opinión

La corrupción mata

La corrupción mata

Entre los grandes problemas que enfrenta nuestro país para salir del pozo en el que se encuentra sumergido, crisis económica, la inseguridad, la inflación, las deficiencias educativas, las faltas en infraestructuras, las carencias de gas y de combustibles, tenemos que sumar otro que quizás sea causa o al menos concausa de todos ellos, y es el fenómeno de una corrupción que podemos calificar de endémica. Si bien es cierto que este flagelo afecta en mayor o menor medida a todos los países del mundo, el nuestro tiene el extraño "honor" de encontrarse en los primeros puestos en el ranking mundial o sea el de ser considerado uno de los países más corruptos. La corrupción, tradicionalmente "reservada" a los ámbitos más altos de la administración pública ahora se ha ido extendiendo y la encontramos en ámbitos que hasta hace poco era casi imposible imaginarla. A diario nos enteramos de dirigentes sindicales, jueces, policías, empresarios, sacerdotes y hasta monjas son al menos sospechosos de estar mezclados en casos de corrupción. No cabe duda que el fenómeno se ha generalizado y que al igual que ocurre con otros delitos, existe en la sociedad una sensación de impunidad, es decir una sensación de que la justicia no los va a sancionar y lo que es peor, en algunos sectores de nuestra sociedad hay casi una aceptación de que no es una situación tan grave. Además la impunidad provoca el incremento de la corrupción simplemente porque si los demás roban y no les pasa nada por qué no hacerlo yo. Hemos llegado a un extremo tal que ha dejado de ser un problema estrictamente jurídico y moral para convertirse en un problema económico de primer nivel. En la Mini Davos o gran reunión empresaria de líderes mundiales interesados en invertir en nuestro país, celebrado en Buenos Aires en días pasados, una de las principales preocupaciones de estos futuros inversores fue la corrupción. Es lógico que nadie quiera invertir en un país en donde en algún momento alguien le va a cobrar "comisiones" o "peajes" para entrar, salir, navegar, importar, exportar o lo que sea.

A su vez los argentinos vemos con preocupación que salvo algunas excepciones los juicios en los que se persigue judicialmente a supuestos corruptos demoran años y muchas veces se pierden en el olvido. Es cierto y hay que reconocer que se han dado pasos importantísimos para tratar de solucionar este problema pero estudiando lo que se está haciendo en otros países es cierto también que es mucho lo que falta por hacer.

Entre lo que ya se ha hecho tenemos que merituar la Ley de Información Pública, que permite a los ciudadanos solicitar al Estado la información de todos sus actos. Por ejemplo cualquiera de nosotros podrá pedir a un municipio los datos personales de sus empleados y las funciones que desempeñan para saber si hay ñoquis o no. Otro paso importantísimo que se ha dado es la sanción de la Ley del "Arrepentido" que permite reducir o eliminar la pena del que ha delinquido si proporciona datos y pruebas que permitan la condena de estamentos superiores que también han delinquido. Creo importantísimo que se esté discutiendo la Ley de desapoderamiento de bienes por la cual los corruptos perderán los bienes obtenidos con esos dineros. Lamentablemente la ley se está demorando y aunque tiene media sanción de la Cámara de Diputados de la Nación, la Cámara de Senadores la ha devuelto con modificaciones. Es de esperar que esto no implique una demora eterna.

No obstante estos logros y como el Poder Judicial está sobresaturado de trabajo y muchas veces no puede o no quiere avanzar con la celeridad suficiente en este tipo de causas, propongo de acuerdo a los que ha hecho en otros países las siguientes medidas complementarias, algunas de ellas de carácter estrictamente preventivo:

Una intensa campaña educativa y publicitaria que haga ver a la población que la corrupción mata y el que apoya a un corrupto es un encubridor. Hay que erradicar para siempre el falso concepto que muchos tienen de que "roban pero hacen". Cuando roban no hacen. Cuando roban permiten que se vendan armas; cuando roban permiten que se vendan drogas; cuando roban permiten que se trafique con seres humanos; cuando roban permiten que no se construyan escuelas, hospitales o caminos. Esto hay que enseñarlo desde la escuela y publicitarlo permanentemente a los adultos.

Una intensa campaña contra las reelecciones indefinidas. La permanencia indefinida en el poder es una fuente indiscutida de corrupción. Los ejemplos sobran.

Creación de Fuero Anticorrupción con jueces y fiscales especializados con medios y recursos suficientes y a los que se les deberá fijar un plazo máximo prudente donde deban llegar a juicio oral y fijar sentencias.

Creación de una Comisión Nacional de Notables que reciba denuncias de corrupción de todo el país (similar a la CONADEP) y que pueda participar como querellante ante los Tribunales Federales o Provinciales.

Sanción de una ley que establezca la imprescriptibilidad para este tipo de delitos para que el transcurso del tiempo no imposibilite su persecución judicial.

Hay recursos extremos como acudir al auxilio de las Naciones Unidas, como lo tuvo que hacer Guatemala ante la inacción de sus fuerzas policiales y de sus fiscales, pero no creo que hayamos llegado a ese extremo, pues sería verdaderamente vergonzoso para nuestro país. Creo que vamos por el buen camino y si sancionamos las normas propuestas empezaremos a curar esta enfermedad que como sociedad nos afecta.

Leopoldo Orquín

Ex ministro de Seguridad

Opiniones (3)
21 de agosto de 2018 | 18:38
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21 de agosto de 2018 | 18:38
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  1. Orquín, en su vasta y jugosa (para el pueblo por supuesto) trayectoria como empleado del Estado, en sus reuniones de gabinete, en su etapa de legislador, etc., usted nunca vió ni percibió nada extraño, nada?, usted habla de corrupción en su artículo, debo yo creer que en décadas no vió usted nada?
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  2. Orquín, cuando fue ministro de seguridad no hizo nada, simplemente ocupó el sillón y cobro el sueldo. No tiene autoridad moral para opinar sobre el tema, cuando tuvo que actuar, no solo no lo hizo sino que miro para un costado.
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  3. Orquin, usted nunca vió corrupción en su dilatada vida de empleado público?
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