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Cornejo y el desafío de no envejecer

El año electoral pondrá a prueba la estrategia política y también la capacidad de gestión del Gobierno más allá del "orden y la autoridad".

Cornejo y el desafío de no envejecer

Alfredo Cornejo no es el mismo. Hace tres décadas se iniciaba en la política con el empuje de Raúl Alfonsín. Al mismo tiempo intentaba imitar en los potreros del barrio Ceferino Namuncurá, de Eugenio Bustos, las paredes que tiraba Ricardo Bochini en Independienete, por entonces su club. 

Ahora Cornejo llegó al poder como soñaba, pero con un plan distinto. Alejado del sueño socialdemócrata, se alió con el Pro de Mauricio Macri y también dejó la lírica futbolera del rojo de Avellaneda por el Tomba, una idea mucho más conveniente para alguien que basó su carrera política en Godoy Cruz. Es hábil para planificar y adecuarse. Y más aún para trazar estrategias. La versión moderna de Cornejo, el hombre con mayor poder dentro del sistema político de Mendoza, es pragmática antes que ideológica. Práctica antes que creativa. 

Cornejo alfonsín barba

En su primera etapa es tan innegable que el Gobierno logró estabilizar la situación de la provincia, como que aún le falta demostrar cambios. Es tan cierto que Mendoza está más ordenada, como que se mantiene imprevisible al mediano plazo: las cuentas cierran, pero gracias a un alto endeudamiento y la dependencia financiera de la Nación seguirá  siendo un fastidio hasta para el propio Cornejo. Hasta ahí el contexto que condicionará la estrategia política del Gobierno durante los próximos meses. 

Con su poder construido, el Gobernador y su gestión serán las banderas a defender durante el año electoral. Más si el contexto nacional no ayuda. La UCR tendrá una estrategia "como partido provincial" para tratar de mostrar más acción, pero manteniéndose como parte de la alianza nacional. Cornejo deberá "ungir" candidatos propios y también comenzar a transferir algo de ese poder que supo construir. Probablemente deberá hacerlo con un esquema similar, pero no idéntico con el que él llegó al cargo. Es decir con la fuga de partidos que seguramente tendrá "Cambia Mendoza". 

Las aspiraciones políticas de quienes lo rodean están en "pausa" hasta que el propio Cornejo ordene.  Dentro del Gabinete son pocos los "candidateables" y menos los que se animan a levantar la cabeza. Tampoco cierra del todo la idea de "desarmar" la columna vertebral de un equipo de gobierno "corto". El propio Cornejo sintió las quejas cuando Cobos lo sacó del Gabinete en 2005 para llevarlo de candidato y luego tuvo que "repatriarlo" desde el Congreso. Hoy tres de los ministros que son pilares de la gestión tienen aspiraciones de futuro. Algunos como candidatos y otros en espacios de poder estratégicos en organismos de control.

Entonces que sea la gestión

La consigna lanzada por "Cambiemos" sobre la necesidad de que sea la "gestión" la principal estrategia electoral tiene varios sentidos. El obvio de no caer en el "internismo" ante el público, y también un reclamo tácito. Hacia el Gobierno nacional, que colecciona anuncios de "malas noticias" y a quien le reclaman más hechos. Pero también en los distritos. El panorama  que plantea la Nación es mejor que el del año pasado pero el optimismo en la provincia es más "moderado". 

En Mendoza a pesar de algún conformismo con lo hecho hasta ahora, reconocen que hay  cuentas pendientes con las "cosas cotidianas". En ese sentido Cornejo se queja de las segundas líneas más que de los ministros. El "clic" para trasladar a la mejora en los servicios aún no se nota. El Gobernador mantuvo a su grupo de confianza y no lo amplió mucho más. Ese núcleo duro tiene más "ajustatuercas" que creativos. Más acatadores de órdenes que decisores. La ventaja que le dio ese esquema para verticalizar el Gobierno, lo complica a la hora de generar iniciativas; de sorprender y de tener líderes con vuelo propio. 

La falta de una oposición fuerte también le genera menos autoexigencia. Pero en este 2017 de a poco la luna de miel extendida se irá diluyendo y los reclamos de los "mendocinos de pie" se sentirán más. 

Penitenciaría nuevas salas de audiencia Cornejo 5

En sus tiempos en la sombra del poder, como operador, Cornejo subestimaba los cargos ejecutivos. Le ocurrió cuando quedó en las puertas de encabezar las listas en 2007 y recibió el "premio consuelo" de ser candidato a intendente. Pero tuvo resiliencia política: aprendió que el día a día de la gestión suma más avales que cualquier otra cosa. Ahora como Gobernador tiene dificultades para ejecutarlo y aún menos tiempo que en su época de jefe comunal. 

Cornejo logró el año pasado cumplir su primer objetivo: nutrirse de poder él y el cargo; "restituir la autoridad".  Está en sus manos demostrar que además, puede generar hechos que mejoren la calidad de vida de los mendocinos. También tiene más canas y arrugas que aquel 9 de diciembre de 2015 cuando asumió. Se verá si con el paso del tiempo en el ejercicio del poder ganó en sabiduría o si simplemente se avejentó.

Opiniones (1)
20 de mayo de 2018 | 07:49
2
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20 de mayo de 2018 | 07:49
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  1. Cornejo, se levanta Alfonsin y te caga a palos , con quien te aliaste !!!!!!
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