opinión

Por qué Mendoza debe pensar en el futuro

Para gobernar mejor en el mundo del futuro próximo es indispensable fortalecer la capacidad prospectiva y la reflexión estratégica.

Por qué Mendoza debe pensar en el futuro

La globalización generará una enorme cantidad de efectos no controlables a nivel de cada país y éste a su vez sobre cada región o provincia. A medida que los cambios se aceleran, se torna más apremiante levantar la mirada al largo plazo y no conformarse con previsiones a corto plazo.

Los gobiernos deberán prepararse, desde el punto de vista humano e institucional, para actuar en condiciones de incertidumbre y cambios acelerados. El futuro es impredecible, pero la identificación de escenarios abre la mente a las eventuales consecuencias de situaciones impensadas o improbables. La prospectiva cumple la función de vigía; alerta y anticipa. Mientras la prospectiva explora, la estrategia construye un camino y señala las medidas. Además, la prospectiva exige enlazar fenómenos diversos, procesos distintos, utilizar disciplinas múltiples, para interpretar en forma integral y dinámica acontecimientos complejos. En definitiva, es otra forma de pensar.

El diseño de políticas se adapta a tendencias cortas, se basa excesivamente en el mercado y prescinde de programas estructurales que incrementen la productividad, la igualdad y la participación. Esta falta de perspectiva reduce la capacidad de reacción ante sorpresas o acontecimientos inesperados y torna a los países más vulnerables a las vicisitudes futuras.

En Mendoza es necesario intensificar el uso de metodologías de prospección de escenarios futuros, aprender a razonar ante la incertidumbre, hacer un seguimiento de las tendencias mundiales principales y estudiar acontecimientos de escasa probabilidad, pero de alto impacto si llegan a ocurrir. No es tarea fácil: las previsiones suelen ser solamente de uno o dos años, se deja que el mercado tome sus propios derroteros y se afrontan los problemas según van apareciendo. A esta cultura dominante se contrapone una segunda opción, que reconoce que una comprensión de las tendencias globales dominantes permitiría al menos anticipar escenarios y detectar oportunidades.

Hay desconexión entre los análisis de corto y largo plazo, las instancias gubernamentales no suelen disponer de un referente a largo plazo y los estudios estratégicos no aportan mucho a quienes deben resolver problemas inmediatos

Pensar el futuro no significa hacer predicciones. Es imposible predecir, pero sí se pueden explorar hipótesis plausibles de cómo podrían evolucionar las cosas. El futuro no es una continuación lineal del pasado ni es ajeno a la acción humana. La definición de áreas de riesgo ayuda a corregir el rumbo y detectar oportunidades.

Hay 6 tendencias mundiales que debemos tener presente y pensarlas en cómo pueden influir en la Mendoza futura.

- escasez de recursos naturales, por ejemplo, agua, energía y minerales;

- transformaciones demográficas, desplazamiento del poder, nuevos mercados, migraciones;

- urbanización y expansión de las ciudades, concentración de la población, demanda de infraestructura y servicios básicos, calidad de vida, competitividad de las ciudades;

cambio climático, efectos en la agricultura, oportunidades de crecimiento verde, conciencia ciudadana y cambios de comportamiento

tecnologías disruptivas, aquellas en gestación y cuya difusión transformaría sustancialmente la producción, el empleo, el bienestar, la gobernabilidad y las relaciones humanas;

-seguridad y soberanía alimentaria

Nosotros vivimos y potenciamos la cultura del oasis, acompañando un proyecto que lleva más de 140 años. El aumento de población cerca de dos millones de personas, la urbanización y el turismo, estrategia económica, que incorpora otros dos millones de personas , más el déficit hídrico por el cambio climático, hace que las primeras 4 tendencias mundiales , sean un tema de peso en nuestro proyecto de desarrollo provincial. El tema de las tecnologías disruptivas no está muy priorizado por la instituciones de ciencia y técnica locales y van a llegar a nuestras vidas muy pronto. Tampoco se aprecia una gran preocupación por la soberanía y seguridad alimentaria en las políticas públicas.

Creo que pensar el escenario deseado para nuestra provincia y planificar la estrategia para lograrlo considerando las tendencias citadas, es una obligación que debemos asumir.

La globalización sigue su curso y seguramente no va a parar para preguntarnos en qué provincia nos gustaría vivir.

Dr. Jorge Silva Colomer 

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25 de junio de 2018 | 13:51
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25 de junio de 2018 | 13:51
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