opinión

A propósito de "La corrupción mata"

A propósito de La corrupción mata

 Derrotada la dictadura, asumió Leopoldo Orquín como intendente. La obra pública de Guaymallén estaba atrasada y los vecinos partíamos de los reclamos con las uniones vecinales (que en la dictadura las amenazaban con tirarlas al Carrizal).

El gas en garrafa era caro y solo el 14 % de la población tenía gas natural, surgió una gran oportunidad: dar el servicio a toda Villa Nueva. Esta obra la promovía un grupo cercano al Concejo Deliberante, 15 concejales simpatizaban con ellos que apoyaban a la empresa que ofrecía el precio más caro (el doble de otra) a pesar de esto gano la licitación. Solo una persona, Raúl Piola, hoy fallecido, nos dio los contratos leoninos.

Con la excusa que el aldrin (material que se uso en las obras) hasta hoy se lo comen las hormigas.

Esta lucha de David contra Goliat duro más de tres meses hasta que nos recibió Orquín y le explicamos. "¡Oh sorpresa!", dijo. "Esa gente tendría que estar en la Casa de piedra", le contestamos. "¿Cómo era que entonces se reunían en la Municipalidad?".  Aclaro que lo hacían en el Concejo Deliberante. Le pedimos que sacara un comunicado diciendo que la municipalidad no tenía nada que ver. Lo hizo y se les cayó la obra de más de $ 4.300.000 de aquella época, que estaba catalogada como la más grande del país.

La obra había que hacerla. Los vecinos compramos los materiales, conseguimos un compresor y trajimos a obreros de Maipú. El resultado fue que se abarató más de la mitad.

Así nació la ordenanza 3440 de obras por "administración vecinal". En nuestro barrio (Antártida Argentina) se hizo la primera obra. La misma significó el 30% menos de costo en las obras de gas y cloacas y hasta nos sobró plata e hicimos un centro de salud.

La segunda anécdota con el doctor Orquín (con quien aclaro, tenemos un respeto mutuo, pero pensamientos diferentes) fue cuando ocupó la cartera de Seguridad. Eduardo Femenía y yo estábamos en la Comisión de Usuarios Telefónicos en la época que hubo un verdadero saqueo a los mendocinos. No pagamos boletas por un año (eran las llamadas "calientes", las de Susana Giménez, o sobrefacturación) y dijimos: "Si nos roban a nosotros lo harán también con el Estado". Y así descubrimos que el ministerio de seguridad había pasado de gastar $ 1.241.542,75 a $ 4.598.271,98 de teléfonos (ver diario Los Andes del 24/05/2001). Ante nuestra denuncia volvió para atrás en los gastos.

Acá muestro cómo sucedieron estos casos que estarán entre miles en nuestro país y de no participar "la comunidad", los funcionarios, como en este ejemplo, en la maraña del "tonto estado" los atrapa. Quiero destacar que el Sr. Orquín tuvo una actitud honesta.

En ninguna de estas tareas recibimos un peso. Solo le quitamos horas al descanso, pues trabaje de tornero durante 40 años y llevo 21 en GNC. Aquí destaco la figura de mi padre, que también fue vecinalista.

Nos decía la señora del Pilo Bordón que un sociólogo de apellido Pudtman (norteamericano) analizando el fenómeno italiano decía: "El norte de Italia es lo que es, porque las ONG ocuparon un lugar importante en la sociedad, en el sur ese lugar lo ocupo la mafia, y así les va"

Le faltó a Orquín plantear quienes sacaron del país más de 300.000.000.000 de dólares o las 4.040 cuentas del HSBC que se fueron de Argentina.

Pedimos que traigan el dinero los que lo tienen afuera, cuando gente del gobierno no lo trae. Como broche un señor Madoff estafo en Estados Unidos por 48.000.000.000 de dólares, el mundo esta lleno de corruptos, pero los honestos somos más si nos organizamos.

Finalizo saludando al doctor Orquín con respeto y destacando que en democracia lo lograremos.

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21 de julio de 2018 | 23:08
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