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Balance: 2 a 1 jugando mal; penal tonto para el otro equipo

Un crudo balance del año que termina y las previsiones para el que comienza en materia política y económica.

Balance: 2 a 1 jugando mal; penal tonto para el otro equipo

Lo que pasó

El año en que no sucedió lo prometido

Todo fin de año es tiempo de balances. Más aún cuando cuándo lo que culmina es un primer año de gestión presidencial. Lo mejor en estos casos, es hacer trazos simples y conclusiones directas. En el primer 25% de la gestión económica del macrismo se puede colocar la exitosa salida del cepo. La reinvención del Indec (sin termómetro, ningún plan es posible). La baja de retenciones al campo (el único sector que se reactivó, curiosamente, a partir de una baja de impuestos). La reapertura de las relaciones económicas internacionales y. El intento por recrear una argentina "market friendly" (aunque aún no lo crean desde el exterior). Y el dialogo directo con empresarios y otros actores económicos, hasta diciembre pasado ignorados en su propia existencia.

El debe es aún más largo y polémico. La inflación que porfía en acercarse a más al 40% que al 35% que esperaba el gobierno. La imperdonable falta de pericia (y de justicia) en el manejo de la política de tarifas. Los errores de apertura a las importaciones del primer semestre que provocaron, más que el ingreso insumos y bienes de capital que ayuden a la producción nacional; una invasión primaria de productos de consumo directo. Un déficit fiscal que para fin de año y por presiones más políticas que económicas, parece indomable. El endeudamiento que amenaza ya en ser crónico en su crecimiento, acompañando más los desequilibrios fiscales que las necesidades de fondos para infraestructura. Y, en definitiva, la férrea recesión y ese segundo semestre que nunca llegó.

En el medio habrá que anotar las negociaciones con los fondos buitre y la decisión de pagar al contado, cash, taca taca, a los acreedores; en una medida muy costosa (U$S 15.000 millones) que aún resta saber si efectivamente traerá las consecuencias positivas prometidas.

Si hubiera que evaluar un resultado final, a mitad de un imaginario primero tiempo, habrá que decir que el balance es negativo, que el equipo está perdiendo 2 a 1 jugando bastante mal (sobre todo a ojos de la exigente tribuna); pero que aún tiene el crédito intacto para revertir el primer tiempo electoral. Este terminará en octubre de 2017, cuando el referí electoral determine que los primeros 45 minutos han culminado y que llegó el tiempo de ir a los vestuarios a enfrentar final del partido.

Lo que pasa 

Penal tonto para el otro equipo

Decíamos más arriba que el equipo está jugando mal al promediar el primer tiempo. Y que el presente nubla el balance. Estamos en el momento donde más malhumores genera el mal juego del equipo en las tribunas. Y que vamos 2 a 1 abajo. Y, para peor, el capitán se hizo un penal tonto. La decisión que había tomado el gobierno sobre los cambios en el impuesto a las Ganancias, era que el tema se debatiría en marzo, cuando el panorama económico del 2017 haya comenzando a transitar y cuando se pudieran tomar medidas más pensadas. Sobre todo tomando en cuenta el aspecto fiscal. No pudo ser. Sergio Massa, en una jugada política que habrá que anotarle al tigrense, adelantó los tiempos y le impuso al Ejecutivo el tratamiento del tema en la primera quincena de diciembre. El macrismo, aturdido, ensayó una salida muy poco atractiva para el 10% de los trabajadores que están alcanzados por el tributo; y, lo que es peor, amenaza que para este mismo tiempo en 2017 sea casi el 20% el que pagando. Para peor, en un timing marketinero que no habrá recomendado Durán Barba, el propio Presidente habla despectivamente de un "impuesto a los ricos" que paga "el 3%". Inmediatamente el spot de campaña donde el mismo político prometía en campaña que "conmigo se termina el impuesto al trabajo", comenzó a circular como un rayo por las redes sociales. La oposición finalmente avanzó esta semana con un proyecto alternativo que sumó al massismo, al kirchnerismo, al socialismo, al justicialismo disperso y a otras fuerzas; y dejó al macrismo en la opción más difícil de toda su gestión: decirles a todos los trabajadores en relación de dependencia que ya están haciendo cuentas sobre cuánto más será el incremento salarial ad hoc que tendrán desde enero, que esa mejora no podrá ser y que en realidad, deberán acostumbrarse a que el 2017 será un año de más presión de Ganancias no de menos. Un escenario abominable, para el momento de balance del primer año de gestión macrista ante la sociedad.

Lo que pasará

La foto desagradable, con los gobernadores adentro

La estrategia del macrismo para enfrentar el mal trago de Ganancias es extrema. Esperará a una última posibilidad negociadora en el Senado para esta misma semana, para ver si el proyecto que aprobó Diputados se estanca y pasa a revisión. Y si así, finalmente, se da la posibilidad que sea en marzo cuando se trate; tal como se preveía en un comienzo. Es posible que el Senado acepte negociar, pero sólo si desde el propio gobierno también modifica su pétrea decisión de no cambiar las bases del tributo; algo que hasta ahora no parece posible en la mente de Macri. Pero si finalmente el Senado avala a Diputados y los cambios en Ganancias que tienen ya media sanción se convierten en ley, el Ejecutivo prepara el desagradable momento del veto. Para colmo, por cuestiones constitucionales, este deberá ser o antes de Navidad o antes de Fin de Año. Pero para esto no quiere estar sólo. Buscará que en la foto de la pésima noticia para los trabajadores en relación de dependencia, figuren los gobernadores que deberían estar tan o más preocupados que el Ejecutivo en que el proyecto que avanza en el Congreso nunca vea la luz. ¿Cómo convencerá a los patrones provinciales Macri para aparecer en tan políticamente complicado evento? Fácil. Amenaza el Presidente en denunciar el "Pacto Fiscal" firmado en agosto pasado, por el cual el gobierno nacional se comprometió a girar un 15% más de fondos de coparticipación a las provincias; siempre y cuando estas luchen codo a codo con la Nación para bajar el déficit fiscal. Como una ley de Ganancias como la que se aprobaría es lo contrario a lo que se firmó; ese "Pacto Fiscal" será denunciado y los fondos prometidos nunca llegarán. Son unos 86.000 millones de pesos que quedarán entonces sin ser distribuidos a los gobernadores; los que, en su mayoría, ya los tienen presupuestados, no para obras de infraestructura, sino para poder pagar los sueldos de los empleados públicos. En definitiva, si acompañan el veto, habrá dinero. Si no, no habrá fondos. Falta decir que además habría una guerra política entre la Nación y las provincias cuyas consecuencias, sobre todo electorales, se verán pronto, en 2017. 

Opiniones (1)
20 de agosto de 2018 | 12:16
2
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20 de agosto de 2018 | 12:16
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  1. Este gobierno todos los días te decepciona. Lamentablemente no acierta una medida
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