opinión

Trump, Bergoglio y el círculo del populismo

Los puntos de choque y la vuelta que al final los pone en contacto. Estrategias similares hacia adentro de sus instituciones. Lo que viene.

Trump, Bergoglio y el círculo del populismo

 "Era solo cuestión de tiempo antes de que Francisco se enredara con Donald Trump", escribió en The New York Times el columnista Ross Douthat en febrero. Tituló su nota "Choque de populistas" y hacía referencia en ella al cruce de palabras entre el argentino Jorge Bergoglio y el ahora presidente electo de Estados Unidos, por entonces precandidato. El pontífice había dicho en su viaje a México, entrevistado a bordo del avión que lo trasladaba, que "una persona que propone construir muros no es cristiana". Luego el Vaticano intentó desmentir la alusión directa a Trump, pero no era mentira, ya que la pregunta fue concreta y la respuesta papal también (y puede chequearse en video haciendo clic aquí). Trump, que había sido muy crítico con la encíclica ecologista de la Iglesia -la Laudato Sii- esta vez prefirió responder poniendo paños fríos. Ya había logrado su objetivo de plantear que los curas y monjas de todo el mundo estaban trabajando para lo que considera un complot de China contra el capitalismo, descartando de plano la posibilidad de que haya una crisis ambiental global. Allí, Trump sostuvo que solo él podría defender al Vaticano de un ataque de los yihadistas del Estado Islámico. Consideró, armonizador, que "el Papa es un hombre maravilloso".

Mateo Schmits planteó, por su parte, desde una columna en The Washington Post, que ambos son populistas y que los dos representaron una fuerte embestida hacia adentro de las instituciones que los contienen, uno contra el Partido Republicano y el otro contra la curia romana que ha gobernado desde siempre los destinos del Vaticano y los rumbos de la iglesia católica. Francisco, en sus primeros meses, estaba menos cómodo que ahora con la Curia: intervino el banco del vaticano, dispuso empezar con cambios doctrinarios (que después frenó) y cambió cardenales, mientras nombraba nuevos obispos que respondían al "aire fresco" que decía haber llevado a Roma.

"Ambos -escribió- Schmitz- apelan en su discurso al agotamiento de las inbstituciones que los contienen y el mismo deseo de 'hacer lío' y empezar de nuevo".

Es el periodista Douthat quien puso de relieve contrastes que, sin embargo, no les quitaba a ambos su rol de populistas: "Los insultos de Trump pasan por llamar a la gente como 'mentirosos' o 'perdedores', mientras que Francisco -escribió- prefiere usar 'fariseos' y 'soberbios'". Más allá de eso, su conclusión es que buscan, por igual, llamar la atención y conseguir seguidores (uno para ganar la presidencia y el otro para cortar la sangría de fieles católicos que venía sucediendo con Benedicto XVI y los casos de pedofilia y corrupción) impactando con sus propuestas, llamando a los espectadores a salir de los términos políticos o eclesiásticos tradicionales.

Fue el filósofo (comunista y católico) italiano Gianni Váttimo quien, entrevistado por MDZ, se echó al hombro el tema y defendió tanto a Francisco como a su condición de "afín al chavismo". En su diálogo, extenso y provechoso por cierto en el programa "Tormenta de ideas", Vattimo fundamentó su teoría de que el Papa es "un coletazo en Europa del Socialismo del Siglo XXI latinoamericano". Una consecuencia, una secuela que hubiese sido deseada por este movimiento, dio a entender.

Y el círculo gira una vez más con Trump empoderado hasta la cumbre del mundo, como jefe de la Casa Blanca, llevando al populismo práctico, sin banderías, al poder.

El millonario, inclusive, empieza a ser mirado con otros ojos por quienes lo criticaron por racista, misógino, bravucón, violento que ahora subrayan otras condiciones tras el acto eleccionario del pasado martes, como que, finalmente, fue apoyado por "desposeídos de América", quienes lo llevaron al triunfo. Fue el intelectual marxista James Petra quien dio esa "nueva" versión de Trump esta semana en MDZ Radio, entrevistado por Marcelo Sisso en el programa "Hacete cargo", por ejemplo. El intelectual argentino y asesor de los hermanos Castro, amigo de Chávez, Atilio Borón, escribió su propia conclusión no sin tono épico al analizar el resultado electoral estadounidense. En una columna escribió que "se acabó el ciclo del neoliberalismo, cuya malignidad convirtió a la Unión Europea en una potencia de segundo orden e hizo que Estados Unidos se internara por el sendero de una lenta pero irreversible decadencia imperial". Borón hasta sugiere alguna esperanza en el desembarco de Trump en la Casa Blanca: "Paradojalmente, la elección de un xenófobo y misógino millonario norteamericano podría abrir, para América Latina, insospechadas oportunidades para romper la camisa de fuerza del neoliberalismo y ensayar otras políticas económicas una vez que las que hasta ahora prohijara Washington cayeron en desgracia".

