opinión

San Agustín: un santo en su laberinto

San Agustín: un santo en su laberinto

 Si San Agustín osara visitar el pedemonte mendocino, seguramente exigiría como primera medida que le cambien el nombre al vasto complejo vehicular existente. Nadie con semejante grado de nobleza, pondría su impronta en tan vergonzoso establecimiento metalúrgico. ¡Veinte mil vehículos abandonados! Repita conmigo, señor lector: veinte mil vehículos abandonados. Bien digo, abandonados. Iluso sería pretender que algún funcionario explique con lujo de detalles, la situación de cada uno de los veinte mil rodados aperchados en el predio. La policía solo se ha limitado a acumular vehículos en forma caótica y desordenada, así a lo largo de décadas, sin ningún tipo de criterio ni planificación. Ello ha generado un foco de contaminación y corrupción -léase incendios y venta de repuestos- Pero para no quedarme en la zona de confort de la liviana critica, quiero formular algunas propuestas de solución:

1) Durante el año dos mil diecisiete, venta en remate público a efectuarse en forma semanal, a razón de quinientas unidades por semana, de manera de terminar el año con vehículos cero. Armar lotes con vehículos afines: motocicletas, camionetas, autos, etc. Incentivar la venta con exenciones de deuda por multas y/o patentes.

2) Los vehículos que vayan ingresando por infracciones viales, venta en remate público en forma inmediata, tomando como base el monto de la multa correspondiente. De esa manera el particular recupera su rodado y el Estado percibe el monto de la multa. Si el propietario no concurre al remate, cualquier particular tiene la chance de comprar un auto a precio de ganga.

3) Los vehículos que hubieran sido utilizados en delitos, tomar detalladas fotografías del mismo, siendo además exhaustivamente periciados y posterior venta.

4) Los rodados que puedan ser aprovechados para el Estado, afectarlos al uso de patrullas policiales -que tanta falta hace- ambulancias, bomberos, vehículos civiles para uso oficial, etc..

La presente es sólo un muestrario de medidas que podría adoptarse, sin que ello pretenda agotar el abanico de posibilidades que el problema plantea. Sea cual fuera la solución adoptada, deberá pasar el filtro de la casa de las leyes, dándole forma de proyecto de ley. Espero que a algún funcionario se le resbale alguna propuesta seria, para salvar esta situación que lleva décadas. Sólo pido que cumplan con la función para la cual fueron elegidos, sacrificio por el cual mensualmente perciben un suculento sueldo del Estado, que pagamos todos los ciudadanos con nuestros impuestos. 

Opiniones (1)
21 de agosto de 2018 | 18:41
2
ERROR
21 de agosto de 2018 | 18:41
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Indudablemente el que escribe esta nota tiene total desconocimiento del Derecho. El Estado no puede confiscar bienes ajenos ni administrativamente rematar bienes de particulares. Si fuese tan facil como lo enuncia ya lo hubieran hecho. Sr Levy no es Ud. un iluminado con superideas no es tan sencillo como Ud cree
    1