opinión

Para honrar y cambiar la vida

Para honrar y cambiar la vida

 (Vamos por el rescate del humanismo y los valores universales).

Soy un hombre maduro, por no decir viejo, que intenta reflexionar sobre la vida y la sociedad. Para la mayoría, seguramente, estaré desactualizado y tal vez es verdad, porque soñé otro mundo y otra vida para las nuevas generaciones. Intenté como muchos aportar a ese cambio desde mi juventud, por lo cual sufrimos discriminaciones y persecución. Y llego a esta etapa en donde debo admitir que estoy bastante peleado con el mundo que tanto padecemos, pero no con la vida. Extraño a viejos amigos del alma, como Luis Triviño y Jorge Contreras, con los cuales solíamos juntarnos a "filosofar", pero ya no están, pero los tengo presente siempre en mis recuerdos y seguramente compartirían mucho de lo que acá trato de expresar. No me adapto a esta sociedad consumista y en donde los avances tecnológicos se dispararon de lo humano y estas nuevas pautas culturales "del todo vale", no solo en la política, sino en la sociedad, donde la ética, la moral, la solidaridad y la coherencia, solo persisten en su mínima expresión.

Antes se sellaba un acuerdo con la palabra o un apretón de mano y hoy no alcanza ni hacerlo ante abogados o escribanos. Vivimos en un stress permanente, en una vorágine de la cual pretendemos escapar con fines de semanas largos y viajes relámpagos, que nos ofrecen "en cómodas cuotas" las empresas de turismo, buscando un respiro al agobio de los problemas cotidianos. Vivimos endeudados pagando fiestas de cumpleaños que ya no se hacen más en nuestras casas, porque parece anticuado. Fiestas de 15 que parecen casamientos, que muchos pagan durante 1 o 2 años, tengan pocos o muchos recursos a costa de no tener tiempo libre para estar con sus hijos. Fiestas de fin de curso donde la tarjeta vale $ 700 o más pesos por persona, y como no pagarles a los hijos cuando se reciben del secundario, un viaje a Bariloche, drogas y alcohol incluidos, o a Disneywoord, aunque signifiquen inmensos sacrificios para que los "nenes" no se sientan mal y que están fuera del sistema. Ahora algunos ofrecen a sus hijas como regalo, cirugía plástica de mamas a los 15 años, niñas que a su vez ven a sus padres y abuelos que no quieren asumir su edad, como si las arrugas fueran un pecado mortal, asistiendo a sesiones de estiramiento de piel, tratamientos faciales o cirugías plásticas que supuestamente quitan años. Fiestas donde los adolescentes o jóvenes solo se divierten si consumen alcohol, drogas, buscando paraísos artificiales, muchos de los cuales terminan en una guardia de hospital, sin que los padres sepan donde están. Previas al boliche o a las fiestas, donde algunos mercaderes de la noche, que no solo negocian con el alcohol y las drogas, sino también con el agua.

Ni hablar de no cambiar celular todos los años para no quedar desactualizados y te dicen las empresas, que si no tenés 4G estás fuera de la vida. Otros que no tienen acceso por no tener dinero, se lo apropian robando para no estar fuera del mundo. Jóvenes que viven como "zombies" tecleando el celular, mientras comen, caminan, cruzan la calle o conducen y cuando están con su pareja hacen lo mismo. No hay tiempo para hablar, ni para leer. Cuando son muy pequeños los atamos a la pata del televisor y cuando crecen a la Tablet, subiendo públicamente su vida o la de familiares y amigos.

Las zapatillas deben ser Adidas o Nike; los jean no están a la moda, si no son comprados recién envejecidos con múltiples tajos y con hilachas y si no imitan a los famosos, con tatuajes que cubren gran parte del cuerpo como el inefable Tinelli o los futbolistas. Sino no estás en la onda. Sociedad en donde muchos abuelos compramos ropa en un persa o comercios sin pensar en las primeras marcas y los nietos solo conocen lo que se vende en los shopping, en donde los estafan. Ni hablar de los que tienen cierto poder adquisitivo, que como no le van a comprar un auto a su "bebe", para evitar el transporte público, inculcándoles de esa forma que solo el consumo no te margina de la sociedad.

Recuerdo cuando un viejo amigo, que no veía desde hace mucho tiempo, llegó para mostrarme su auto nuevo y que sugerí que primero me diera un abrazo.

Como no voy a estar peleado con un mundo donde el médico pide tomografías, resonancias -muchas veces útiles por cierto- pero sin ningún trato humano y que ni sabe o se olvida a los pocos minutos como se llama el paciente y en donde la relación terapeuta se canaliza solo con las recetas que incluyen abusivamente el uso de ansiolíticos o antidepresivos, sin una palabra explicativa o un apretón de manos, que demuestre que le importas.

