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Primera promesa cumplida, el enemigo no cede, y llegan las paritarias

Lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. La columna de cada domingo de Carlos Burgueño, para MDZ.

Primera promesa cumplida, el enemigo no cede, y llegan las paritarias

Lo que pasó. Primera promesa cumplida.

Créditos para construcción, ampliación, refacción y terminación de viviendas sobre terreno propio, a 20 años de plazo, con una financiación de hasta el 80% del valor de la propiedad y una tasa de 18%. Esta, una vez finalizada la obra será fija, del 14% anual, durante los primeros tres años y a partir de la cuota 37, las cuotas se recalcularán solamente una vez cada 12 meses. Ese ajuste no podrá exceder el aumento de salarios, determinado a partir del Coeficiente de Variación Salarial (CVS), que se calcula cada mes de agosto, luego de concluidas las negociaciones paritarias. El valor máximo de la propiedad a construir será de 2.868.000 pesos, de los cuales el banco podrá financiar hasta el 80 %. Javier González Fraga cumplió con su primera promesa, y lanzó el miércoles pasado su primera línea de créditos para potenciar la construcción privada, el principal objetivo que le impuso Mauricio Macri como al nuevo presidente del Banco Nación. La intención es clara: a más de un año de gestión de Cambiemos, una de las principales promesas de campaña no da signos de reactivación. La posibilidad de la clase media de acceder a una vivienda propia está tan lejos hoy como al comienzo de la gestión oficial; y, en un año electoral, no poder mostrar signos de recuperación es el principal sector de la economía argentina será un talón de Aquiles en la campaña difícil de remontar. Parte de la misión para revertir esta situación está en manos de los ministerios de Producción de Francisco Cabrera, del Ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio y, obviamente, del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne. Son los responsables de reactivar la obra pública, claro está, con fondos fiscales. Macri está convencido de que esto se logrará, y con creces. El problema está en los privados que no dan señales de reacción. González Fraga comenzó a trabajar sobre el tema. Pero falta mucho aún. El próximo paso será que el Nación adhiera al sistema de UVI´s y se multipliquen (así prometen) los créditos hipotecarios.

Lo que pasa. El enemigo da batalla.

Confiaba el ministerio de Hacienda que para esta altura del año (poco transitado aún, es cierto, pero ya susceptible a conclusiones), la inflación habría dejado de ser tema, y la principal discusión pasaría por demostrar que ya hay reactivación. Sucede en cambio que el propio Banco Central de Federico Sturzenegger duda, y mucho, al punto de continuar sosteniendo tasas de interés en las Letes (la variable clave del mercado financiero), en el 24,75%. La entidad incluso, al explicar la decisión, habla de signos de sostenimiento en la "inflación núcleo" que dificultarían la reducción del nivel deseado de 1,5% anual. En otras palabras, el Central marca que el alza de precios podría ubicarse en enero más cerca del 2% que de ese 1,5%; lo que complicaría la meta cuatrimestral de comienzo de año del 5%. Si además se tiene en cuenta que en febrero comenzarán a presionar sobre los precios los primeros aumentos anuales en la energía eléctrica y en abril los del gas, la conclusión es que será hacia delante aún más difícil sostener el augurio. Comenzaron entonces los primeros movimientos oficiales para enfrentar la situación. La punta de lanza la dio el ministro de la Producción Francisco Cabrera, que públicamente volvió el jueves con un clásico de momentos como estos: amenazar con abrir las importaciones de alimentos, bebidas, productos de consumo masivo, textiles, etc, si los comerciantes continúan con la presión alcista de los precios. Se basa para lanzar el tema en que finalmente, según datos del INDEC, y más allá de todas las protestas industriales, los bienes de consumo importados sólo crecieron en 2016 un 6%. Esto quiere decir, según la lectura oficial, que no hubo avalancha de importados. La teoría de la apertura de las importaciones es clara: si ingresan más productos, la oferta se amplía y el incremento de la demanda (fruto de una mejora salarial por los beneficios en Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia que se aplican desde este mes) tendrá su correlato en las góndolas sin afectar los precios. Más técnicamente hablando, el punto de equilibrio entre oferta y demanda se mantendrá en los niveles actuales y no tendrá presión alcista. Es probable que esta máxima macroeconómica suceda. El problema es a quién se castigará con la medida. ¿Será a los fabricantes, que tendrán menos incentivos para producir más ante la competencia externa, o será a los comerciantes, quienes en definitiva son los que ponen los productos ante el consumidor, y les da lo mismo si estos provienen de una planta instalada en territorio argentino o si bajan de un contenedor que llegó del exterior?

Lo que pasará. Paritarias.

La necesidad del Gobierno de mantener las expectativas inflacionarias controladas y por debajo del 20% anual, son ya una misión imprescindible. En pocas semanas comenzará la gran discusión anual que involucra al Estado, las empresas, el sector público y los sindicatos. Unos 10 millones de argentinos comenzarán a negociar a través de sus representantes sus aumentos salariales para este año. El inicio de los debates serán además a través de un clásico: los docentes de todo el país, tradicionalmente representados por parte de los gremios más combativos de la Argentina. Y que, según los primeros sondeos, ni creen en que se logrará el 20% de inflación este año, ni aceptarían ese porcentaje como incremento para el 2017. El primer paso lo dará Buenos Aires, cuando María Eugenia Vidal llame a los gremios docentes de esa provincia a comenzar a sondear un acuerdo. La estrategia de la gobernadora será repetir la experiencia del 2016: acordar un incremento porcentual fijo (el año pasado fue de 38%), y el compromiso, por escrito, que si la inflación se desborda acceder a una reapertura de las paritarias o al pago de un bono anual compensatorio de fin de año. La idea es que este ejercicio la meta sea de 20%. Si Vidal tiene éxito, la experiencia debería replicarse en el resto de la economía. Será complejo. Esta misma semana los bancarios de Sergio Palazzo embestirán contra el gobierno por la falta de pago de un bono de fin del año pasado, y, de paso, abrirán sus negociaciones rechazando cualquier aumento no supere el 35% anual.

C2Z

Opiniones (1)
20 de abril de 2018 | 10:36
2
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20 de abril de 2018 | 10:36
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  1. Creditos al 14% no son un poco caros de 100000 pesos tenes que pagar 14000; de un millon140000 de intereses.negocio redondo.......para el banco.
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