opinión

Repudio al vandalismo

Repudio al vandalismo

 Son los medios los que justifican los fines

Frente a los hechos de ayer que de ninguna manera involucran a todos los que participaron en la marcha, no cabe otra alternativa para quienes no reivindicamos de izquierda y democráticos, que su repudio.

Lo importante, impactante y potencialmente transformador de una movilización es su caracter programático y su masividad.

Esto es determinante para que autoridades apáticas que posibilitan la insensibilidad de los escritorios y gobernantes ineficientes, sean inducidos desde la exigencia popular, a actuar en consonancia con la gravedad de los hechos.

Nos pronunciamos en aras de condigno castigo para los criminales responsables.

No hay atenuante que valga ni enfoque de clase que pueda salvarlos. El delincuente es delincuente. Con mayor razón cuando afecta a un niño, a un anciano o a una mujer.

Pero nuevamente OJO AL PIOJO.

Algunas conductas aparentemente combativas, son funcionales a quienes quieren hacer aparecer a las movilizaciones sociales como sinónimo de violencia y violentos.

Con la intencionalidad de que el temor a tales circunstancias, neutralice la participación en actos de repudio y de exigencia a los gobernantes de turno.

Opiniones (4)
23 de mayo de 2018 | 01:24
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23 de mayo de 2018 | 01:24
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  1. Esteche fue, es y será "servicio" mientras le dure. ¡Desde cuándo ese malandra es de izquierda y menos revolucionaria? Qué desconocimiento total de lo que es izquierda. Esteche y su compinche D'Elía son fascistas declarados, antisemitas o sea nazis. Lo de anoche son los kirchneristas, nombre popular de la última variedad de peronistas, que buscan generar caos, como lo hicieron en 1989, 2001 y volver, para poder seguir robando.
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  2. Es la izquierda, es el caldo de cultivo de la izquierda crea y potenciar el malestar social, para muestra te doy un solo nombre ESTECHE que representa la izquierda revolucionaria.-
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  3. Mis respetos Roberto. Te felicito porque hay que tener las cosas muy claras y haber vivido mucho para, desde la izquierda, repudiar estos hechos violentos y vandálicos de grupúsculos que no representan a nadie. Estos violentos cobardes encapuchados que se cagan en el dolor de familiares que han perdido a una familiar, a una amiga y de toda una sociedad que piden (casi rogando) ni una menos. pero que la sociedad los relaciona con toda la izquierda.ante la
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  4. Que "agrupaciones" de izquierda y grupos afines al kirchnerismo hayan aprovechado la marcha de ayer para "mostrarse" implica, en primer lugar, que no tienen otros espacios porque han fracasado una y otra vez como alternativa política, los unos, y están en retirada por la derrota electoral, los otros. Son un pasado que apesta... En segundo lugar fomentan las expresiones violentas, porque sus diatribas promueven la destrucción del status quo pero no proponen nada a cambio, porque no tienen propuestas los unos, y porque fracasaron corruptamente en las suyas, los otros. A veces pienso que son jóvenes inexpertos subidos a la ilusión de discursos populistas, y a veces pienso que son, literalmente, delincuentes. De lo que estoy seguro es que estos militantes de la pseudo-izquierda son absolutamente útiles al conservadorismo y a las políticas liberales, como lo sugiere el opinante... Sin embargo el análisis de Vélez es muy difuso, apenas puntual. La izquierda verdadera, histórica, parece haberse sumido en el silencio frente al bastardeo de sus principios, remitiéndose a la opinión tardía (como en este caso), habiendo permitido que las banderas revolucionarias les hayan sido arrebatadas por hipócritas que sólo sirven a sus propios intereses. Este es un proceso vigente en todo el mundo, pero peligrosamente acurrucado en el populismo latinoamericano... Es una contradicción que Vélez, un sincero militante de las ideas comunistas, sugiera que las autoridades políticas absolutamente contrarias a sus principios, se hagan cargo de solucionar estos problemas sociales que nos están alejando de aquella tranquila y serena Mendoza en donde nos criamos... El fracaso histórico del comunismo, esperado por cierto por sus contradicciones, y el populismo seudo-izquierdista, han hecho lo que no pudieron hacer las más crueles dictaduras: han silenciado el mensaje revolucionario. Y sin un cambio revolucionario, profundo, que no tiene nada que ver con posiciones políticas partidarias, sin ese cambio, decía, no nos queda esperanza.
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