Economía

La traición del FMI, el paro tan temido, Francisco al rescate y la variable amiga

La semana que pasó y lo que se viene en materia económica y financiera. La columna del domingo de Carlos Burgueño.

La traición del FMI, el paro tan temido, Francisco al rescate y la variable amiga

Lo que pasó

Todo estaba preparado para un regreso triunfal. La llegada a Washington de los hombres más importantes del gabinete económico sólo podría traer buenas noticias. El ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, deberían ingresar en los salones del edificio inteligente sede del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la capital norteamericana como dos ganadores y como quienes sólo están destinados a recibir elogios. No pudo ser. El mismo día en que el avión que llevaba a los dos funcionarios a Estados Unidos aterrizaba en el aeropuerto Ronald Reagan, el informe semestral del FMI (el World Economic Outlock) los esperaba con proyecciones drásticas para la economía argentina. Para este año, el FMI espera una inflación de no menos del 40% y de 25% para el 2017 (el gobierno estima 17%). Cree el organismo que este año la economía caerá 1,8% (esperaba 1% hacia mayo) y se estima un crecimiento de no más de 2,5% para el año próximo, cuando el macrismo espera un despegue no menor a 3,5%. Finalmente, el informe habla de un abultado déficit fiscal, de cierto atraso cambiario y de la necesidad de reformas profundas en la estructura productiva. Eso sí, el FMI alaba la tarea que se hizo en el Indec.

Lo que viene

"A ese precio nos sale más barato el paro". El alto funcionario del gobierno nacional sonríe, algo nerviosamente. El periodista acaba de hacerle la consulta sobre la máxima de la CGT que exige un bono de 2.000 pesos para los empleados públicos y un mínimo de 60.000 pesos de salario mensual para que el aguinaldo quede liberado de Ganancias. La oferta que el gobierno tenía en carpeta hablaba de algo muy diferente: un bono de no más de 700 u 800 pesos a fin de año sólo para los sectores mas castigados (salarios mínimos, jubilados con la mínima y beneficiarios de los planes sociales) y un tope de 45.000 de sueldo mensual en relación de dependencia. El cálculo partió de no gastar más de 5.000 millones de pesos en diciembre para este "Plan Navidad", con el que el macrismo quiere cerrar el 2016 y esperar un más beneficioso 2017. El pedido cegetista tendría un costo de más de 10.000 millones de pesos, una cifra impagable para las alicaídas arcas fiscales del Ejecutivo. De ahí la máxima sobre lo que saldría más caro o más barato, proveniente del funcionario. Obviamente hablaba de costos fiscales. Los políticos son mucho menos fáciles de calcular. El debate tendrá un capítulo clave esta semana. El jueves, a más tardar, nuevamente Alfonso Prat Gay, y los ministros de Trabajo Jorge Triaca, Producción Francisco Cebrera y de Bienestar Social Carolina Stanley tendrán que enfrentarse cara a cara con la conducción de la CGT, ya dispuesta a rechazar la propuesta que el oficialismo tiene en mente. De ese encuentro saldrá, o no, la fecha del paro nacional. Habría un plan "B", también llamado "Francisco al Rescate". Podría ser el propio Mauricio Macri el que llame a una reunión con el triunvirato cegetista y que sea él mismo, y no sus ministros más importantes, el que encabece las negociaciones. Pero sería un as en la manga. El Presidente se encontrará con el papa Francisco el 15 de octubre. Se sabe que el Papa es un defensor del dialogo político en el país y -especulan en Buenos Aires- podría ser él mismo el que llame a apaciguar los ánimos, a continuar el dialogo, y, en definitiva, a levantar las medidas de fuerza para ayudar a lograr un fin de año con tranquilidad social. Con este argumento sobre la mesa, sería difícil que el trío cegetista se anime a un paro peneral. O, dicho de otro modo, se encontraría la excusa perfecta para justificar la decisión de declinar la medida de fuerza. De ser así, como decíamos la semana pasada, no habría problemas para que continúe el Ejecutivo con las cuotas de los pagos para la regularización de las obras sociales de los sindicatos, para cubrir una deuda de unos $ 8000 millones que el gobierno le prometió a los gremios de la CGT. Nuevamente, la caja estaría en orden.

La inflación

Curiosamente, la variable que más malos tragos le dio al gobierno durante este año le podría hacer un guiño esta semana. El jueves se conocerá el dato de la inflación minorista de septiembre, que podría arrojar el índice real más bajo desde que el gobierno mide la variable. Se estima que se ubicaría cerca del 1,5%. Cerca de la meta de 1,5% que el gobierno quiere mostrar hacia fin de año. De confirmarse, no sería un dato menor. La proyección oficial habla ahora de un alza del IPC para este año de no más de 37%, perforando hacia abajo el 40% con que se trabajó durante casi todo el 2016 y más lejos aún de la fantasmal cifra del 42% anual. Ese había sido el porcentaje que había arrojado la inflación en 2002, año de la salida de la convertibilidad y de la peor crisis económica de la historia moderna del país. El macrismo realmente temía que llegar a situarse cerca de ese penoso récord sería una tragedia política, teniendo en cuenta que debe comenzar el 2017 pensando en una estrategia electoral. El dato de una inflación mas controlada también influye positivamente en las negociaciones sindicales, en especial en la provincia de Buenos Aires. María Eugenia Vidal había prometido que reabriría las paritarias de este año si la inflación se descontrolaba y si el alza superaba sensiblemente el acuerdo de aumento salarial de 35% para este año. Si finalmente la suba del IPC se encuentra en un 37%, como esperan los más optimistas del oficialismo, sólo con un bono leve se solucionaría esa distorsión, sin necesidad de reabrir las paritarias bonaerenses. Al menos eso es en lo que confía la gobernadora. 

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23 de mayo de 2018 | 01:23
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