opinión

Oportunismo incomprensible

Oportunismo incomprensible

Pasan los días y el desconcierto, la bronca, la preocupación, atraviesan a los mendocinos. Tres mujeres que casi en simultáneo fueron víctimas, blanco de la incomprensible y preocupante violencia y muerte.

Esto en el marco de una sociedad que se está convirtiendo en anómica, en la que el todo vale, en la que la violencia -con el nivel y la procedencia que fuere, sin distingo de ningún tipo- parece ser el pan nuestro de cada día.

Una sociedad del sálvese quien pueda. Una sociedad que va incorporando como normal lo que es común, que no es lo mismo.

Estas tres mujeres que perdieron su vida a manos hombres (por señalar el género, solamente) que, con premeditación, saña y organización pergeñaron estos asesinatos, fue lo que hizo reaccionar a miles de mendocinos y dar el presente en la marcha convocada para decir basta a la violencia contra la mujer en particular y a la violencia en general. Es que la tolerancia parece una actitud en extinción en la verba y en la acción.

Y vale una conceptualización de la norma, en esta línea de pensamiento, señalando que es uno de los principios que rige la actividad humana con el fin de regular el comportamiento social. Algo que pareciera estar desapareciendo del diccionario y del accionar de algunos que basan su conducta en la violencia como método.

Es lo que sucedió también cuando finalizaba una marcha multitudinaria, silenciosa, dolorida, cuyo único objetivo era poner de cara a la sociedad la necesidad de un freno a este verdadero flagelo que es la violencia contra la mujer. Un minúsculo grupo irrumpió con gritos, piedras y cuanto objeto conducente encontraban (¿o llevaban?) a su paso, frente a la Legislatura mendocina.

Cabe preguntarse si es posible que hayan sectores tan mezquinos que usen el dolor, la consternación, la profunda preocupación por saber qué nos pasa como sociedad.

Debemos preguntarnos cómo se puede ser violento en una marcha justamente para reclamar en contra de esa conducta.

Debemos preguntarnos el por qué de tanta mezquindad.

Debemos preguntarnos una vez más qué nos pasa como sociedad, ese por qué de actitudes y acciones cada vez más violentas en el hacer nuestro de cada día.

No me quda más que reflexionar que tenemos una deuda pendiente, no otra que la de recomponer nuestro tejido social o nuestro futuro será el abismo. Y eso debe comenzar educando desde los primeros pasos, en cada ámbito, en cada lugar en que nos toque actuar. 

Opiniones (1)
26 de abril de 2018 | 19:14
2
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26 de abril de 2018 | 19:14
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  1. Disiento muy cariñosamente con la Norma, a quien quiero: Esta sociedad NO "se está convirtiendo en anómica, en la que el todo vale, en la que la violencia...es el pan nuestro de cada día" Recuerdo a Menem en la Testa Rossa a 200 kilómetros por hora, festejado y aplaudido. Al atropello de la Constitución del Proceso y los golpes militares anteriores, en connivencia con civiles. Y hay más ejemplos, de antaño y ahora. YA somos anómicos. Todo vale. Los policías roban y tienen bandas para cobrar protección. Los funcionarios ya no cuentan el dinero, lo pesan. Violencia fue mentirnos doce años (sostenidos por nosotros) acerca de la verdadera situación de nuestro país. Sí, Norma. YA nos pasa desde hace mucho tiempo, todo eso que vos decís que nos está ocurriendo ahora. Habrá que ver cómo se revierte, cada uno, según su responsabilidad. Saludos
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