Cansado de ver carteles en súper mercados que entre otras cosas dicen; "sonría, está ahorrando" mientras nos estafan. Ni hablar de cuando vamos a la farmacia y vemos como aumentan los medicamentos, no por los farmacéuticos, sino por los laboratorios de productos medicinales, que tantas veces aparecen como benefactores de la humanidad, cuando sabemos que ejercen un negocio cruel. Ya nadie habla de lo que significan estas multinacionales, las mismas que participaron en el golpe de Estado a Illia, en 1966, porque sacó la ley que ponía coto a sus negocios. Nadie denuncia, ni los gobiernos de antes ni los de hoy, ni las corporaciones médicas, ni los trabajadores de la salud, como si no existieran. Y hay algunos colegas que reciben prebendas y en otros casos porcentajes para recetar determinados medicamentos. Esto lo sabemos "pero calladitos y a las buenas, como dice mi papá". Cuantos guardapolvos blancos se mancharían si se supiera. Dirán que estoy desactualizado, pero lo prefiero a ser cómplice.

Me duelen profundamente las muertes y discapacidades por accidentes viales, porque la vorágine "la adrenalina como dicen", la velocidad y el alcohol se cobra con vidas, sobre todo de jóvenes por la insensatez que padecemos como sociedad.

Pasan también por mi mente los innumerables chismes de modelos tilíngas de la farándula con aire de intelectualidad, que promueven modas, cirugías plásticas y obscenidad de lujo frente a los de abajo que remamos como burros para sobrevivir.

La cultura de la violencia extendida como reguero de pólvora, en fiestas, en las canchas de fútbol, donde conviven con ella, dirigentes, organizaciones que hacen negocios o políticos que usan los barras bravas como si no se pudieran detectar. Podría seguir hasta el hartazgo mencionando hechos de esta sociedad moderna "que tiene más de moderna que de vida" decía Mafalda; "si esta es la posmodernidad, paren al mundo que me quiero bajar".

Y pareciera que todo esto es pequeño en un mundo en donde las guerras, el comercio de armas y por el petróleo, azotan pueblos en otras partes de la tierra, Siria, Agfanistán; Giorgia; Irán. Franja de Gaza y otras, donde como no nos toca a "nosotros" simplemente miramos para otro lado, sin que se desarrollen grandes movimientos pacifistas. Países ricos con grandes dosis de racismo y discriminación en donde a pocos les interesan los refugiados y en donde tiene más valor el dinero y el consumo que la vida de nuestros semejantes.

Eduardo Galeano decía: "Vivimos en un mundo en donde el funeral importa más que el muerto; la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase que desprecia el contenido".

He expresado las cosas que me duelen y agobian, con la esperanza de que les sirva a los jóvenes para repensar esta forma de vivir y que puedan recuperar ciertos valores universales, sin los cuales el destino es muy incierto.

El día que nuestras escuelas, hospitales, centros de salud, guarderías, bibliotecas o jardines maternales, tengan algo del brillo y la opulencia que tienen los bancos y las financieras, será el día que el hombre habrá comprendido, que es mucho más importante resguardar la vida y los afectos, que las cosas o el dinero -muchas veces mal habido- pueden comprar.

Opiniones (2)
18 de agosto de 2018 | 23:10
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18 de agosto de 2018 | 23:10
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  1. Adhiero totalmente a lo expresado por el Dr.Chediack. Ha expresado muy claramente lo que nos toca vivir hoy. Lamentablemente nuestro país carece de políticos que vean objetivamente lo que pasa. Faltan estadistas que propongan pautas para superar los distintos problemas que hoy nos agobian. Todos están sumidos en la inmediatez y no ven más allá de sus narices o las próximas elecciones. Todos cuidan su "quintita" y ni hablar de los empresarios que, cuando les va bien remarcan si les va mal, remarcan y si deciden cerrar, lo hacen siempre salvándose ellos, dejando en la calle a sus empleados y al tiempo reaparecen con nuevo nombre pero con las mismas mañas. Eso sí, antes de hundirse que pague el Estado, del cual vivieron y que finalmente pagará sus desaciertos reales o inventados. El Dr.Chediack ha radiografiado al detalle nuestra Sociedad. Los utópicos, soñadores, idealistas, etc. son catalogados así justamente por no adherir al consumo desenfrenado que nos lleva a la disolución como Sociedad. Ahora está de moda incluso tildarlos de populistas. Pero a no engañarse, simplemente hay que observar objetivamente lo que pasa y actuar en la medida de nuestras posibilidades para tratar de torcer el rumbo y vivir dignamente.
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  2. Toda mi admiración y repeto para el Dr. Roberto Chediack a quien he tenido el gusto y el honor de tratar hace muchos años. No solo comparto el concepto y los ejemplos de esta nota sino que he de destacar que el autor vive y ha vivido toda su vida en concordancia con sus palabras. Disentimos en muchas cosas el Dr. y yo, abonamos algunas ideas diferentes, pero debo decir que su honestidad, su coherencia y su obra son admirables, porque es un hombre de acción, no un intelectualoide de café que se queda en palabritas. Ojalá hubiera muchos otros como él. Saludos
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