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En Chile pasan cosas

En Chile pasan cosas

 La ciudad Puerto tiene ese encanto tan especial, que también se percibe en Cartagena de Indias y Salvador de Bahía. Mezcla de culturas, refugio de malandras, piratas y perseguidos políticos, viejas tabernas donde se encuentran náufragos del mundo, marineros sin patria o con alguna patria muy lejana. Valparaíso y su conurbano constituyen la segunda región más poblada de Chile. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad.


"No es la comuna de París, pero algunos hemos recuperado la alegría de los 70", nos dice Vicente Fraile Riveros, de visita Buenos Aires. Entusiasma el relato de la corta marcha que llevó al triunfo de Jorge Sharp en Valparaíso. Vicente nos habla, por cierto, de los primerísimos 70 cuando triunfó Salvador Allende en aquellas memorables elecciones. Más o menos, de aquellos días nos conocemos con Vicente. Preso y torturado, como tantos miles durante la dictadura de Pinochet, tras la liberación fue protagonista de la resistencia clandestina como militante del Partido Socialista (PS). Con la vuelta a la democracia, continuó participando en la vida social y política, particularmente en la gestión municipal, tanto en Valparaíso como en Viña del Mar. Alejado del PS y de los jefes de la Concertación, ahora Nueva Mayoría, cambia el humor y se movilizan las adrenalinas con este novedoso movimiento ciudadano.

El triunfo de Sharp, en las aburridas elecciones municipales, hizo que Valparaíso fuera una noticia relevante, hasta en medios británicos y alemanes. Esta vez no por un trágico terremoto, de los tantos que han golpeado la ciudad, ni por un incendio dantesco como aquel registrado en 2014, que puso en evidencia la desidia de las autoridades, Valparaíso nos viene a mostrar que hay cosas, no podríamos precisar su envergadura, que pueden sorprender o alterar la previsible vida política chilena.

Acentuando la anomia o el desinterés por la participación electoral, el 65 por ciento de los habilitados para votar dio la espalda a las pasadas elecciones municipales del 23 de octubre. La coalición de la derecha, Chile Vamos, triunfó en 144 alcaldías, mientras 141 fueron para Nueva Mayoría, los dos grandes jugadores de la política, el "duopolio" como los ha caracterizado el flamante movimiento ciudadano de Valparaíso. Una simple lectura: triunfó la derecha, al tiempo que se acentúa la apatía frente a las elecciones, principalmente de los jóvenes.

¿Por qué es importante esta foto?

Grandes manifestaciones, superiores - en número y por los sectores sociales que participan - a las marchas estudiantiles, ganaron las calles durante los últimos meses protestando por la crisis del sistema previsional, las AFP, la joyita heredada del régimen militar.

Sin embargo, la protesta social no se canaliza políticamente, la abstención electoral y el descrédito de los políticos se retroalimentan. La presidenta Michelle Bachellet, según los sondeos de opinión, tiene el más bajo nivel de aceptación de todo su historial, un 79 por ciento le pone mala nota. Pero esta caída en picada de su imagen, salpica al conjunto de los líderes políticos, tanto de la coalición oficialista como de la oposición. Casi todos con bajo nivel de aceptación y alto rechazo.

O sea, la carrera de los próximos meses se dirime, hasta ahora, en que las dos grandes alianzas que han disputado el poder desde la retirada de los militares, en 1989, optarán por un candidato entre los mejores mal calificados por la opinión pública. El menos malo. Las elecciones comunales de octubre último conforman una suerte de primera mirada del tablero para los comicios nacionales de noviembre de 2017, cuando se decidirá la sucesión de Bachellet.

Según la encuesta de Criteria Research, realizada entre el 28 de octubre y el 9 de noviembre, la mala imagen de los políticos, agravada por los últimos escándalos de corrupción no significaría que la población esté desinteresada por los temas que ocupan el debate nacional. A un 62 por ciento de los entrevistados les gustaría un gobierno más cercano a los movimientos sociales que a los grupos empresarios. Sólo un 31 por ciento se inclina por "el crecimiento económico y la creación de empleos", mientras que un 50 por ciento quiere un gobierno que se ocupe "de proteger derechos de los trabajadores y los ciudadanos". Mientras que un 58 por ciento es partidario de que se aumenten los impuestos a las grandes empresas para financiar políticas sociales, sólo el 21 por ciento sostiene que es necesario bajar los impuestos a las empresas para estimular la inversión. Y el 62 por ciento se pronuncia por un sistema previsional de reparto solidario, frente a un 21 por ciento que defiende el sistema de capitalización de las actuales AFP.

¿Quiénes juegan?

Una buena parte de la derecha piensa que debe apostar a Sebastián Piñera, como el mejor candidato para llegar a la Moneda. Se trata de un sector inmune al escándalo de las denuncias por negocios de Piñera durante su anterior paso por el gobierno, ni por su falta de amor a la patria por hacer rentables inversiones en Perú, cuando se dirimía un conflicto internacional que involucraba a ambos países. La portada de la última edición de la revista El Periodista remitiéndose, al listado de Forbes, destaca que Piñera tiene buenos motivos para estar siempre sonriente. No es una sonrisa de candidato. Triplicó su fortuna mientras era presidente de Chile, a tono con otros países de la región y más allá, se comprueba que los cargos públicos pasan sin pena por recesiones, crisis y estallidos de burbujas financieras.

De todas maneras, Piñera no es el mejor candidato según la medición de algunas consultoras. El senador por el tradicional partido de la derecha Renovación Nacional, Manuel José Ossandón (54 años) sorprende con una imagen positiva superior a la de Piñera.

