opinión

Una matriz de desarrollo para el siglo XXI

Una matriz de desarrollo para el siglo XXI

En el San Rafael de principios del siglo XX la Villa 25 de Mayo, formada alrededor del fuerte, y la Colonia Francesa competían por ser designadas cabecera del nuevo y muy extenso Departamento que estaba a punto de crear el gobernador de la Provincia. La decisión política benefició a la actual ciudad de San Rafael por imperio de la realidad: la traza del tren pasaría por ella y ahí estaba el futuro.

A partir de esa decisión fue forjándose una matriz económica que también determinó la matriz social y política. En 1918 la creciente Colonia General Alvear obtuvo su independencia política y el inmenso Malargüe, nunca totalmente integrado, no formaba parte por razones geográficas de esa misma matriz, e inició su definitivo rumbo institucional propio en 1950.

No hubo inventos. Los pioneros se ocuparon en dos cuestiones fundamentales: crear infraestructura y promover las explotaciones agrícolas existentes y fueron exitosos. El oasis sur comenzó a tomar forma y su importancia económica no pudo ser desatendida.

La organización respondía a un sistema de minifundios que fue la base productiva durante medio siglo y que daba respuesta a la enorme mayoría de la población. De una u otra manera todos los sanrafaelinos vivían de la producción agrícola y una buena cosecha era un beneficio para todos. Tan importante era la población rural que en cada uno de nuestros distritos fue desarrollándose una zona urbana,

El modelo se completó con el desarrollo industrial que vino a aprovechar esa materia prima que estaba accesible pero también a crear demanda de más y mejor producción y, por supuesto, de más trabajadores y más calificados.

Esa estructura económica determinó una construcción social que no sólo permitía la satisfacción de las necesidades básicas sino que además, en base al esfuerzo personal y con la participación estatal, permitía el ascenso social.

Así como el estado tuvo participación activa incentivando la producción y la industria con créditos y logró regular el mercado con Giol y La Colina, también tuvo amplia participación en el desarrollo de una sociedad en la que los jóvenes aspiraban a un progreso que era posible, fundamentalmente por el acceso a la educación secundaria y universitaria con acceso al mundo laboral.

Malas políticas económicas y una situación internacional adversa fueron, de a poco, haciendo inviable esa estructura económica y su deterioro tuvo correlato en la estructura social. Las industrias dejaron de ser competitivas y la producción agrícola perdió su precio por sobreoferta. El estado intentó subsidiar y sostener el viejo modelo hasta que, casi repentinamente, se retiró dejando a productores e industriales a merced del mercado.

Hoy los sanrafaelinos estamos frente a un gran desafío: fijar un rumbo económico y ser eficaces en su desarrollo. Sólo así lograremos que los hijos de quienes dejaron las fincas para venir a sobrevivir en el conurbano sanrafaelino, tengan nuevamente expectativas de ascenso social. ¿O gobernar es otra cosa que promover el bienestar general?

Así como el desarrollo del siglo XX implicó la división administrativa del Sur de Mendoza, el siglo XXI exige convergencia, la integración estratégica en términos logísticos y productivos como una unidad común para el desarrollo regional.

De nuevo, no hay nada que inventar. Nuestra matriz productiva cambió, no por decisión del estado sino por impulso de los privados. El turismo está en la vanguardia de la actividad económica. Alguna producción agrícola e industria frutícola subsisten y buena parte de los sanrafaelinos no tienen posibilidades de crecimiento económico ni social.

Ahora bien, ¿debemos liquidar una actividad para promover otra? Definitivamente no. El área de los servicios se ganó su lugar y desde el estado hay que acompañar su crecimiento. La producción primaria puede y debe ser rentable, nuestro San Rafael no puede darse el lujo de tener miles de hectáreas de tierra improductiva y para que resurja es necesario promocionar industrias acorde a los nuevos tiempos.

Hay bases sobre las cuales construir el San Rafael del siglo XXI. Somos una tierra privilegiada naturalmente para la generación de energías limpias y renovables: la potencia hidroeléctrica instalada puede ser multiplicada con inversiones inteligentes y planificación, las horas de luz solar ofrecen una oportunidad para la energía fotovoltaica, y la potencia de los vientos en varias zonas del departamento, permiten la generación de energía eólica.

Además, los servicios educativos tienen un enorme potencial para dar. El reciente anuncio de la apertura de nuevas carreras de la Universidad de Cuyo, preludia el arribo de estudiantes de diversas ciudades de la región y provincias vecinas. Además, la producción ganadera, podría crecer exponencialmente y seguramente lo hará en los próximos años.

Nos toca hacernos cargo de este momento de la historia. Sostengo que debemos transformarnos en una generación de pioneros. Discutir si la obra pública debe seguir concentrándose en la ciudad o sería más conveniente priorizar el parque industrial. Trabajar juntos para que el agro, el turismo y la industria puedan complementarse y, juntos, convertirse en un motor de crecimiento sostenido que de a poco empiece a integrar a todos los sanrafaelinos a un cuerpo social que se desarrolle en conjunto, sin exclusiones.

Sin dudas la mayor responsabilidad es de la política. Es imprescindible que desde ella seamos capaces de comprender la nueva realidad y dejemos de administrar pobreza para coordinar una nueva matriz de progreso. Que pongamos manos a la obra y seamos capaces de ocuparnos de la infraestructura para que los privados se encarguen de los emprendimientos.

San Rafael debe volver a ser visible. No podemos ir a suplicar que nos atiendan. Somos capaces de mostrar el potencial, la gente y el empuje para ser el corazón productivo de Mendoza. Somos capaces de dar un salto de calidad que nos ponga en el centro de la escena más allá de las coyunturas políticas. Somos San Rafael.



Opiniones (1)
25 de mayo de 2018 | 01:26
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25 de mayo de 2018 | 01:26
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  1. Hay cientos de capitales de inversión eligiendo entre miles de oportunidades. Por qué sería San Rafael una de las elegidas?
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