opinión

Las sombras que acechan al #NiUnaMenos

A raíz de intereses sectoriales y mezquinos, arrastrados por la política, una causa noble corre un serio riesgo de perder su rumbo.

Aunque muchos lo niegan o prefieran no hablar de ello, la causa #NiUnaMenos se salió de control. Si bien esta campaña mantiene firme sus convicciones para luchar contra la violencia de género y la intransigencia machista, la política y los intereses sectoriales pudieron colarse entre frases despojadas de cualquier bandera y lograron ensombrecer un reclamo que es abrazado por muchos de nosotros.

Lo que se vivió anoche en la Legislatura es prueba de ello. Todo concurría relativamente pacífico, con las tensiones propias de una manifestación en contra de la violencia, la inseguridad y la injusticia. Pero el diablo metió la cola y no hizo falta mucho más para el desmadre final. 

Los insultos a la vicegobernadora Laura Montero, siendo noble mencionar que fue la única autoridad del Poder Ejecutivo que se animó a dar la cara ante los manifestantes, lo único que hicieron fue alentar un clima de crispación que no sirve de nada al verdadero propósito del #NiUnaMenos, menos por la investidura institucional de Montero como por su condición de mujer. Eso también es "violencia machista".

Ni hablar de los piedrazos y enfrentamientos con la Policía por parte de un grupo de personas que aprovechó la situación para generar caos. ¿La violencia, incluyendo la de género, se combate con más violencia? No parece ser el planteo correcto. ¿Ocasionar destrozos a los edificios públicos, que son de todos nosotros, refuerzan las demandas de la campaña? Tampoco.

Tal como advirtió la periodista de MDZ Bárbara del Pópolo poco después de la movilización de #NiUnaMenos en junio, la política nuevamente tomó una auténtica demanda ciudadana, con fines alejados de los iniciales, con el objetivo de visibilizar sus plataformas políticas e ideológicas que, generalmente, apuntan contra el gobierno de turno y suelen desviar el foco de atención hacia otros temas, importantes o no, que no tienen que ver con lo que sucede en el momento.

No es malo que los partidos políticos o sus expresiones partidarias se plieguen a este tipo de movilizaciones ciudadanas, incluso hasta debería ser obligatorio que los dirigentes escuchen las voces de la sociedad, pero siempre en pos de resolver y/o contribuir a la búsqueda de esas soluciones, y no anteponiendo sus intereses.

Distinto se vivió en Ugarteche, donde los vecinos salieron a reclamar justicia para Ayelén y que sus voces sean escuchadas de una buena vez por las autoridades. No se vieron banderas políticas ni consignas alejadas del propósito de la marcha, sino a cientos de personas ofuscadas por la bronca, el dolor y la indignación. Y, cabe destacar, no se vivieron desmanes.

Es hora de que entre todos, hombres y mujeres, recuperemos esa lucha contra un monstruo cada vez más grande y peligroso, y abandonemos nuestros intereses más mezquinos para afianzar los objetivos comunes y mejorarnos como sociedad.


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25 de abril de 2018 | 18:20
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