje de Estado febrero pasado de Mauricio Macri a España. Durante una hora, en privado, el Presidente de la Nación se encontró con el dirigente radical más importante del país: Ernesto Sanz, para hacerle una oferta concreta y sincera. Lo necesita, ahora sí, más cerca que nunca del gobierno y, en lo posible, dentro del Gabinete. El radical mendocino volvió a negarse y a remarcar que su rol está fuera del Ejecutivo. Macri insistió y hasta puso sobre la mesa la carta de su compromiso como uno de los tres fundadores de Cambiemos, mencionando que la tercer pata, Elisa Carrió, mantiene a rajatabla su promesa de apoyo legislativo. Dicen que Macri hasta le ofreció un alto cargo en el Gabinete para un futuro cercano. No hubo acuerdo, pero las partes prometieron seguir negociando. El capítulo está abierto, y quizá todo dependa de la dictadura de las encuestas que por ahora vienen bastante mal para el oficialismo, en especial en la provincia de Buenos Aires.

Lo que pasará. Paro sin alma

Paro sin movilización. La fórmula elegida por el triunvirato directriz de la CGT para presentar la protesta del próximo 6 de abril es, como mínimo, curiosa. No se registra en la historia de la democracia moderna argentina un caso de un llamado contra una política económica, sin que vaya acompañado por una masiva movilización en la mayoría de las capitales del país, pero con epicentro en algún punto clave de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, en este caso la historia será diferente, y sólo habrá una paralización de actividades cuyo resultado dependerá de lo efectivos que sean la adhesión de los gremios del transporte y los cortes de accesos de grupos sociales y partidarios de cierta extrema izquierda. Sin embargo, no habrá un paro con la presencia de ninguno de los pesos pesados del sindicalismo argentino ortodoxo peronista. El motivo es más político que social. Ningún dirigente cegetista quiere repetir la desagradable imagen de un palco cooptado por gremios enemigos y con un kirchnerismo agitando a "las bases". Tampoco se quiere terminar de irritar a un gobierno nacional que, pese a todo lo que se diga, hasta febrero de 2017 mantiene al día la cuota mensual de unos 2.700 millones de pesos en giros vía obras sociales, algo que los sindicatos no vivían desde hacía décadas. 

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27 de mayo de 2018 | 11:29
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