opinión

John Malkovich en Mendoza: magnética oscuridad

El actor se presentó anoche ante un Teatro Independencia repleto. Una propuesta que fusionó música, literatura y teatro; con desniveles de precisión en su ensamble, pero una innegable impronta escénica.

John Malkovich en Mendoza: magnética oscuridad

Cuando el jueves de la semana pasada salieron a la venta las entadas para ver a John Malkovich en Mendoza, cualquier cosa podía pasar. En una plaza tan incierta para espectáculos internacionales como la nuestra, los tickets podían agotarse en cuestión de horas, o cerrar taquilla aún con algunas butacas disponibles. Lo cierto es que ayer, en horas de la mañana, la boletería del Teatro Independencia pudo colgar el cartel de "localidades agotadas" para An evening with John Malkovich.

El reconocido actor ha recorrido varios escenarios del mundo con una laboriosa fusión de música, literatura y teatro; que a lo largo de los años ha navegado diversos textos y partituras. Para sus presentaciones en Buenos Aires y Mendoza, Malkovich decidió introducir una variación sobre el programa inicialmente previsto. Así, en lugar de dedicar un segmento de su espectáculo a un escrito de Pablo Neruda, el protagonista de Relaciones peligrosas decidió enfocar las funciones que dio Argentina alrededor del universo de Ernesto Sabato.

Admirador absoluto de la obra del gran autor argentino, John Malkovich dedicó la primera parte de su propuesta escénica al prólogo del libro Nunca más, texto de Sabato incluido en el exhaustivo informe de la CONADEP sobre los desparecidos en nuestro país durante la última dictadura. Con un escenario bañado en luces rojas, la Orquesta Filarmónica de Mendoza, bajo la dirección del Maestro Sergey Smbatyan, interpretó la composición El velo protector, de Sir John Tavener. El cello de la rusa Nina Kotova se ubicó en el centro de la escena, mientras que el actor se mantuvo durante varios minutos discretamente al costado del escenario, bajo una luz tenue.

John malkovich y cellista


La oscura densidad de la pieza del maestro británico fue sin dudas la protagonista de este primer tramo, con un Malkovich leyendo el mencionado texto con el aplomo testimonial necesario, sin la necesidad de insuflar o afectar emocionalmente unas palabras concebidas desde un rigor documental. El prólogo del Nunca más describe el frío e impiadoso procedimiento por el que miles de argentinos encontraron el peor de los destinos. En este sentido, el actor enunció los pasos de ese horroroso protocolo con pertinente rigurosidad. En contraste con la segunda parte del espectáculo, este segmento no resultó tan convincente en términos de simbiosis entre texto y música. Sin dudas, la composición de Tavener proveyó la textura ideal para redondear una atmósfera opresiva, pero el ensamble no lució tan preciso y elaborado.

Tras unos minutos de intervalo, en los que se ubicó un piano de cola en el centro del escenario, las luces viraron hacia una tonalidad azul y llegó el momento de El informe sobre ciegos, capítulo de la gran novela de Ernesto Sabato Sobre héroes y tumbas, que John Malkovich quiso llevar al cine hace más de una década. Esta parte fue musicalizada con Divertimento KV 136 en Re mayor de Wolfgang Amadeus Mozart y el Concierto para Piano y Orquesta de Cuerdas de Alfred Schnittke. Las crispadas teclas de la pianista rusa Anastasya Terenkova y un Malkovich desplazándose desde la negrura a la ironía, esta vez interpretando las páginas de Sabato desde un lenguaje más corpóreo y visceral; elevaron notoriamente el nivel de perfección en la fusión de música y puesta en escena. El hecho de que aquí Malkovich sustituya la lectura por la teatralización del texto, constituye sin dudas un enorme plus expresivo. Pero también es muy cierto que la refinada síntesis de los elementos, responde a un andamiaje mucho más transitado en los escenarios que el del prólogo del Nunca más.

John malkovich y pianista


Sobre el final, un desperfecto técnico jugó una mala pasada con la pantalla de subtítulos y los últimos minutos transcurrieron sin traducción. Así y todo, el público, inmerso en el magnetismo y la voz profunda del actor, siguió las instancias del relato y coronó la noche con una ovación de pie. 

Para aquellos que sostienen que en materia de espectáculos, en Mendoza siempre hay un detalle que arruina todo o delata una situación de medianía, seguramente este desliz habrá sido la cereza para su banquete de cinismo. Lo cierto es que en propuestas en vivo con multimedia, las cosas pueden fallar tanto aquí como en el primerísimo primer mundo. Eso es lo que lleva a John Malkovich a abrazar una experiencia como esta, la pasión por la búsqueda y el inigualable carácter imprevisible del hecho teatral.

John malkovich saludo

An evening with John Malkovich / Teatro Independencia - martes 26 de octubre / Con: John Malkovich, Orquesta Filarmónica de Mendoza, Nina Kotova (cello), Anastasya Terenkova (piano) / Dirección: Maestro Sergey Smbatyan / Fotos cortesía: Prensa de Cultura, Mendoza.

Opiniones (2)
25 de mayo de 2018 | 20:40
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25 de mayo de 2018 | 20:40
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  1. Lo de Lucrecia Martel fue una verguenza. Yo también estuve. Fue realmente bochornoso. Una pena.
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  2. Le aconsejo al crítico escribiente que primero solucione las deficiencias de audio e iluminación en la flamante sala del cine universidad. Lo que pudo ser una jornada fantástica se convirtió en una desagradable pesadilla para la realizadora Lucrecia Martel y para el público por culpa expresa de un recurso muy mal utilizado para la ocasión (Papelonazo). Después que critique todo lo que quiera. Ponele....
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