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Los privilegios de ser fiscal: Sidoti no tuvo juicio y sigue la impunidad

El Jury sancionó al fiscal con solo 4 meses de suspensión. Pero nunca hubo juicio oral y público. Los testimonios que quedaron escondidos y marcan la negligencia del Poder Judicial.

Los privilegios de ser fiscal: Sidoti no tuvo juicio y sigue la impunidad

El Jury sancionó al fiscal Fabricio Sidoti con una suspensión de 4 meses por haber cometido irregularidades en la investigación de la denuncia por violencia de género que presentó la joven Ayelén Arroyo. Es la primera vez que se aplica una sanción intermedia a un fiscal, pero no fue la única novedad. El proceso contra Sidoti se hizo obviando una parte fundamental de la ley y la Constitución: no hubo juicio oral y público. En cambio, se hizo un proceso exprés y a puertas cerradas, una especie de "juicio privado", donde el propio acusado tuvo posibilidad de negociar la condena.

Ayelén Arroyo vivía en Ugarteche y denunció a su padre por ser víctima de violencia de género. Pero en esa denuncia además explicó que su padre había abusado de su hermana y también había ejercido violencia contra su madre. Incluso aportó datos para hallar a las otras dos víctimas. El fiscal Sidoti no imputó a Roque Arroyo, ni investigó las otras denuncias y tampoco llamó a declarar a las víctimas, a pesar de que hasta figura un número de teléfono en la causa.

Solo ordenó la exclusión del hogar del hombre que pocos días después mató a golpes a la denunciante a la que ni Sidoti ni nadie protegió. El Gobierno presentó un pedido de enjuiciamiento contra el fiscal y el proceso avanzó.

Antes de que haya una sanción, Sidoti propuso un acuerdo: aceptó algunas culpas menores y proponía una sanción leve, aprovechando la ley que en diciembre sancionó la legislatura. Ese acuerdo lo firmó con quien en la práctica debía acusarlo, el procurador Alejandro Gullé. Ayer el Jury debatió el tema y ocurrieron varias maniobras extrañas. Mientras el Jury deliberaba en sesión secreta, el acusado se presentó en la sala con el "acusador" y negociaron con los "jueces". Dieron de baja al acuerdo y, sin que se conozcan los detalles de esa negociación, acordaron la condena.

Ayelen Arroyo

Pero se les pasó un detalle: no hubo juicio. El artículo 31 de la ley que regula el Jury ordena que luego de que avance el proceso debe realizarse un juicio oral y público, donde se ponen a consideración pruebas, testimonios y alegatos. Ayer los 21 miembros del Jury estuvieron de acuerdo en obviar ese paso y, en cambio, adecuar el proceso a la propuesta del acusado.

El argumento para avanzar de esa manera "sui generis" fue que Sidoti admitió su culpa. Claro, admitió la culpa de algunas faltas administrativas y el acusador estuvo de acuerdo. Dicho sea de paso, el "acusador" Gullé es el jefe de Sidoti en el día a día. Sin comprobarlo en juicio Gullé, los jueces de la Corte y los legisladores exculparon a Sidoti de cualquier responsabilidad en la muerte de Ayelén Arroyo, aunque en el expediente figuran indicios de la falta de voluntad para investigar. "Atento a ello, seguidamente el Tribunal pasa a deliberar a fin de dictar el VEREDICTO. Se pone a consideración del Jury la moción de CONDENAR al Dr. Fabricio Sidotti, Fiscal de Instrucción de la Primera Circunscripción Judicial , a la sanción prevista por el art. 39 de la Ley 4970, modificado por la Ley 8946, de CUATRO MESES DE SUSPENSIÓN EN EL EJERCICIO DE SUS FUNCIONES SIN GOCE DE HABERES", dice el acta. Nada se menciona del juicio que debían realizar. 

El acta del Jury no dice mucho, pero certifica algunas de las irregularidades, como la interrupción del acusado. " Comenzadas las deliberaciones comparecen a la audiencia en forma espontánea el Dr. Fabricio Sidotti conjuntamente con su abogado defensor Dr. Juan Horacio Day y el Señor Procurador General, Dr. Alejandro Gullé", dice el acta. Lo que no está transcripto es la negociación secreta. "

Si el juicio a Sidoti se hubiera hecho, como ocurre con todos los procesos, se hubieran hecho públicas las negligencias del fiscal y se podrían abrir otras investigaciones a través de compulsas. O conocer los testimonios que daban cuenta de la gravedad de la situación.

