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Una grieta entre Cornejo y Gullé

A cuatro meses de su asunción como procurador, su decisión a favor del fiscal suspendido Fabricio Sidoti abrió una hueco en su relación con el gobernador. Los legisladores oficialistas del Jury no garantizan que vayan a aprobar su propuesta y en el Poder Ejecutivo se desentienden del acuerdo.

Una grieta entre Cornejo y Gullé

A cuatro meses de su asunción como procurador, la decisión de Alejandro Gullé de promover un acuerdo que asoma como una tabla de salvación para el fiscal suspendido Fabricio Sidoti abrió una inesperada grieta entre el hombre que iba a representar a Alfredo Cornejo en el Poder Judicial y el propio Gobierno.

"¿Eso se puede hacer?", preguntó el gobernador ayer a los miembros oficialistas del Jury en un breve contacto telefónico. Fue el primer síntoma de que el jefe de los fiscales no acordó la medida que iba a tomar con Cornejo.

El segundo síntoma del desalineamiento entre Gullé y el Gobierno surgió de boca de uno de los líderes radicales en el Jury: "Tenemos que estudiar el acuerdo, no tenemos una decisión tomada", afirmó esta mañana el senador Juan Carlos Jaliff.

Nunca aparecen este tipo de cavilaciones cuando la maniobra ha sido calculada o consensuada de antemano con los aliados. Tampoco se antepone el análisis jurídico al político. Menos en el Jury, un tribunal para juzgar el desempeño de los magistrados en el que siempre lo segundo pesa más que lo primero.

Sin embargo, hoy se impone el análisis jurídico en el oficialismo, lo cual es todo un dato. Jaliff avisó este viernes que se pondrá a estudiar la ley de creación del Jury para ver si realmente es admisible la utilización de la figura del juicio abreviado (que pertenece al Código Procesal Penal) en los juicios por mal desempeño de los magistrados. La de Gullé, está a la vista, no es palabra santa.

Luego analizará el bloque oficialista el fondo del acuerdo Gullé-Sidoti, que transforma un pedido de destitución para el fiscal del caso Ayelén Arroyo en apenas una suspensión del cargo por dos meses y medio.

Hay una realidad inevitable. Si el oficialismo acompaña la propuesta del procurador, es muy probable que Sidoti vuelva a su despacho en los primeros días de marzo, dado que la suspensión de su cargo comenzó en diciembre.

Se habrá generado en ese caso una distancia enorme entre esta sanción menor y las fuertes acusaciones que dos altos funcionarios del Poder Ejecutivo (el ministro Dalmiro Garay y el subsecretario Marcelo D´Agostino) le hicieron meses atrás a Sidoti, al denunciarlo por mal desempeño.

Gullé se plantó este viernes a través del aire de MDZ Radio al sostener que las faltas cometidas por el fiscal no produjeron la muerte de la joven Arroyo a manos de su padre, ya que el magistrado no tenía elementos suficientes para presumir que eso podía ocurrir.

En cambio, en el Gobierno, aún hoy, sostienen que Sidoti sí incidió en el crimen, porque no detuvo al hombre en su momento.

¿Es posible acercar estas posturas? No se sabe. Sólo aparecen los síntomas de una disidencia fuerte entre el Gobierno y la persona que el Poder Ejecutivo eligió para encarnar la política de seguridad en el Poder Judicial.

En este contexto, desde ayer, el Gobierno no hace otra cosa que desprenderse de Gullé. 

Reaparece como dato fuerte una reunión de diciembre entre Gullé y varios fiscales, en tribunales, en la que las personas que el procurador dirige le reclamaron que actuara en su defensa, no como hombre de Cornejo.

Se da aire desde el Ejecutivo a una anécdota que no parece menor a esta altura: Gullé habría propuesto hacer una "vaquita" en tribunales para ayudarle con plata a Sidoti, quien cobra hoy solo la mitad de su sueldo debido a la suspensión.

A la par, los planteos que surgen desde el Gobierno suenan casi a resignación. Dicen que en el acuerdo Gullé-Sidoti al menos hay un reconocimiento del error cometido por el fiscal. O sea, se intenta reflejar que el Gobierno no perdió la pulseada, aunque todo indica que sí.

El análisis oficialista incluye la presunción de que el Gobierno, tarde o temprano, perdería la batalla en el Jury para destituir al fiscal, por al menos un voto, frente a un peronismo abroquelado a favor suyo (con fuerte influencia del PJ de Maipú) y una Corte donde la mayoría jugaría a su favor.

Ningún indicio hay por ahora, en cambio, de que el Gobierno haya digerido que este desenlace no óptimo sea precipitado por quien aparecía como su mayor aliado en el Poder Judicial.

Opiniones (8)
21 de abril de 2018 | 20:23
9
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21 de abril de 2018 | 20:23
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  1. Coincido con hubert. Gulle tiene necesariamente que ser independiente y, espero que así lo sea. Muy mano dura con las fiscales de licencia por favor , En cuanto a Sidoti no es el único responsable de la decidia estatal, los organismos que deben intervenir son varios.
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  2. Cornejo, es lo mismo que Pérez, pero más Kirchnerizado. Es decir mas autoritario.
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  3. Lo más difícil ,es la coherencia, a veces no se si cambiamos o seguimos,
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  4. Gullé debería poder actuar con independencia, cosa que al autoritario Cornejo no entiende.
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  5. Sí, concato. Son todos lo mismo. Hipocritas.
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  6. Que lindo es ver lo que siente el toro cuando lo que el creía ternero se hizo torazo.
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  7. Aqui hay un error conceptual muy grande: El Dr. Gullé no es el representante del gobernador en el Poder Judicial. Si en algún momento el Procurador General debe tomar una medida en contra de los intereses de Cornejo, lo va a hacer. Tiene independencia de criterio y no es el cadete del Ejecutivo. Y en este caso tiene razón: tanto o mas responsables que Sidoti son otras areas de gobierno.
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  8. Ahi, no hay grieta. Los dos son lo mismo.
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