opinión

El acuerdo de paz, un puntapié inicial para Colombia

La politóloga colombiana explica la trastienda de un acuerdo histórico. Las muertes que dejó el conflicto y la esperanza de una Colombia en paz.

El acuerdo de paz, un puntapié inicial para Colombia

Colombia atraviesa un momento histórico, está a las puertas de ponerle el punto final a 52 años de un doloroso conflicto armado con la guerrilla, de empezar a sanar heridas profundas de la guerra y aprender a construir un país en donde los disensos puedan dialogarse y no tomar la vía de la violencia para hacer oposición. Esto último, parece básico y fundamental, pero nos ha costado millones de víctimas entenderlo.

El pasado 27 de septiembre y tras cuatro años de negociaciones encabezadas por el presidente Juan Manuel Santos, en la bella ciudad de Cartagena de Indias, el gobierno y las FARC firmaron el acuerdo final de paz. Este acuerdo debe ser refrendado a través de un plebiscito el domingo 2 de octubre, donde los colombianos deberán votar con un SI o un No a la pregunta ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?

Puedo decir sin temor a equivocarme que para mi generación es la votación más importante de nuestras vidas, nunca hemos estado tan cerca de poder cambiar el destino del país para siempre, esto representa una enorme responsabilidad y más allá del folclore generado por lo que se firmó, la realidad es que el acuerdo de paz hay que verlo como el puntapié inicial, no como la meta.

Pero desandar el camino de la violencia no es nada fácil, la guerra ha sido larga, dolorosa, injusta, sobre todo cruel, nos obliga abandonar los sentimientos odio, venganza, estigmatización, y reinventar la política colombiana, porque en las últimas décadas muchos han redituado electoralmente con el conflicto.

Según el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC) se estima que desde el anuncio del cese al fuego unilateral por las FARC el 20 de julio de 2015, hemos "ahorrado" 1500 vidas humanas entre civiles y combatientes.

Pero como si dejar de matarnos no fuese argumento suficiente para terminar con la absurda guerra, a pocos días del mencionado plebiscito, en Colombia circulan rumores como que si gana el "SI", el país será entregado a las FARC en bandeja de plata y se convertirá en el nuevo imperio CastroChavista, Comunista, y todas esas yerbas que en la cuna del realismo mágico no toma mucho tiempo en expandirse como pólvora.

Más allá de las fábulas y el sin fin de memes que circulan en la redes, el acuerdo de paz se basa principalmente en la negociación de cuatro puntos neurálgicos, a saber, acuerdos para el desarrollo agrario, garantías de participación política, solución al problemas del narcotráfico y la reparación a las víctimas.

Firma paz santos timochenko

Cifras del CERAC, 2016 

El 0.4% de la población colombiana es dueña del 46% de la tierra, el 83% de los niños campesinos no están escolarizados, hay 6 millones de personas desplazadas por la violencia de grupos armados, la brecha entre el campo y la ciudad es enorme, los acuerdos para el desarrollo agrario comprende la creación de un fondo de tierras y distribución de las mismas, programas de desarrollo y asistencia que le garanticen recursos a los campesinos para maximizar la productividad de la tierra y la transformación de la infraestructura nacional, con vías de acceso, escuelas, hospitales, etc en las zonas rurales del país.

Las garantías de participación política, hacen referencia a que las FARC renuncian a la lucha armada a cambio de la inclusión al sistema político, se brindarán garantías para el ejercicio de la oposición, se promoverá el pluralismo y la participación ciudadana, se mejorará el sistema electoral para fortalecer los partidos políticos para que los mayoritarios y minoritarios estén en igualdad de condiciones en la divulgación de sus programas y financiación estatal.

Quizás, uno de los puntos más delicados es el tema de las drogas y el narcotráfico, empezando porque el "negocio" representa el 0,3% del PIB en Colombia, el fenómeno de la droga convierte en delincuentes a miles de familias colombianas cultivadoras, campesinos que viven en condiciones de pobreza y el cultivo de la coca y la marihuana es casi obligatorio para subsistir. El desafío más importante es sacar el negocio de la droga del campo, para ello, se han acordado acciones para el reemplazo de cultivos, subsidios, asistencia alimentaria, desarrollo de huertas caseras, para atajar el frente de los consumidores, se creará el Sistema Nacional de Atención al Consumidor porque el problema debe ser tratado como un asunto de salud pública.

Finalmente, los acuerdos sobre las víctimas se basan en una "jurisdicción especial para la paz" en la cual se busca indemnizar a las víctimas, lo más importante es el compromiso de las FARC de no repetición y la imposibilidad de amnistía a quienes se les demuestren delitos de lesa humanidad, genocidios, crímenes de guerra, toma de rehenes, violaciones sexuales, reclutamiento de menores y desapariciones forzadas.

Como colombianos debemos entender el acuerdo de paz como un proceso de aprendizaje en sí mismo, somos capaces de sentarnos en la misma mesa con quienes tenemos diferencias acérrimas, es posible el dialogo y el entendimiento, y sobre todo, saber que la raíz de la violencia han sido las enormes desigualdades históricas, y que ahora tenemos todo por hacer. Este domingo los colombianos iremos a las urnas y votaremos por el país que soñamos para nuestros hijos.

Opiniones (1)
23 de mayo de 2018 | 06:56
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23 de mayo de 2018 | 06:56
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  1. Excelente artículo. MDZ es uno de los pocos medios que le da la cobertura que merece a un hecho histórico como el acuerdo de paz y el plebiscito de mañana domingo. Felicitaciones.
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