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La denuncia de Ayelén no era tan liviana como dicen. "Varias veces la abusó estando en la casa y ella lloraba sin hacer ruido para que nosotros no las escucháramos. Lloraba en silencio. Alguna de esas veces que la violó la dejó embarazada", dijo Ayelén en la fiscalía. Pero no solo estaba ese testimonio. "Me hacía arrodillar y levantar las manos. Me ponía un ladrillo en las manos y hacía tenía que estar 10 minutos", dijo el hermano de la joven. "Cuando ella volvía de las salidas, mi papá la esperaba para pegarle con una manguera, luego la hacía bañarse mientras él la miraba y después la violaba. También me contó que la abusó desde que tuvo 13 años y hasta que tuvo 16 años. Varias veces la abusó estando en la casa", contó Ayelén. Incluso explicó que Roque había organizado un viaje a Salta para que su hermana abortara. "Mi papá la llevó a Salta para que se sacara el bebé y volviera "limpia". Ahí es cuando nos mintió. Macerla se quiso quedar, no abortó", contó. En el mismo testimonio explica que su mamá se fue de su casa cuando vio lo que pasaba y no pudo hacer nada. "Hablé con ella y me dijo que se fue porque vio lo que pasaba con Marcela y no podía hacer nada", contó la adolescente y hasta aportó el teléfono de su madre.

Uno de los argumentos de las reformas penales impulsadas por el Gobierno eran la necesidad de que las víctimas participaran del proceso. Pues en el caso de Ayelén Arroyo no hubo muchas chances.

Los privilegios de los que gozó Sidoti le hicieron elevar la confianza y se dio el gusto, luego de tener la sentencia firmada, de recomendarles a todos los integrantes del Jury que cambiaran la composición de ese cuerpo para que sea menos político. Sitodi al parecer no se dio cuenta que fueron los acuerdos políticos y de la corporación judicial los que lo salvaron y que puertas afuera de ese búnker está desacreditado socialmente como funcionario público. La muerte de Ayelén Arroyo da cuenta de ello. 

Opiniones (8)
21 de febrero de 2018 | 01:25
9
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21 de febrero de 2018 | 01:25
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  1. Que vergùenza la justicia de mi país. Una corporación.
    8
  2. Esta es la justicia de Kornejo, Gullé y Jorge Rafael Valerio
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  3. Una verdadera vergüenza. La violación más grosera a la normativa del art. 165 inciso 10 de la Constitución Provincial que prescribe a la "destitución" como única sanción condenatoria posible. La inconstitucionalidad de la ley 8.946, modificatoria de la originaria 4.970, desnuda las complicidades entre legisladores, poder ejecutivo y judicial al prohijar una norma que a sabiendas establece suspensiones contrarias a la letra y al espíritu de la carta magna provincial. De hecho que el Fiscal de estado, que debió plantear la inconstitucionalidad no lo iba a hacer en razón de ser el coautor de dicha iniciativa legislativa. Un latrocinio institucional propio de una clase política que parece haber perdido su Norte Axiológico. De allí la imperiosa necesidad de que no sean estos actores los que decidan la modificación de una constitución provincial basada precisamente en lo contrario: en los valores republicanos de aquel ilustre Krausista que fuera Julián Barraquero.
    6
  4. En un juicio abreviado que es lo que se realizó en teoría tienen que estar todas las partes, acusador y acusado si es lo que se hizo.Es un tribunal político y como tal tiene facultades para condenar y decidir políticamente.En este caso se hizo aplicación por primera vez a la ley de Sanciones Intermedias, es un avance.
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  5. Es una verguenza. Que clase de profecionales ineptos, sinverguenzas. Es esto justicia. Que horror. Que paso con los nuevos nombramientos? Son mas de lo mismo. Uds toman a la gente como si fueramos idiotas ignorantes. Que verguenza! Que miedo vivir en una sociedad sin justicia. Pobres victimas y sus familiares. Totalmente desprotegidos.
    4
  6. Es todo lo contrario a lo que escribe este periodista.Sidoti es uno de los Fiscales más estudiosos y acreditados dentro del Poder Judicial y por abogados. Lo que pasa es que algunos periodistas se hacen los juristas y hablan sin fundamento.
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  7. Muy buena nota, es triste ver la desidia y el poco respeto por el prójimo que estamos teniendo como sociedad, se ve en todos los ámbitos lamentablemente.
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  8. Excelente nota
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