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Qué hay en la cabeza de Macri, Massa y los otros

Es difícil identificar algún proyecto más allá de la pelea o conquista efímera. La pelea por el control de la imagen. Sociedad vs electorado.

Qué hay en la cabeza de Macri, Massa y los otros

Tanto el oficialismo como la oposición aparecen desconfigurados en su identidad. Ambos bloques (o para ser precisos, todos los sectores que componen el arco opositor también) se regodean en privado de las trampas que le tienden al otro y se relamen del rédito que creen estar obteniendo de la sociedad a la que dan la idea de verla más como electorado que como gente que come, trabaja, estudia, se reproduce, se divierte, estudia, y que quiere hacerlo sin que lo embromen demasiado exigiéndoles todo el tiempo que se definan del lado de quién están.

Para comprender el panorama político del país hay que mirar en perspectiva estos doce meses del nuevo gobierno y su contexto. Hay que decir que lo primero que identificó la sociedad fue una disputa del kirchnerismo versus "lo otro", dos grandes bloques. Si bien el peronismo pankirchnerista estuvo muy cerca de ganar las elecciones hasta teniendo a un insolvente candidato como Daniel Scioli en cabeza de la lista, otro grupo de poder peronista se opuso con Sergio Massa al frente.

De allí en más, al quedar fuera de la competencia presidencial, el líder del Frente Renovador salió en la búsqueda de una nueva identidad, que todavía no encuentra, aunque muchos podrían afirmar que en el "oportunismo sistémico" ha hallado su espacio de confort, por ahora.

Sabíamos qué era Mauricio Macri y entendíamos también lo que representaba su equipo tan solo en función de que representaban todo lo diferenciable del modelo construido por Néstor y Cristina Kirchner en los últimos 12 años. Nunca se supo muy bien qué plan tenía Cambiemos, más allá de sustituir al kirchnerismo y trocar modos, estilos, costumbres que se venían adquiriendo, y proponer una lucha a largo plazo por un cambio cultural, en todo caso.

Pero hoy las cosas aparecen bastante mezcladas, aunque cada sector crea estar sacando rotundas ventajas sobre el resto, o precisamente por esto último.

- Cuando los macristas arreglaron con Massa para aprobar leyes cruciales creyeron que estaban creando un nuevo modo de trabajo en el Congreso. O cuando el nuevo presidente lo invitó a la cumbre de Davos, o las veces que lo elogió como el "nuevo líder del peronismo". Massa, por su parte, creyó que se transformaba en la piedra de toque del nuevo tiempo político y olvidó que había perdido las elecciones presidenciales.

- Cuando el gobierno cedió al reclamo de los "movimientos sociales", sectores piqueteros (o atomización opositora temporal de diversos peronismos de base) transferirles sumas inéditas, creyó que los estaba haciendo un aporte a la pacificación nacional. Ellos están convencidos de que si le torcieron el brazo a cambio de nada, podrán ir por más.

- Cuando el gobierno les entregó todo lo que les ha dado a gobernadores peronistas que eran rigoreados o ninguneados por el kirchnerismo, se convenció de que iniciaban una relación permanente que los llevaría a alinearse en lo que el macrismo llamó "un peronismo racional" y que, otorgándoles montos, obras y ayudas financieras sin que eso implicara una reforma del Estado feudal construido en muchos casos durante décadas, los colocaría en la palma de su mano. Pero los gobernadores interpretaron el mensaje de una manera mañosa, distinta, fiel a un estilo que no por nada los sostienen en donde están: se cebaron, una vez que les mostraron qué hay y soñaron con qué más puede haber, sin necesidad de hacer arrancar los motores de sus propios estados: gobiernan, pipones, en punto muerto y cualquier crisis, ahora, podría ser achacable al gobierno nacional.

- Esto pasó también con Massa que creyó posiblemente en forma apresurada que podría ser el catalizados de "todo lo otro a Macri", inclusive con los desencantados de Cambiemos, por derecha y centroizquierda fundamentalmente y, a la vez, liderar a un peronismo unido. Para ello sumó a Margarita Stolbizer, tentó a los socialistas santafecinos y volvió con dos viejos amores en su "mènage a troi" con Axel Kicilloff y Diego Bossio por Ganancias. Pero para que esa foto impacte positivamente en la recolección de los favores electorales de la clase media posiblemente disconforme con Macri, es temprano. Puede terminar por espantar a sus otrora seguros "clientes" en las urnas.

Mientras todo esto sucede, el macrismo cree que está diluyendo al kirchnerismo, definitivamente, al estamparlo contra el massismo. Y que lo propio está haciendo con Bossio y su bloque que lleva la marca PJ, por no haber consolidado su alianza con el oficialismo legislativo.

No hay identidades y las alianzas son efímeras. Todo lo que pasa en política se parece a un video de Snapchat que impacta y desaparece al poco tiempo. Pero la política es bastante más que una política de comunicación o que sensaciones fuertes pero momentáneas.

Detrás de cada zancadilla de unos con otros hay una cadena de hechos consecuentes que afectan lo principal y que no es solo lo que los políticos buscan todo el tiempo: la imagen. Afecta a la gente que come, trabaja, estudia, se reproduce, se divierte, estudia, y que quiere hacerlo sin que lo embromen demasiado exigiéndoles todo el tiempo que se definan del lado de quién están.

Opiniones (2)
22 de junio de 2018 | 02:32
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22 de junio de 2018 | 02:32
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  1. Este comentario es el carbónico del programa Intratables, que durante meses han estado peleando todos contra todos, donde siempre privó lo negativo. Del programa no salio ningún porte positivo, de esta nota tampoco.
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  2. Veo que están pasando las etapas del duelo. Ya superaron la negación y quizás hasta la ira, encontrándose en el de la negociación. Falta muy poquito para la depreción y así llegarán a la aceptación. Tranquilos, les queda muy poquito y hasta quizás puedan saltar la depreción y aceptarlo. FUERON.
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