opinión

Valerio y las falsas utopías de los unos/as y los/as otros/as

Valerio y las falsas utopías de los unos/as y los/as otros/as

"Mambrú se fue a la guerra
¡Qué dolor, qué dolor, qué pena!
Mambrú se fue a la guerra
No sé cuándo vendrá
Do re mi, do re fa
No sé cuándo vendrá".
Canción infantil

La propuesta de José Valerio como Ministro a la Suprema Corte de Justicia ha desatado nuevamente la famosa grieta en Mendoza bajo las falsas premisas que como en toda guerra se mienten los motivos y se esconde a los generales.

Aida Kemmelmajer, Carmen Argibay o Elena Highton han sido, fueron y serán recordadas como grandes juristas mujeres que dieron vida a la interpretación de leyes, casos o dilemas jurídicos que conocieron. Nadie puede dudar de la idoneidad de ellas en su doble condición de mujeres e intelectuales del derecho. Ojalá vinieran más como ellas en todas las instancias y poderes.

Ahora bien, quienes hacen circular por las redes sociales la cara de José Valerio asociada a la de Jorge Rafael Videla cometen el pecado de cinismo. Quieren hacer pensar que ésta persona, actual Juez de la Segunda Cámara del Crimen desde hace muchos años y de cuna radical no es una persona democrática sino un pérfido ideólogo del mal. Se equivocan.

¿Cuáles a mi entender son los errores donde nos encontramos en esta designación?.

En primer lugar desde el Gobierno, porque en vez de comunicar que se propone a una persona con un curriculum normal, como el de muchos jueces que integran el poder judicial; es decir una persona que ha hecho carrera en él, ha dicho que es un candidato que piensa igual que el gobernador y a su vez el nominado hizo declaraciones poco afortunadas sobre categorías ideológicas del derecho difíciles de desentrañar.

Es un error el cometido, porque como he dicho anteriormente, no es posible aceptar que la Corte sea para los amigos que piensan como uno, sino el lugar para los/las mejores, eso es lo que el gobierno debió decir de Valerio pero le bajó el nivel precisamente porque parece que nadie puede ser mejor que el Gobernador o sólo son idóneos los que como soldados sirven al conductor.

Los que se oponen a Valerio simplemente porque no es mujer, nada dijeron de las condiciones intelectuales de Miriam Gallardo en su momento ni hicieron circular adhesiones impresas. Por el contrario salieron sus defensores a decir que la propuesta sobre ella también era una cuestión política y no importaban sus antecedentes académicos. Eso deja claro que la idoneidad para algunos es que se cumpla con la edad y título exigido nada más.

Tampoco recuerdo tanta preocupación con las designaciones sobre Adaro, Palermo y Gómez, que fueron propuestas y audiencias públicas mucho más transparentes y sinceras, por supuesto donde las oposiciones o adhesiones fueron claras.

Néstor Kirchner en su mejor tiempo lúcido propuso a la sociedad harta del 2001, una corte suprema, que dejará su huella de prestigio en la historia del derecho haciendo una extraordinaria combinación de juristas de distintos pensamientos y sexos. Borró de la memoria la indigerible corte amiga de otro justicialista, Carlos Menem, el ex presidente que condenado se ampara en los fueros de senador para no ir preso y que ni kirchneristas, socialistas, macristas o massistas se acuerdan de echarlo de la casa de las Leyes y que hasta Francisco recibe en Roma.

Macri a pesar del grave error inicial de la propuesta de nuevos jueces a la corte suprema, entendió gracias a la reacción de los medios y las asociaciones civiles que si un poder no tiene legitimidad no tendrá luego credibilidad y dos prestigiosos juristas, más allá de sus posiciones ideológicas, cuentan con el respeto de quienes le someten sus asuntos e integran ahora la corte nacional.

Valerio no puede ser impugnado por su persona o ideología, porque desde el punto de vista de los requisitos exigidos reúne los mismos, como los tuvo Llorente, Salvini, Romano, Nanclares, y los demás integrantes. ¿ Que no se está de acuerdo con su posición jurídica o sentencias?, bueno eso es lo que sucede en cada juicio todos los días-

Lo que es criticable es el criterio de selección, y tal es así que si Cornejo hubiera dicho lo mismo de una mujer para ocupar el cargo, también estaríamos en el mismo dilema.

Por tanto no se trata de hombres o mujeres, que por supuesto en la Suprema Corte de Mendoza faltan como Ministras, sino de personas independientes del poder, con alta capacidad académica y alta humanidad, sin favores que devolver a políticos y privados. Eso es lo que hará cambiar nuestro sistema en la confianza de sus usuarios que cada vez son más.

Valerio debiera expresarse públicamente en ese sentido y recordar las enseñanzas de Martin Fierro sobre justicia y amigos, y aquellos/as que piden una mujer no olvidar lo que Rosa Luxemburgo dijo "sin elecciones generales, sin libertad de prensa, sin libertad de expresión y reunión, sin la lucha libre de opiniones, la vida en todas las instituciones públicas se extingue, se convierte en una caricatura de sí misma en la que sólo queda la burocracia como elemento activo."

La discusión es por tanto sana, legítima y útil pero las utopías que merecen sueños también requieren la compañía de lúcidos creíbles en una sociedad agnóstica de justicia y democracia.



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25 de junio de 2018 | 13:52
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