En foco

Chimentos para todos

Los mendocinos nos jactamos de serios y poco habladores, pero lo cierto es que amamos el chusmerío como cualquier hijo de vecino. A propósito del "rumor sobre Cobos", una reflexión sobre la pasión por sacar el cuero.

"Las palabras del chismoso son como bocados suaves,

y penetran hasta la entraña.

Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada".

Libro de los Proverbios. Antiguo Testamento. La Biblia.

A propósito de la "noticia" sobre Julio Cobos, originada ayer por un rumor tuitero y finalmente por una nota en un diario digital que se viralizó y por la cual el Senador mendocino decidió emitir un comunicado, me puse a pensar sobre el poder que tiene un chisme, y la atracción que nos genera tan solo escuchar esa palabra.

El ser humano, a lo largo de la historia, es cambio y evolución.

Los prehistóricos solo necesitaban agua, carne y alguna que otra hierba para comer. En la edad antigua, los griegos, romanos y las primeras civilizaciones agregaron la filosofía, la arquitectura, la escultura, el teatro y las olimpíadas. Desde oriente se propagaron las principales religiones y en el medioevo y la edad moderna se perfeccionaron las ciudades, las guerras, el arte, las máquinas.

Los contemporáneos nos encantamos ahora con el cine, internet, el celular, las redes sociales. Parece que nada tenemos que ver con aquellos habitantes del pasado.

Pero hay una actividad, una costumbre que no cambió: despierta máximo interés en todos (sí, en todos) y fue y es responsable de despechos, rupturas, traiciones, amores, guerras y reconciliaciones.

Porque, como un sortilegio, su pronunciamiento -generalmente susurrante, por lo bajo, en potencial- expone de una manera brutal: hace que muchos necios o embobados abran los ojos y descubran sus supuestos cuernos, que de golpe mujeres cándidas y virtuosas se transformen en descocadas y lascivas sexópatas, que prósperos empresarios o políticos sean en teoría viles ladrones o estafadores, que muchos caballeros valientes se conviertan en pusilánimes o que muchos que se ocultan dentro del clóset sean descubiertos. Todo simplemente con la magia de la palabra, por una oración dicha en voz baja. No importa si lo dicho es verdad o mentira. La ponzoña está depositada.

Chisme 4

Esa tendencia imposible de resistir, ese delicioso aguijón verbal que acompaña al hombre desde los tiempos de las cavernas hasta la era de Jorge Rial y Viviana Canosa es la murmuración, el chimento, el cotilleo --dirían los españoles-.

"¡No se imaginan lo que tengo para contar!", "¡Tengo una bomba!", "¿Saben la última?"... Alguna frase como esas precede a la noticia que se transforma siempre en la más importante del día en la oficina, en la escuela, en las redacciones. Y, obviamente, todos suspenden lo que estaban haciendo y atienden expectantes alrededor del parlante.

"¡Ay! ¡No sé si decirlo!", hace como que se arrepiente. Se sabe que el protagonismo es como una droga y nunca es suficiente. "¡Dale, contá, contá!". "Ya tiraste la piedra, ahora lo decís". "No te hagas el interesante"; son las probables respuestas de los sedientos y entusiasmados receptores.

¿Los clasificamos?

Hace tiempo escuché a alguien decir que los chismes se pueden etiquetar con colores. Los hay blancos -inofensivos, verdes -de viej@s que andan con pendej@s, rojos -hot medio porno, negros -mortuorios o con malas noticias.

Hay chimentos calientes, y fríos. Y están hasta los desactualizados, -esos en los que el transportador de la primicia descubre que todos lo sabían menos él. Pero todos, en diferente grado, tienen una cuota de sadismo, de malevolencia, de picor.

Un experimento

Para probar que los mendocinos somos cholulos, que nos encanta saber de la vida ajena, y que sin distinción de sexo, clase social o edad somos amantes del chisme, aproveché Twitter y lancé dos o tres enigmáticos: uno dirigido a amigos, y otros sobre mi mundo del trabajo --el periodístico-.

Por supuesto, el contenido de ellos era la carnada perfecta: una pizca de comportamiento hot, enmarcado en una situación sexual/marital/engañosa, un cambio de preferencia sexual, una probable mudanza de "rutilante figura política mendocina" de un partido a otro, un candoroso romance juvenil.

