opinión

Ni un paso atrás en la historia: esta es la oportunidad

¿Vivimos un momento de transición hacia una Argentina sin falsos mesías? La principal tarea es que quien trabaja no sea pobre.

Ni un paso atrás en la historia: esta es la oportunidad

 A lo largo de la historia argentina se han establecido presuntas instancias gubernamentales "de transición", legales e ilegales, que finalmente no lo fueron. En todo caso, alguna de ellas -como lo fue la recuperación de la democracia en 1983- fue tan solo una primera etapa, sometida tan pronto como se pudo a los contrapesos de poderosos (empresarios, sindicalistas y políticos) que ocupan -aun hoy- lugares de confort y poco les importa que socializarlo con el resto del país.

La idea de un eterno volver a empezar no es tan solo ilusión, sino que se vuelve reiteradamente una pesadilla hecha realidad. Pasan los años y esos mismos "mandamás" -en muchos casos anónimos, no auditados socialmente, ajenos a la interpelación mediática o de cualquier otro tipo- siguen gozando de una salud envidiable, eternizados en estructuras de diverso tipo, a veces enfrentadas entre sí, pero que jamás llevarían sus peleas por más pedazos de la torta a un extremo que los lleve a la extinción.

Podría decirse que hoy, si la gestión de Cambiemos deja de lado cualquier pretensión épica sobre su paso por la historia, podría encarar una verdadera oportunidad de transición hacia una Argentina plena.

Hasta hoy, quienes se han empoderado bajo la consigna de "representar al pueblo", lo que han hecho, en realidad, es lo inverso: moldearon la sociedad cuantas veces tuvieron su turno de gobernar a sus propósitos, dejándola a merced de sus dádivas y, por lo tanto, convirtiendo la sagrada condición de "ciudadanos" en la vulnerable y manipulable posición de "clientes".

¿Por qué Cambiemos es quien tiene la oportunidad? Porque más allá de que se llame Mauricio Macri el presidente y que tenga su partido, y a la vez que él, los suyos o sus aliados busquen intrínsecamente réditos para sí, son una fuerza diferente a la que ha gobernado en el último medio siglo y, a la vez, se nutre de personas que han vivido, gozado, sufrido los altibajos del país en todo ese tiempo, desde adentro y afuera de la política o de las estructuras de poder fáctico.

Tiene todo para hacerlo. Hay que determinar, aun, si posee la energía y capacidad de encararlo y, para ello, el principal obstáculo a vencer es exorcizar a sus propios fantasmas del pasado y no tanto a los que azuzan en su contra quienes fueron desalojados por el voto popular del ejercicio de los poderes públicos hace poco más de un año.

Pero llevamos más de 12 meses sin cadenas nacionales que buscaban lavarnos el cerebro con discursos, daos, obras que fueron traicionados por sus "patas cortas" no bien se corrió el telón. En este pequeño lapso de tiempo, se hicieron añicos las verdades relativas construidas con estadísticas mentirosas y con mucho más que ello: miles de millones de dólares repartidos entre empresarios para callarlos, dominarlos, manejarlos y para montar medios de comunicación capaces de decir las barbaridades que se le antojaba a la usina política sin restricciones.

Otros sectores fueron conquistados con esos espejos de colores: los de la progresía anticapitalista que se vieron por primera vez cobrando salarios altísimos, incuestionados, por hacer poco más que aplaudir o buscarle formas simpáticas de encubrimiento a quienes abusaban del poder, desde la comodidad de cargos que jamás hubiesen logrado por mérito propio. Desalojados de allí, ahora rememoran -chau anticapitalismo- el consumismo de los tiempos recientes como el "gran valor" de la época, a la vez que repiten como rosario diario las mentiras que ayudaron a construir bajo el falso nombre de "estadísticas económico sociales".

Pero estas son las nimiedades que nos hacen tan falibles como humanos que somos. Queda por delante la proyección a lo grande de un país en donde quepamos todos, en el que la justicia nos trate de igual forma y la economía sea el resultante de esfuerzos de categoría equiparable y no solo una cuestión de suerte o cercanía al poder.

Ya sabemos cuántos pobres hay. Seguirán apareciendo los que quieren que lo sigan siendo, alegando una "dignidad" en tal condición que la realidad desmiente a gritos. Pero tendrá que aparecer como contrapeso el concepto de ciudadanía que de cuenta de que quien trabaja no puede ser pobre. 

¿La pobreza no debería ser, acaso, una condición límite de quien se quedó sin empleo y allí sí tenemos que salir todos en tanto constituyentes del Estado a ayudar? 

Hoy hogares en los que todos los adultos trabajan son pobres: una inequidad inaceptable, pero recibe un balsámico consuelo desde sectores político religiosos que prometen darles lo que les falta en cuotas, a cambio de su lealtad.

La Argentina del pasado es esa. Aquella en la que unos grupos de iluminados tenía en sus manos el destino de los demás, mientras ellos se asignaban una categoría social superior en la que les estaba permitido enriquecerse a costa del resto.

Es cierta y valedera la consigna "ni un paso atrás". 

