Tendría que haber sido una marcha del silencio

Desde principios de año y hasta hoy hubo 11 femicidios en la provincia. Antes de la tragedia, las mujeres dieron señales, pero no fueron oídas.

Desde enero hasta hoy 11 mujeres fueron asesinadas en Mendoza, y estadísticamente, se trata de cuatro muertes más que las que se contaron en el mismo periodo de 2015. Los años anteriores las cifras fueron incluso más terribles: hubo 9 femicidios en 2014, 8 en 2013 y 15 en 2012.

Los responsables del Gobierno y la Justicia coinciden en que es muy difícil proteger a las víctimas cuando no dan señales de alerta, y cuando los asesinatos los cometen miembros de sus familias, pero cuando las mujeres se atreven a denunciar a los agresores, ¿quién las protege? 

Ayer al menos 10.000 personas pidieron por una sociedad más conciente y por un Estado más presente, por uno que pueda hacer cumplir las restricciones de acercamiento, algo que la misma vicegobernadora, Laura Montero, reconoció:

"No hay un abordaje correcto para el agresor, pero hay que promover demasiados cambios en las instituciones", señaló antes de señalar que "estos casos de violencia doméstica son particularmente difíciles".

Igualmente, la vicegobernadora comentó que frecuentemente hacen talleres en contra de la violencia de género, apuntando a un cambio social.

Sin embargo, y por más legítimo que resultara el pedido de la mayoría de los mendocinos, hubo quienes fueron a sumar violencia, desde pintadas en las que aseguraban que "el miedo va a cambiar de lado", apuntando claramente en contra de los hombres, hasta insultos que fueron dirigidos contra Montero mientras ella recibía a la madre de Ayelen Arroyo, una de las jóvenes asesinadas esta semana.

Minutos antes de que Montero fuera insultada, incluso con comentarios agresivos hacia su condición de mujer, un grupo de militantes peronistas había dado el ejemplo de que se puede actuar de forma completamente diferente, le reconocieron a la vice las diferencias de pensamiento que tenían, pero le agradecieron que se mantuviera cerca de la gente. Las mujeres y la mandataria mantuvieron una charla sobre las falencias del sistema, y los trabajos que Montero pretende impulsar desde la Legislatura para mejorarlo.

Sin embargo, los violentos arruinaron una jornada que debió ser de silencio, duelo y sobre todo la representación de una causa que deberían abrazar todos los mendocinos, decirle no a los femicidios y a la indiferencia. 

Gladys Steffani es la madre de una de las chicas que integra la estadística más triste de la provincia de Mendoza, su hija, María José Coni fue asesinada en Montañita, Ecuador, y sin embargo, con todo el dolor que puede llegar a sufrir una madre reflexionó: 

"Mendoza está manchada de sangre hoy, no es para comparsa, no es para banderas políticas, tendría que ser una marcha del silencio para que los gobernantes nos escuchen. Es un dolor inmenso que las marchas estas terminen en piquetes o en banderas políticas".

Quizás con el tiempo los mendocinos aprendamos a unirnos contra la violencia, en todas sus formas, sin importar las ideologías políticas. 

Opiniones (1)
22 de junio de 2018 | 02:43
2
ERROR
22 de junio de 2018 | 02:43
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Estoy 100%100 en contra de la violencia (de ahí quizás mi bronca con estos gobiernos actuales, que llevan a cabo una violencia sin límites con los más débiles económicamente hablando) y me parece muy bajo que se utilicen hechos tan tristes para hacer política, pero pregunto un marcha de silencio para que sirve ante funcionarios que no les interesa absolutamente nada lo que le está pasando a la sociedad, que esta viviendo aterrada aún dentro de sus propias casas?
    1