Chisme conspiración secreto


Las reacciones no se hicieron esperar. Unos minutos después del exabrupto tuitero, tenía once mensajes directos --son aquellos que solo pueden ser leídos por mí- de periodistas, políticos y empresarios pidiéndome por favor que les cuente los nombres.

Tres llamadas telefónicas perdidas al celular, tres mensajes en Facebook y dos correos electrónicos engrosaban la lista de ansiosos por conseguir más información.

"No hay que ser careta: todos nos llenamos la boca diciendo que el chimento es algo malo y en mayor o menor medida, a todos nos gustan", dice una amiga a la que acabo de contar mi travesura. A los mendocinos, como al resto del mundo, nos gusta estar al tanto de todo. ¿Por qué las secciones de Sociales tienen tanto éxito en los diarios? ¿Por qué tenemos en la provincia un programa de TV en el que hace más de diez años se muestran los eventos y fiestas de la provincia? Hay algo de voyeur en ello, pero lo cierto es que mirando, enterándonos, nos sentimos aunque sea en una porción mínima, parte de ello.

En síntesis

Chusmear es un arma de doble filo.

Convengamos que es verdaderamente genial: quien tiene el dato se vuelve protagonista absoluto, es requerido, buscado, oído... recibe atención, interés, ruegos... juega un poquito al "señor importante" y siente hasta algo de omnipotencia porque puede complicar la vida o la reputación de otro.

Es parte de la vida diaria, todos lo hacemos, lo hemos hecho y lo haremos.

Para algunos, el chusmerío es inmaduro, pero divertido.

Calificado de detestable, destructivo y peligroso por los más inflexibles, la verdad es que para la mayoría es interesante, recreativo, chistoso, atractivo, cautivante, apasionante.

Hasta dicen que el chisme es saludable. Hay estudios científicos (en Estados Unidos, ¿en dónde más?) que aseguran que chusmear disminuye el stress y la ansiedad.

"Nosotros no chusmeamos. Hacemos terapia de grupo", dicen mis amigas cuando se reúne el aquelarre.

Pero la otra faceta del chusmerío es más complicada, y tiene que ver con el precio que uno está dispuesto a pagar al transformarse en un "tirabombas". Eso pasa cuando se le va la mano, y de chisme con gracia pasa a ser hiriente, dañino o, peor, falaz. En casi todos los casos, esto no pasa "sin querer": la intención de joder al otro está clara... y entonces, como decía mi abuela... "si te gusta el durazno, bancate la pelusa". Te van a catalogar. Te van a apartar. Te vas a joder vos.

Si a cualquier mendocino le preguntás qué opina de tal o cual periodista de espectáculos, seguro que lo manda al muere. Pero a los programas, los ve.

¿Por qué nos gusta chusmear?

Porque envidiamos.

Porque nos molestan los triunfos de los otros que nos señalan todo lo que nos falta. El chimento entonces nos sirve como una suerte de venganza, una represalia, una posibilidad de castigar al que envidiamos y hacerlo víctima gracias a nuestros labios viperinos.

En ciertos casos, hablar sobre los trapitos sucios de quien admiramos o envidiamos nos hace más llevadero el saber lo que no podemos hacer o lo que no somos y vuelve más digerible nuestra envidia.

En definitiva, gracias a una sesión de cotorreo en la que nos enteramos que a Pipo la mujer le pone los cuernos, a Pupi le robaron el otro día, a Pepe lo echaron del laburo o a Pipa la plantó el novio -¡y por un tipo!-, podemos decir a modo de cierre algo así como "Y bueno, nadie es perfecto", y nos vamos a dormir tranquilos.

¿Una conclusión? Si querés que todo el mundo se entere de algo, encargate de que se lo cuenten a alguien en voz baja como si fuera un secreto... y sentate tranquil@, a ver como se expande. 