Esta vez, su aplicación debería ser menester de todas las fuerzas, más allá de la pantalla ideológica que adopten, del caballo de Troya al que se suban para intentar tomar el poder por asalto o de lo que realmente piensen en el fondo, si es que todavía hay núcleos de ideas que conforman fuerzas partidarias y no solo maquinarias electorales.

Ni un solo paso atrás en la historia, porque lo que viene tiene que ser de todos, sin que esto represente una consigna facilonga: mejor, un país en donde todos tiremos hacia arriba y en el que la distribución de la riqueza sea real y no solo la de las arcas del Estado o la de aquellos empresarios con cuyas empresas bandas delictuales conformadas por dirigentes políticos se quieren quedar.

Millones ya decidieron no escuchar los cantos de sirena en la última elección presidencial y dejó sorprendidos, con "las manos en la masa" a muchos de los que apostaban a la continuidad de un status quo disfrazado de progreso social con maquillaje de mala calidad. Es un rumor extendido (y, por lo tanto, una "no verdad" que ha logrado popularidad) aquello de los gritos insultando "al pueblo" de la expresidenta en la Residencia de Olivos, tras conocer el resultado electoral, y que se atribuye a los propios empleados del lugar como voceros.

Haber tomado esa decisión ya representa un puntapié fundamental, un empujón en la Historia que no puede dejarse solo en inercia.

Macri podrá ser el artífice o tan solo una figura más de transición. Pero sin dudas, más acá o más allá de su figura personal, la oportunidad está al alcance de la mano y no sirve que seamos meros espectadores por televisión o vía redes sociales. Todos tenemos tarea por hacer. Sobre todo, no dejarnos engañar nunca más por nadie.

