opinión

Incertidumbre: "Sólo sé que no sé nada"

Somos razón y emoción. Pero prestamos poca consideración a las sensaciones y emociones,aunque desborden de sabiduría.

Incertidumbre: Sólo sé que no sé nada

Por: Carina Saracco y Mauricio Girolamo

Licenciados en Psicología

carinasaracco@gmail.com

mauriciogirolamo@gmail.com

Sócrates nos enseña una forma de acceder al conocimiento, partiendo del desconocimiento; haciéndonos conscientes, tanto de la ignorancia que nos rodea, como de la nuestra propia. Pero justamente ese desconocimiento es algo que en nuestra cultura no admitimos; vanagloriando en exceso lo racional,en detrimento de lo emocional, donde se accede por medio de preguntas y respuestas que se hallan en el alma, que nos permiten revisar los conocimientos que se tienen y a partir de ahí construir conocimientos más sólidos. Somos razón y emoción. Pero prestamos poca consideración a las sensaciones y emociones, aunque desborden de sabiduría.

Saber que no se sabe nada, nos distingue de los que creen saberlo todo, tal como reza el dicho"es necesario aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas". Kant ya decía que se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbre que es capaz de soportar. Crecer y adaptarnos a un mundo cambiante, nos invita a tolerar la incertidumbre de que "lo conocido hoy, puede cambiar mañana" y si no reconocemos eso, viviremos en el pasado, corriendo el riesgo de no acoplarnos al presente que nos convoca.

Un aspecto llamativo, es nuestra intolerancia a la incertidumbre. Ponemos nuestras herramientas intelectuales al servicio de tener "todo controlado". Una forma de creencia que a mayor racionalidad, pensamiento y elucubración mental, nada saldrá de "lo programado". Es preciso recordar que siempre hay un futuro desconocido e incierto. La vida tiene designios que no elegimos. Sin embargo, tenemos la posibilidad de elegir una actitud frente a estos. No poseemos el control de todo en esta vida. Pero cuando nada es seguro, todo es posible. Y esto nos otorga una capacidad de maniobra sobre nuestra vida y sus circunstancias, que debemos manejar responsablemente.

Quienes por fuerza mayor han tenido que vivir situaciones extremas, la vida les enseñó que se vive sin saber qué pasará, teniendo que afrontar el día a día, sin posibilidad alguna de anticiparse o "pre" ocuparse.Aprendiendo a confiar en que se tienen las herramientas necesarias, para usar cuando la adversidad llegue.Desarrollando la habilidad de lidiar con la ansiedad de querer tener ya todo resuelto. O de querer tener un control milimétrico sobre los próximos pasos a dar en el camino.

Quienes contemplen que hay algo que se escapa de las manos (y que no está mal que suceda), no se preguntarán "por qué a mí". Justamente lo que define a un ser como ajustado, dúctil, flexible y adaptable a las circunstancias de la vida, es su capacidad de tolerar la incertidumbre. Quienes tengan tal capacidad, quienes dominen "el arte del desconocimiento", sin desesperar ante ello, serán quienes poseerán mayor fortaleza ante las adversidades de la vida. Aceptar la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, es el precio a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante.

No todo se explica, no todo tiene respuesta, no todo tiene sentido, no todo es justo, no todo es lógico, no todo es blanco o negro, sí o no,siempre hay que considerar una tercer respuesta válida: "No sé". Una instancia a mitad de camino, que nos permita salir de tales bretes sociales. Decir no sé, es para valientes y corajudos, que soportan el tormento social de ser considerados como indefinidos. Es lo que llamamos "respuesta liberadora". Son fuertes, competentes y atrevidos, quienes nose doblegan ante las exigencias de una vida plagada de ellas. Quienes sostienen estoicos un "no sé", frente a la enorme expectativa de respuestas "sabias", concluyentes y generadoras de perfección. Una forma de expresarnos en diferentes colores y distintos tonos de grises, pues allí reside lo amplio y flexible de nuestro ser. En las variantes, los matices y la gama de respuestas, aunque implique una transitoria e incómoda incertidumbre, pero que nos corre de la absurda y falsa certeza.

"No sé", es una respuesta posible. Y quedarnos en ella mientras no hay mejor opción, suele ser, paradójicamente, de "sabios". Pero diríamos más, de seres íntegros y que responden a sus entrañas. Siendo coherentes con sus designios y elucubraciones personales, sin dejarse llevar por la ola social del "deber ser". De lo que el exitismo, perfeccionismo y control racional dictaminen.

Tolerar la incertidumbre, llamativamente nos permite vivir la vida de una forma relajada y liviana.Momentos de duda traerán cierta angustia, estados de perplejidad de los que no es necesario huir. Y mientras no hay mucho para hacer, sólo queda tolerar la espera, propia de una etapa de transición, un puente a atravesar, un proceso a realizar sin desesperar.Soportando la ignorancia, a sabiendas que pasará.Si bien no es fácil, es una invitación a formar parte de las filas del desconocimiento. En un juegoespiralado de no saber y aprender constantemente.

Por todo ello, el desafío es aceptar, soportar y entender que hay situaciones en las que no sabremos cómo responder. Creyéndonos "completos" en las certezas de los propios pensamientos, limitamos la oportunidad de creación y adaptación al cambio. La única manera de hallar algo, es primero aceptar estar desorientados, perdidos y erráticos. Solo allí comienza la búsqueda, el movimiento y la posibilidad de descubrirnos.La incertidumbre, nos permite abrir preguntas,para hallar infinitas posibles respuestas, dejando el espacio para poder ir más lejos cada día, haciendo experiencia y evolucionando en nuestro vivenciar, descubriendo que si partimos de la condición de "no saberlo todo", nos convertimos en más sabios de lo que creímos.

Opiniones (0)
23 de mayo de 2018 | 01:28
1
ERROR
23 de mayo de 2018 | 01:28
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"