Opiniones (13)
22 de junio de 2018 | 04:53
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22 de junio de 2018 | 04:53
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  1. por cobos se separa angelina jolie ,esta es la posta
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  2. NO CENSUREN MI COMENTARIOOOO
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  3. Pregunto????? en la división de bienes como se hace con todas las inversiones que tiene en Chile????
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  4. no defiendo al autor de la nota pero escribe de lo que sabe, y todos los que critican el chisme entraron a leer. no me vengan que no oyen chismes, a todos un ratito de perlitas nos viene bien. Lo de Cobos, me la fuma de acá a Neptuno.
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  5. Yo apuntaría más a la división de bienes que legalmente debe hacer el Sr. Cobos ante un Juzgado, con su ex mujer. Allí se confronta con sus declaraciones juradas y se verifica que lo declarado tenga sustento en la realiad. ¿La ex esposa va a aceptar sólo la mitad de lo que declaró el Sr. Cobos o le pedirá más? Lo demás no me interesa. Sino ¿por qué creen que está fracasando el blanqueo de capitales? Justo, por los divorcios de los que tienen guita. Si blanquean le tienen que dar la mitad a sus ex. Ni en pedo. No es buena la mentira. El chusmerío no es ni bueno ni malo. La mentira es lo dañino. Por eso la gente busca saber quién miente no qué hace el otro.
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  6. Mirenlo al ex vice Cleto... primero traiciono al mula, despues a los radicales, despues a los K y ahora a la otra Cristina .
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  7. lo unico que nos faltaba, desde tener politicos corruptos, legisladores inutiles, justicia farandulera ahora tambien tener que aguantar las boludeces asquerosas de este anciano aprovechado, traidor y abusivo de los argentinos, mentiroso y personalista. y no lei la nota ni se las noticias pero vi una sola frase que ha dejado embarazada a una chica, QUE ASCO!!!!!!
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  8. patososa20 de Septiembre de 2016 | 09:13 Parece que hacer público lo privado de un funcionario (público) es incorrecto. Forma parte de la hipocresía de la sociedad que tapa con un velo impoluto las miserias de sus ?ídolos?. Alfonsín siendo presidente, estaba separado de hecho y ?parodiaba? una primera dama por la ?investidura?; Menem (con perdón de la palabra) ni hablar de la Zulema o de la Bolocco; Los Kirshner (casados o separados) no sabemos o sí; Vidal a poco de asumir, blanqueo su separación, pues ya lo estaba antes de la campaña , pero por ser ?políticamente incorrecto? decirlo no convenía por los votos que perdía. Hipocresía: ?es la actitud de fingir determinadas ideas, sentimientos o cualidades que son absolutamente contrarias a las que en realidad se sienten?. Esta mal separarse o divorciarse? ;está mal ser homosexual y ser dirigente?; está mal tener miserias y no mostrarlas por la ?imagen??. Si somos humanos y nos equivocamos debemos bancarnos las consecuencias. Así elegimos la ?imagen? de políticos ?dibujados? por los ?Durán Barba? de turno, quienes nos venden a un tipo que hipócritamente nos dice lo que queremos oir y no lo que realmente piensa. Renglón aparte los chicos foristas que cuando largan al escarnio a sus políticos, atacan con la ?herencia?. Lo heredado será el presente del próximo gobierno y si no se blanquea lo que debe saberse y se acepta, no saldremos nunca del agujero interior (ser adulto). ? Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad. ?Bertolt Brecht.
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  9. JA JA JAJJJJJJJJ!!!!!!!!!!!!! LA VERDAD SIEMPRE SALE A LA LUZ, TARDE O TEMPRANO... AHHHHH Y PARA LAS DECLARACIONES JURADAS... SERÍA BUENO QUE SEA OBLIGATORIO QUE "DECLAREN LOS BIENES DE LOS HIJOS TB!!! POR EJEMPLO... DIGO, POR SI HAY ALGUNOS INESCRUPULOSOS QUE LOS USAN CUASI DE TESTAFERROS MIENTRAS SE HACEN LOS "HUMILDES"... POR EJEMPLO. CASAS EN EL DALVIAN??? LA HILACHA DE LOS HIPÓCRITAS SIEMPRE DEBE SALIR A LA LUZ.
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  10. Salió el cleto de la facultades ya traicionando gente, de estudiante, luego a la actividad privada, fracaso mal. Luego función pública ja.ja njnca la abandonó y en el medio algunos intentos privados. Ja.ja re mal, después ya se.engancho y viene robando pero mal al pueblo sin hacer nada de nada.
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