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Trump, el mono tremendo

Sectores de izquierda y de derecha empiezan a ver con otros ojos a un Donald Trump que nadie sabe a ciencia cierta quién es, aunque todos crean tener "la verdad". Cambios de posiciones y el agotamiento de las palabras para calificarlo.

Trump, el mono tremendo
Hace mucho tiempo
había un maquinista de locomotora
vieja y duradora,
y se calentó
y se transformó
en:

El mono tremendo,...

Pechugo


Donald Trump representa mucho más que la titularidad del Poder Ejecutivo de los Estados Unidos y no solo por el poder que ejerce quien preside ese país. Todo el proceso que se inicio con su entonces insólita y descabellada postulación hasta ahora (y sobre todo, lo que vendrá) marcan un hito en la Historia. Es posible que no haya palabras suficientes y que la adjetivación en torno a su nombre, sus dichos y sus hechos esté agotada en sí misma. Y es probable, además, que la Ciencia Política tenga que mirar con nuevos ojos su presencia al frente de la Casa Blanca, considerando esta realidad desde sus raíces: su origen, su pensamiento, su influencia en los votantes y, fundamentalmente, en los que no votaron nunca antes y ahora lo entronizaron.

Trump es una figura que resulta resbalosa, aunque muchos aparezcan en público con posiciones contundentes en su contra o a su favor inclusive. Resulta una incógnita, en líneas generales, aunque muchos crean poseer todas las certezas en torno a él: su racismo, misoginia y autoritarismo, a simple vista construyen una imagen en torno a quién puede llegar a ser. Pero eso -a estas horas desde su reciente asunción- puede se tan solo un holograma generado por tanta energía puesta en tratar de saber quién es, a fondo, el primer presidente de la superpotencia que llega al gobierno sin haber tenido experiencia política alguna.

Ya cuando MDZ visitó EEUU en febrero y agosto del año pasado, advertimos el diagnóstico de un país que no encontraba una salida para su clase media, congelada, acaso arrinconada por políticas que prefirieron darle espacio a sectores que habían sido aun más postergados en el pasado. El descontento con la realidad hacía presumir un movimiento subterráneo. En términos clásicos, no podríamos hablar de una "revolución". Aunque que este hombre haya ganado las elecciones habiendo partido en el lugar 12 de las primarias de su propio partido, el Republicano, apoyado por el Ku Klux Klan, capaz de decir barbaridades incontrastables (entre otras muchas cosas que ya sabemos y todos los medios redundan en destacar), representa eso: un movimiento insurgente de sectores que no estaban siendo considerados por nadie en la superficie visible, ni el Estado, ni encuestas, ni la opinión pública.

A partir de allí es que pueden observarse reposicionamientos increíbles, pasos en falso y posiciones en "off side" de muchos desde la izquierda hasta la derecha, pasando por todos los oportunismos que han cobrado forma de partido político.

Aunque digan que no, todos están tratando -ahora mismo- de encontrar algún rédito en Trump mientras le dejan a la Academia que se de su tiempo para analizar de qué tipo de fenómenos estamos hablando.

La izquierda antinorteamericana encuentra en él tanto al que repite sus eslógans nacionalistas pero encuentran un límite en el propio marxismo estadounidense que prometió no parar hasta que caiga. Otros sectores o protagonistas, lo aprovechan para señalar que representa una brutal confesión de parte que vendría a ratificar su catecismo histórico. Y otros, inclusive, llegan a pedir tiempo para ver si se transforma en uno de los "propios", atento a su mensaje de asunción en el que dijo no representar a un partido político, sino "al pueblo" y que se trataba ésta de "la primera vez en la Historia".

En la derecha pasa algo parecido y hablamos de gente que está fuera de EEUU y aun, en Latinoamérica, insultada por el nuevo mandatario. Los más preocupados están en las filas liberales. Pero los conservadores no saben cómo volver sobre sus palabras ante la consagración de alguien que empieza a darle cuerpo a muchos de los "valores" que reclamaron durante décadas. Se trata de sectores o personas que rechazan su estética, pero comparten su ética y tratan de disimular lo primero levantando hasta niveles épicos algunas de sus decisiones, como el freno a los inmigrantes, la lucha contra el aborto o el nacionalismo laboral que enarbola en su proteccionismo. Hasta justifican que los latinoamericanos "algo habremos hecho" para merecernos un Trump.

Por eso, con Trump no todo lo que se dice es lo que se piensa. Y hasta es posible que tengamos que buscar nuevas palabras para calificarlo, habida cuenta que ya usamos todas las disponibles y no logramos definir acabadamente su real dimensión en el presente y futuro del mundo en el que vivimos.

Opiniones (5)
20 de agosto de 2018 | 06:38
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20 de agosto de 2018 | 06:38
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  1. Trump es antiglobalista, será por eso que le inventan marchas y los medios de comunicación están intentando sacarselo de encima...
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  2. Pienso que Trump no puede engañar a nadie, y su triunfo en las elecciones se basó principalmente en la naturaleza del grueso de la sociedad yanqui. Las ?acusaciones? de racismo, autoritarismo y misoginia, no son más que un fiel reflejo de lo que es esta gran masa votante. Más exacerbada las dos primeras, y poco más disimulada la tercera, pero en esencia la sociedad yanqui ES así. El yanqui por naturaleza rechaza al inmigrante, y si no lo rechaza, lo explota y lo utiliza. Pero siempre serán ciudadanos de tercera clase. Los mensajes más notables de defensa a estos ciudadanos, vienen más notoriamente desde las estrellas Holywood, pero claro, voces de indignación desde sus residencias de Beverly Hills, Malibu y Pacific Palisades. El peor pecado de Trump es su teórico avance hacia una economía cerrada, y eso ha hecho enfurecer a los grandes capitales, por lo que seguramente se verá obligado a dar un giro de 180º a su política, o le costará el puesto a corto plazo. El capital hace rato que ha perdido, no solo el origen de sus accionistas, sino también la ubicación geográfica de sus plantas industriales buscando mano de obra barata, y hasta esclava en muchos casos. La globalización en su máxima expresión!. Ir contra esto, es ir contra el mundo capitalista, y no se puede sostener en el tiempo. Creo que todo aquel que vea en este energúmeno un rasgo de populismo, o algun militante de izquierda o progresista que tenga algún tipo de expectativa positiva, deberá replantear seriamente su análisis de la historia del mundo, desde la caída del muro de Berlin.
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  3. que gran pena que algunos se sorprendan con Mr. Trump . yo lo vengo diciendo y decía , ojo que este modelo Nacional y Popular no es malo. el problema fue que se confundió pobres con chorros con narcos y son todas cosas distintas.
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  4. pero lo que no deberíamos obviar es una autoreflexion y que no se lee en la prensa militante. la distribución de la riqueza ha generado estos Países algunos verdaderos chiqueros , los tecnocratas han generado impunidad y que nadie responda por las maldades que han hecho.
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  5. Resultó que para Trump no hay de izquierdas ni de derechas.Para Trump son todos iguales. circulan en las redes sociales memes desesperados de derechosos pidiendo no consumir productos de EEUU. Osea lo que tanto criticaron en su País. lo que se ha terminado no es un mundo ideal. lo que se ha terminado es la hipocresía .Entenderan , la realidad se los explicara. la globalización fue una muy mala idea . Genero precariedad , pobreza , injusticias sociales. Lo lamentable es nuestro País , entraron con un discurso y resulta que el discurso es obsoleto. la prensa militante desconcertada porque ojo para Trump , La Nación , Clarín o Página 12 son la misma mierda.
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