Opiniones (15)
17 de agosto de 2018 | 18:31
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17 de agosto de 2018 | 18:31
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  1. Marche una BANANITA!!!! para el gorilita Conte!!!!!
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  2. "Violar la leyes, deporte preferido...": no es así, a la gran mayoría nos indigna el incumplimiento. "44 millones no podemos vivir de la teta del estado": la primera persona incluye a Zalazar, pero la amplisima mayoría no vive de este recurso, más bien aporta. Muchísimos países estaban peor y hoy están mejor... chocolate: hace 33 años y pico nos gobernaban los militares... pero para Zalazar los gobiernos de los últimos 30 años tienen la culpa (hizo el corte justo en excluyendo al proceso, evidentemente hay un deseo reivindicatorio en la opinión, una especie de nota pro-militar). Se despacha con virulencia contra: la asistencia social, el sindicalismo, "todos los dirigentes gremiales sean millonarios"... todos, si, leí bien, todos, y "llevan a los trabajadores a paros políticos" o sea, el reclamo, por el mecanismo que sea, tiene siempre un objetivo oculto que no busca mejorar calidad de vida... ergo, es reclamo siempre es ilegítimo. "Cortar calle es normal" afortunadamente es el ejercicio de un derecho (hace 30 años no se podía, ya que en la época anhelada no habían garantías constitucionales). "Impedir que la gente que quiera trabajar no trabaje..." mal uso del lenguaje (barbarie de un civilizado) Este gobierno ha impedido trabajar a cientos de miles que fueron despedidos. Zalazar es muy cuidadosos de no criticar al poder, al poder real: ni un paso atrás de los empresario, ni a los medios masivos, ni a la élite gobernante. Bueno, Sr.... lo que observo es que el cambio socio-cultural del opinante Zalazar es un regreso a la época oscura que hoy responde en juicios por delitos de lesa humanidad...
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  3. El problema de la Argentina es que hasta ahora hemos desperdiciado el tiempo de democracia para crecer y madurar. Aún somos una sociedad entre adolescente y maleducada en la que nuestros políticos y clase alta representa al adolescente que quiere mucho y nuestra clase baja representa el adolescente que no quiere hacer nada. Como sociedad queremos siempre poder tener mucho pero a la vez no queremos hacer nada. Lamentablemente va a llevar muchos años instaurar nuevamente la mentalidad del esfuerzo para lograr cosas. Pero el problema más grave no es que nos va a llevar muchos años, sino que tienen que ser muchos años de hacer las cosas realmente bien. Y ahí es justamente donde cada uno de nosotros puede y debe hacer su aporte, por más pequeño que sea. En la calle, en la escuela, con nuestros hijos, con nuestros padres, con el desconocido. Contagiar los valores, el esfuerzo y la sana recompensa individual y colectiva como así también el justo castigo, es la forma de indicar el camino. Como bien dice Gabriel, para todos por igual.
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  4. Bueno, Sr.Conte, lo que observo es que nadie hace una mirada a nuestra historia que lleva 200 años de desencuentros y optan por el camino más fácil que es fijar la mirada en el gobierno actual y el anterior, a favor o en contra, pero sin ningún convencimiento o fundamento que permita avizorar un cambio, porque lo necesita el país es un cambio socio-cultural, en donde violar las leyes deje de ser el deporte preferido de los argentinos; que 44 millones de personas no podemos vivir de la teta del Estado y que países con mucha menos riqueza que la Argentina han pasado 2 guerras mundiales y se han levantado y están muchísimo mejor que nosotros. Pero claro, hay un común denominador que es trabajar por el bien común, o recordando la frase del asesinado Jhon F. Kennedy "No se pregunten que puede hacer EE.UU., por ustedes, sino que pueden hacer uds. por EE.UU". Las políticas de los últimos 30 años han llevado al país a su nivel más bajo en la historia, aunque curiosamente producimos alimentos para 400 millones de personas, pero tenemos cientos de niños que mueren por desnutrición; aceptamos que la asistencia social es igual a justicia social y nos quedamos contentos; tomamos como normal que todos los dirigentes gremiales sean millonarios y que lleven a los trabajadores a paros políticos. En Japón los obreros como protesta que hacen? Pues producen mucho más y entonces las fábricas se ven colmadas de productos que no pueden vender al corto plazo. En estos 30 años aprendimos que cortar calles es normal; impedir que la gente que quiere trabajar no trabaje; pagar dádivas y comida a la gente para que vaya a los actos públicos y por supuesto no admitir ninguna crítica al gobierno de nuestra preferencia y lo más importante, todos se llenan la boca hablando del pueblo mientras cuentan millones de dólares, pero eso no nos importa, porque nuestra ideología no parte del razonamiento sino del sentimiento. Este el gobierno que esté, no hay políticas de Estado, nadie planifica de 20 a 50 años, con suerte tenemos proyectitos para lo que dura el tiempo entre elección y elección y nos encanta que nos digan las cosas que queremos escuchar, aunque sea un canto de sirenas. Hoy gobierna la derecha, pero salvo Atilio Borón, nadie busca o crítica las verdaderas causas para que esto se produjera. Un día el pueblo es la voz de Dios y 4 años más tarde son una manga de imbéciles que se dejaron engañar por los medios, en definitiva ninguno de nosotros es culpable. La frase más común es "yo no lo voté", pero si lo votaron, es más, a Menem lo votaron 3 veces y no fueron votos de la derecha precisamente. Algunos pocos héroes -aunque hay demasiados en el bronce- lograron la Patria, otros remando y a los empujones formaron la Nación, pero jamás hemos podido conformar la República por intereses mezquinos y personales. Quien piensa distinto es un enemigo y si alguno cae en una crítica, ya es traidor a la patria. Miren, observen, escuchen y piensen como otros países siguen avanzando y creciendo a pesar de las diferencias ideológicas. No es muy difícil, simplemente priorizar la Patria y la Nación sobre nuestros intereses personales y así construir una República en donde todos respetemos las leyes y tengamos el valor ciudadano de exigir justicia, la justicia de las leyes y la justicia social y que se acabe esa perversa costumbre de querer vivir a costillas del Estado.
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  5. Mamita, con opiniones como ésta que futuro nos espera. De todas maneras, la resistencia es nuestro norte, por más que quieran no van a lograr poner al país de rodillas. Es lamentable que el responsable máximo piense de ésa manera, es de una chatura total. Lamentable.
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  6. Hasta ahora con los caudillos nos fue bastante mal, a la pregunta ¿Y con Macri nos irá mejor? no podemos responder hasta que logren arreglar el desastre que dejaron los 12 años anteriores con grandes desmanejos económicos, corrupción enquistada ( y aceptada por todos ), pobreza negada y falta de educación ( muchas escuelas y notebooks, poca calidad educativa y viva la teora de "que pase, que no repita" ). ¿Porque la resistencia a darle educación y posibilidad de pensar a la gente?, respuesta obvia, porque es mas fácil manipularlos dándoles una casita o un plan que hacerlos mas inteligentes y que decidan por sus propias convicciones.
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  7. leandro le comento. a)pseudonimo porque los foros funcionan asi. Seguramente es nuevo en internet. Ha oido la palabra nick?. b). Estupideces o no. Son ideas. Los que padecen la falta de estgupidez son ustedes . yo no. A mi me importan tres carajos sus consistencias argumentales.
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  8. Estilojuanpa me cuesta creer que puedas decir tantas estupideces. Pero cómo no decirlas, es muy fácil esconderse detrás de un seudónimo
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  9. La teoria de la copa llena. Usar los costos laborales como variable de ajuste no es nuevo. Las estadisticas engañosas . Las usa hasta Alemania con los trabajos part time o España con los contratos flexibikizados que tuene mas consustencia un papel higienico que esos contratos. El 90 % de los contratos adonde la iluminada Malcorra pretende mandar al confundido Macri. Que debe estar muy confundido porque no le sale una. Mientras tanto el Congreso con una de las peores posiciones en transparencia en America Latina,sigue haciendo poco y gastando mucho.
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  10. Lo de las cadenas nacionales no me parece trascendente. Solo era una forma de poner a la Politica como Institucion Suprema de la Nacion. Otros prefieren poner a la Economia o al dolar. Es mejor la hablando de lo complicado que es el precio del dolar, que de Politica.
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