Otro intelectual que "baja línea" a los que hasta ahora venían criticando a Trump, tiende un puente con aquellos que ya alguna vez dieron un salto en el aire cuando de denunciar a Bergoglio por su presunto silencio en la dictadura argentina, pasaron a ensalsarlo como líder no solo religioso sino político, y hasta a sentar las bases de un "partido papista" en Argentina. Se trata de Ignacio Ramonet, uno de los teóricos del "Socialismo del Siglo XXI" del que habló Vattimo como sustrato del "triunfo" del papa Francisco frente a la curia romana. Advirtió a sus seguidores: "Hay que precisar que el mensaje de Trump no es semejante al de un partido neofascista europeo. No es un ultraderechista convencional". Y agregó, aparentemente esperanzado: "Promete inyectar honestidad en el sistema; renovar nombres, rostros y actitudes".

Y promete más seguidores en el amplio mundo de aquellos que alguna vez defendieron o se respaldaron en el capitalismo de Estado de Vladimir Putin, principal sponsor internacional del hackeo al sistema político norteamericano que concluye con un Trump como "virus troyano".

Opiniones (5)
23 de julio de 2018 | 07:10
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23 de julio de 2018 | 07:10
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  1. El mejor análisis del por qué ganó Trump lo leí en una nota reeditada del Huffington Post, hecha por Michel Moore, cineasta norteamericano y quien es popular en su país, también por acá, que ayer republicó ese periódico en inglés y el diario El País de España lo levantó en español, haciéndolo hoy Página 12. Esa nota la escribió Moore el 28 de julio pasado y está escrita por quien, se nota, tiene muchísima calle en USA. Este Moore sabe de qué habla y es muy claro, tanto como que lo dicho por él se asemeja a lo que piensan las personas identificadas allí y que aquí también econtramos. Hay análisis de realidades directas, de vida diaria, de sólo y simplemente la vida de las personas comunes. Que es de lo que se trata cuando uno va a votar. Por otro lado, cuando se hacen o se intentan análisis "globales" o concomitantes con lo internacional, creo se equivocan, porque ven a esto (Bergoglio, Brexit, negación al pacto de paz en Colombia y Trump presidente de USA), como el inicio de una nueva época o el cambio de época, en tanto que para mí significa exactamente lo contrario, es decir, la manifestación clara y contundente del FINAL DE ÉPOCA. Es sólo volver a estudiar historia y encontrar cómo fueron los finales de los otros imperios que decidían lo que en el mundo ocurría. Los personajes que nos han quedado en la memoria histórica, son justamente los que determinaron el principio o el final de esos imperios y más los del final que los del comienzo. Julio César, loco incendiario que fue muerto por los de su propio partido, asemeja mucho a Trump y los republicanos, tanto por la locura del personaje como el contexto, que fue FINAL DE ÉPOCA. Veremos, pero creo ver a los PUEBLOS del mundo en la misma dirección, incluso al nuestro en Argentina, que no tenemos nada de excepcional, extemporáneo, ni atrasados o adelantados, sino que somos ni más ni menos que mujeres, hombres, niños y adolescentes de ESTA ÉPOCA, tanto como cualquiera de cualquier lugar del mundo. Y, además, siempre fuimos así, aún cuando aquellos que quieren ver en el peronismo algo autóctono, porque se equivocan de cabo a rabo, ya que eso no fue más que la expresión de la voluntad de un pueblo que quería vivir mejor. IGUAL QUE AHORA en todo el munto.
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  2. El Populismo no es necesariamente una mala palabra como uds los editores pretenden. Si quieren definamoslo por su contrario el Elitismo, que es lo que realmente defienden los medios y los editores. Mas contrarios del Populismo, el Sectarismo, el Aristocratismo, el Oligarquismo pero sin duda el mejor es el Elitismo ...
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  3. Dice un reportaje: La elección de un xenófobo y misógino millonario norteamericano podría abrir, para América Latina, insospechadas oportunidades para romper la camisa de fuerza del neoliberalismo y ensayar otras políticas económicas una vez que las que hasta ahora prohijara Washington cayeron en desgracia". No será que armaron una leyenda negra con quien no acordó conforme a sus intereses y ahora dependen de la suerte para subsistir
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  4. Me parece que todo el mundo, comenzando por el nazi-onanismo vernáculo, está hablando por boca de ganso. Sólo en el futuro y a través de hechos concretos se podrá determinar que el candidato ganador es mejor o peor para los intereses argentinos. Hoy por hoy, el resultado eleccionario norteamericano es totalmente neutral para la Argentina, tal como lo fue viceversa hace un año.
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  5. Ahora se van a poder responder los analistas Políticos americanos QUE carajo es el Peronachismo!!!!!....Este TRUMPeta se los va a aclarar desde adentro gobernando!!!!....Nazi-onalista y Popular Fascista.....cq semejanza con el Cancer Peronismo NO es mera coincidencia!!!!
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