opinión

Marxismo de hombres y mujeres

Marxismo de hombres y mujeres

 Es imposible hacer futurología. Pensar y llegar a alguna conclusión del orden de lo "real" sobre lo que hubiese sucedido con la "izquierda latinoamericana " si la Revolución Cubana no hubiese triunfando en la conquista del poder del Estado aquel 1 de enero de 1959.

Imposible saber como hubiera sido nuestro mundo, ayer y hoy, si suprimieramos del orden de lo histórico y actual aquel suceso que pudo construir un horizonte posible para la izquierda latinoamericana.

En pleno auge de una "izquierda" pujante en el mundo por la presencia central de la URSS y otras experiencias de peso la Revolución Cubana marca un quiebre y una posibilidad política allí donde, según los canones del (anti)marxismo, era imposible desarrollar el socialismo. Allí, en aquel país europeo se construyó el blindaje del marxismo mecanicista y (en palabras compartida por Sartre, el Che y tantos otros/as) economicista. El "marxismo de las "cosas" y no de hombres y mujeres. Un marxismo que prescindió (como si fuera esto posible) de la subjetividad, un marxismo que solo observó en los escritos de Marx reglas matemáticas y leyes cuantitativas. Un marxismo que establecía con los países del campo socialista relaciones CO-MER-CIA-LES.

Cuba forjó su revolución en un país agrario y campesino. Y al marxismo de las fórmulas y las definiciones teóricas opuso el marxismo de la voluntad de hombres y mujeres y de lo subjetivo que, partiendo de lo objetivo lo modifica.

Cuba enseñó a los marxistas que los procesos de cambio tienen sostenes amplios y diversos y que en ningún lado están escritas las características de su posible desarrollo. Hay que dejarle esto a la dialéctica y a los múltiples factores que intervienen en ella.

Lxs revolucionarios cubanxs entendieron que cada situación objetiva requiere una respuesta subjetiva distinta y es fundamental que esto sea comprendido por parte de las organizaciones políticas que pretenden incidir en la historia de nuestros pueblos.

Ahora se conocerá en concreto que ha sido de aquel proceso pujante que marco un antes y un después en la historia latinoamericana.

Tuve la suerte de estar en Cuba hace un año aproximadamente. Intenté sacarme mis ropajes de ciudadano del "mundo burgués y desarrollado" para intentar comprender aquella sociedad distinta que se abría ante mis ojos. Entre contradicciones y posibilidades objetivas observe una sociedad expectante por la posible apertura a nuevas formas y el inicio de procesos de cambio.

Me tocó, en ocasión de tomar un "taxi colectivo" conversar con un cubano que comentó que había combatido en Mozambique como parte de la SOLIDARIDAD CUBANA con los procesos de liberación en el mundo. Y lo comentaba con una sonrisa y con un orgullo imposible de desatender. Y manejaba un taxi, con la misma alegría. No tenía condecoraciones ni uniforme. Tenía su orgullo, su taxi, y su alegría por sentirse parte de la historia de su país y elemento de su solidaridad internacional.

Probablemente su situación económica haya mejorado con la Revolución. No comentó nada respecto de ello. Lo que si me quedo claro es que su visión del mundo, de lo importante y lo accesorio, de lo central y lo secundario era muy distinta a la que nos gobierna por estos lares. Eso también se llama revolución.



Opiniones (1)
22 de junio de 2018 | 04:57
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22 de junio de 2018 | 04:57
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  1. Me parece bien plantear que Latinoamérica le ha dado al marxismo, a puro golpe, sudor y sangre, una impronta concreta e histórica.
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