opinión

El caso Nisman, y los reduccionismos de las verdades reveladas

El caso Nisman, y los reduccionismos de las verdades reveladas

Por Diego Seoane

Secretario Legislativo

HC Senadores - Pcia. Mendoza

Esta semana, la agenda mediática ha estado atravesada por el doloroso y preocupante caso de Alberto Nisman, al cumplirse dos años de su muerte. Dos años en los que más allá de la teoría que abone cada uno respecto de cómo se produjo su fallecimiento, lo cierto es que perdura la incertidumbre, y por lo mismo, continúa debilitándose la transparencia de nuestro andamiaje institucional.

Debo decir que en ese contexto me sorprendió sobremanera cómo el abordaje de un tema que entiendo debería ser de fondo por lo que implica en la relación que se da entre poderes del Estado y también entre ciudadanía y Estado, esté cada vez más reducido a una dicotomía, que termina siendo muchas veces inconducente, entre el asesinato y el suicidio.

Para decirlo con todas las letras, la muerte del Fiscal Alberto Nisman, por el contexto histórico en el cual ocurrió, es de una gravedad sustancial. A contramano de aquel adagio que afirma "nadie muere en la víspera", lo cierto es que en la víspera murió una figura que institucionalmente estaba dado a investigar irregularidades realizadas por otro Poder (tareas de contralor básicas de todo sistema republicano), en un marco muy complejo, con vínculos internacionales, y que toca fibras muy sensibles en el actual escenario geopolítico.

Y sobre esto, que debería implicar que todo el aparato político, de seguridad y judicial estuviera involucrado, es donde parece no avanzarse: DESENTRAÑAR LA MUERTE DE NISMAN DEBERÍA SER UNA CUESTIÓN DE ESTADO, desideologizada, y en la cual prime la voluntad de todos los sectores para llegar a la verdad, entendiendo que más allá de las motivaciones con las cuales Nisman investigó; o la solidez o endeblez de la denuncia que supuestamente presentaría el 19 de enero de 2015; hoy ya no se trata de lo que ocurrió con un sujeto en particular, sino del modo en que funcionan nuestras instituciones y las garantías que provee, así como el sentido de seguridad y justicia que se proyecta a la sociedad toda.

Frente a este enfoque, sin embargo, lo que prima es el debate en torno a cómo se produjo su deceso, y las tesis sobre el asesinato o el suicidio terminan repitiéndose casi como dogmas o verdades reveladas que poco terminan aportando.

Un ejemplo muy claro se puede encontrar en el contrapunto entre la Doctora Arroyo Salgado y Leopoldo Moreau, difundido por MDZ, y en el cual ambos se paran en los extremos de esa dicotomía. Y en particular me quiero referir a la posición que asume este acomodaticio personaje: más allá que la posición de Arroyo Salgado, quien abona la teoría del asesinato, encierre la misma postura dogmática que criticamos, su posición puede llegar a entenderse desde el dolor por sus hijas y la salvaguarda de las mismas.

Pero lo de Moreau, un individuo que viene de una sostenida e histórica vinculación con los sectores de poder político estatal (en distintos momentos y sin demasiados distingos de colores partidarios), resulta peligroso ya que su argumentación va en el sentido de licuar las responsabilidades del Estado y de colocar toda la culpa en la víctima, que según este dirigente se habría suicidado por no poder aguantar la culpa y la vergüenza por lo que había armado...Difícil, no?

Creo que esto sirve para entender cómo algunos que conciben a lo político como algo corporativo, cerrado, y donde deben primar sus intereses chiquitos y particulares (pensar en que justamente Moreau sea el portavoz del kirchnerismo hoy en este tema es un ejemplo claro) han tomado la decisión de blindar y bloquear la búsqueda de la verdad de fondo, ya que pondría claridad a lugares que prefieren se mantengan en tinieblas.

Opiniones (2)
15 de julio de 2018 | 17:25
3
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15 de julio de 2018 | 17:25
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  1. La novela de nisman y sus participantes ganando plata manteniendo la incertidumbre y falta de verdad. El negocio sigue. Como sigue el negocio con la amia. No interesa la verdad. El caso abierto rinde más y mejores beneficios que saber la verdad.
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  2. Creo que sólo debería publicarse lo que DICE el expediente y de ahí en adelante atenerse a los caminos de la Justicia. Si no, es una serie de elucubraciones sin fundamento que lo único que hacen es confundir a la opinión pública.
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