opinión

La descomposición del cristianismo

La descomposición del cristianismo

Escribo esta breve nota el día 3 de diciembre, fiesta de san Francisco Javier. Acabo de leer el Evangelio que corresponde a la misa de hoy, el texto de Mt 9, 35 - 10, 1. 6-8. Y he recordado enseguida lo que el papa Francisco indicaba, hace pocos días: una de la cosa que más daño hace a la Iglesia es el clericalismo.

El Evangelio afirma que Jesús, al ver a las pobres gentes de Galilea, "sentía compasión", le daba pena. Porque aquellas gentes andaban y vivían "como ovejas que no tienen pastor". Al decir esto, el Evangelio no culpa a la gente. Culpa a los "pastores", que, en el lenguaje de los profetas de la Biblia, eran los "sacerdotes".

Pues bien, al llegar a este punto, resulta inevitable recordar la amenaza impresionante que el profeta Ezequiel les lanza (y les sigue lanzando) a los sacerdotes, los de entonces y los de ahora: "Me voy a enfrentar con los pastores: les reclamaré mis ovejas, los quitaré de pastores de mis ovejas, para que dejen de apacentarse a sí mismos, los pastores" (Ez 34, 8-7. 10).

Jesús no fundó el clero. Ni fundó sacerdocio alguno. Eso no consta en ninguna parte, en todo el Nuevo Testamento. Y mucho menos, a Jesús ni se le ocurrió instituir un cuerpo o estamento de "hombres sagrados", una especie de funcionarios de "lo santo", que viven de eso y con eso salen del anonimato de los hombres corrientes, para constituirse en una "clase superior". Jesús no pensó en nada de esto.

Lo que Jesús quiso es "discípulos" que le "siguen", es decir, que viven como vivió Jesús. Dedicado a curar dolencias, aliviar penas y sufrimientos, acoger a las gentes más perdidas y extraviadas. Así nació el "movimiento de Jesús". Y así se expandió por el Imperio. Hasta que, progresivamente, la creciente importancia del clero y sus ceremonias, sus templos, sus normas... desplazando el centro: del Evangelio a la Religión. De la compasión por los que sufren a la observancia y la sumisión a la religiosidad establecida.

Y así, paulatinamente, insensiblemente, el discipulado evangélico se convirtió en carrera, en dignidad, en poder sagrado, en rango y jerarquía, en clero, con el consiguiente peligro de derivar hacia el clericalismo. Justamente, lo que el papa Francisco ha lamentado recientemente. Y aprovecho la ocasión para insistir, una vez más, que los cánones de la Sesión VII del concilio de Trento, sobre los sacramentos, no son definiciones dogmáticas, vinculantes para la Fe católica. Porque los Padres del concilio no llegaron a ponerse de acuerdo sobre si lo que condenaban o prohibían eran "errores" o "herejías" (cf. DH 1600).

Nos quejamos de la falta de clero, de los abusos de no pocos clérigos, de los privilegios que se le conceden a la Iglesia, de la falta de ejemplaridad de no pocos curas.... Todo eso se puede discutir. Todo eso se debe precisar y ajustar a la realidad, para no difamar a totas buenas personas, que, desde su vocación religiosa, trabajan por los demás. Esto es verdad. Y se ha de tener muy en cuenta. Pero más importante y más apremiante, que todo lo dicho, es el hecho de que, paulatinamente, progresivamente, el desplazamiento, del "discipulado evangélico" al "clero eclesiástico", ha sido - y sigue siendo - la raíz y la causa de la descomposición del proyecto original de Jesús. El Evangelio perdió fuera a costa del poder que alcanzó y sigue ejerciendo el Clero y, lo que es peor, el Clericalismo.

Mientras este problema no se afronte y se resuelva, hasta sus últimas consecuencias, la Iglesia seguirá como se encuentra ahora mismo: desplazada, en unos casos, y desorientada (sin saber qué hacer) en tantas ocasiones. Los incesantes enfrentamientos (o desacuerdos disimulados) de tantos clérigos con el Papa actual son la prueba más patente de que este asunto es capital y decisivo para la Iglesia en este momento.

- José María Castillo es teólogo español. Para leer todos los artículos del autor, clin aquí:

Opiniones (3)
21 de julio de 2018 | 23:08
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21 de julio de 2018 | 23:08
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  1. De acuerdo con andrea2985, este teologo esta bastante errado, Jesus fundo con Pedro a la cabeza a los sacerdotes , los amo, los formo, los adoctrino y los envio a que apacienten sus ovejas .. bicherio el cristianismo no niega el cuerpo es todo lo contrario a negar es amar , cuerpo y alma , con el cuerpo solo sin el alma el espiritu la conciencia los sentimientos que seria, algo muerto. soy cristiano y amo mi cuerpo , lo cuido lo disfruto lo utilizo para el trabaj para comunicarme y para dar vida porque soy padre, abrazo.
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  2. Todo el cristianismo es la negación del cuerpo, va a contramano de la vida, es la exaltación de lo retorcido, de una supuesta alma que seria mejor que lo corporal.
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  3. Este "teólogo" toma lo que quiere de las escrituras, se olvida por ejemplo que Jesús estando reunido con sus apóstoles, designó a Pedro como cabeza de Su Iglesia. Que después a esos mismos les ordenó repetir la última cena y posteriormente les dió el poder de perdonar los pecados. Todos esas prerrogativas fueron dadas a personas concretas, no a sus discípulos en general. De alli surge todo el orden apostólico que se mantiene hasta el día de hoy y se apoya en diáconos y sacerdotes para seguir cumpliendo las órdenes que el mismo Cristo les dejo. Que existan hdp entre esos que dicen ser pastores, no quiere decir que deban dejar de existir.
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