Como un espejo de los que sucede en las tiendas de la derecha, Nueva Mayoría, también ve en el ex presidente Ricardo Lagos, su mejor candidato. Lagos, que por ahora duda en dar el paso, es antes que nada una personalidad que podría garantizar la sobrevivencia de la actual coalición de centroizquierda sin grandes fisuras, pero ya no cuenta con la popularidad que alguna vez tuvo. De acuerdo a encuestas de varias consultoras el senador radical por Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, ex periodista, conductor de los telediarios de Televisión Nacional, es uno de los políticos con mejor imagen del país.

Ciertamente es prematuro adelantar un pronóstico sobre el resultado del próximo noviembre, aún en Chile pueden pasar cosas en 12 meses.

Por el lado de la economía, es uno de los países más estables de América Latina. La fuerte caída de los precios del cobre, redujo la tasa de crecimiento, particularmente en 2014-2015, pero cerraría este año con una expansión del PBI superior al 2,1 por ciento. O sea que, con la macroeconomía en piloto automático, los problemas sociales, las reformas pendientes: tributaria, educación, sistema previsional, salud y varios etc. estarán en el centro del debate público, en un país con tan formidable concentración de la riqueza.

¿Por qué es importante Valparaíso?

"Durante más de 25 años los partidos políticos tradicionales y los grupos de poder económico-políticos, le han impuesto a la ciudad un modelo municipal, alcalde incluido, que responde a sus intereses particulares. Hemos padecido el viejo estilo caudillista que compra votos y que hacen de los procesos eleccionarios un mercado que violenta la cultura cívica del porteño tradicional y de la gente más proba, que quiere soluciones a los problemas del barrio y la ciudad. (...) Es por esto que vecinos organizados y distintas asociatividades civiles de la comuna, además de algunos movimientos políticos de nuevo cuño que están fuera del duopolio que ha dirigido la comuna y el país, fieles a la tradición de lucha de los gremios, sindicatos y mancomunales de las que hablan nuestras más hermosas crónicas, hemos decidido llamar a las Primeras Primarias Ciudadanas, con el fin de tener un programa de gobierno propio, representativo y con calidad de gestión" , con esta convocatoria nacía - hace menos de un año - el movimiento que llevó a Sharp al gobierno.

Con plena autonomía se organizaron las primarias de julio pasado, donde en 19 centros de votación se seleccionaron los candidatos y luego se constituyeron los grupos para discutir el programa, objetivos y diseñar una campaña moderna apoyada en plataformas digitales. Mientras tanto la derecha, dueña de la cancha, apostó a la reelección del actual alcalde, Jorge Castro (UDI), que entre alcaldía y otros altos cargos suma 40 años de funcionario municipal. Pensando que ya Valparaíso le queda chico y aspirando a saltar a las primeras ligas, su lema de campaña lo pinta de cuerpo entero: ¿te invité yo a vivir aquí?

Nueva Mayoría, en la idea de que la desafección electoral se puede curar con alguna celebridad - aut de la política - llevó como candidato al cantante Leopoldo Méndez. Resumiendo: Sharp del movimiento autonomista 53 por ciento de los votos, en segundo puesto en empate técnico con el 22 por ciento entre Castro y Mendez.

Muy pocos analistas y políticos advirtieron este fenómeno, pese a que desde hace años existen vertientes de agua política fresca, que procuran superar la indiferencia, entre ellos, el movimiento por la consulta ciudadana, que impulsa el ex dirigente del PS, Edgardo Condeza, en Concepción. La llamada de Valparaíso, sin embargo, fue tempranamente escuchada y respondida por oídos finos de la política o de la sociedad. Paula Quintana, ex ministra de Bachellet renunció al PS y se adhirió al movimiento ciudadano y autonomista. Se agregó a esa lista, ciertamente no muy numerosa, el rector de la Universidad de Valparaíso, Aldo Valle. También el veterano de cien batallas, Jorge Arrate, le hizo un guiño a la propuesta.

¿Podrá expandirse o replicarse la experiencia de Valparaíso al punto del nacimiento de una nueva izquierda o de una "revolución silenciosa, como apuntan algunos analistas?

En el habitual lenguaje descarnado de la derecha chilena, la joven psiquiatra y senadora por a UDI - que promueve sin dudar la candidatura de Piñera - da una respuesta: "Yo creo que no hay una nueva izquierda, sino que es la misma de siempre. El país se izquierdizó, no porque la izquierda haya evolucionado, sino que la sociedad entera evolucionó, y porque la derecha se ausentó y se puso en su zona de confort, dejó de defender sus ideas, y se empezó a sentir acomplejada con lo que era (...) para poder combatir con fuerza a la izquierda la UDI tiene que ocupar todos los espacios".

Jorge Castro, en su despedida como mandamás de Valparaíso deja también una pica: "claramente es preocupante cuando viene un discurso tan radical, y cuando uno analiza cómo se generó la unión y cómo se encuentra actualmente, porque uno espera que tanta diversidad y componentes distintos que se unieron en esa campaña, no se vayan a desunir por motivos del municipio".

Sharp, que entró con paso firme, designó un equipo de colaboradores muy jóvenes, con más experiencia en la academia que en la política y en la gestión. Aseguró que auditará la herencia recibida y comenzará con las asambleas ciudadanas para discutir los problemas de la ciudad, tal como se prometió en la campaña electoral.

(*) Carlos Abel Suárez. Periodista. Miembro del comité de redacción de Sin Permiso.

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23 de mayo de 2018 | 01:23
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