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Nuevas fiscalías, viejos fiscales y la interna judicial

Mañana comienza a funcionar una de las claves de la reforma impulsada por Cornejo y Gullé para mejorar la seguridad y la justicia.

Mañana va a comenzar una etapa clave en el Poder Judicial y en la gestión del Gobierno de Alfredo Cornejo. Parte de la reforma judicial que impulsaron comenzará a funcionar, con los cambios en las fiscalías especiales que habían sido creadas una década atrás. Entraran en vigencia las dos primeras fiscalías especializadas: una encargada de los delitos más comunes y con mayor impunidad: el robo de autos. La otra a cargo de los hechos menos frecuentes pero más resonantes: los homicidios. Así, para Cornejo y Gullé comienzan a quedar atrás los diagnósticos y también la chance de seguir culpando a quienes quedaron a la vista del espejo retrovisor.

Hasta ahora Cornejo logró impulsar la reingeniería en ese poder del Estado, con la inclusión de uno de los "arquitectos": el procurador Alejandro Gullé. Ahora llegó la hora de usar esas herramientas y mostrar mejor gestión. 

En Mendoza hay un asesinato cada dos días aproximadamente (el año pasado fueron 141 en total) y los fiscales estarán exclusivamente dedicados a ellos. Es más; saben en el Gobierno y también en Tribunales que hay un dato intangible: los hechos y la "evaluación subjetiva" de su tarea tiene más que ver con repercusión social y mediática de un puñado de esos hechos, muchas veces acotado por el origen social de las víctimas. El Ministerio Público dejó de actualizar las estadísticas de delitos en mayo. Hasta esa fecha se habían asesinado a 37 personas. Pero la fiscalía tendrá a su cargo también las causas por homicidios culposos (que superan los 500 al año con accidentes de tránsito incluidos), lesiones dolosas graves (hay más de 20 mil causas por lesiones dolosas anualmente) y violencia institucional (que son pocas pero con alto impacto social y político). El cambio por ahora es funcional y estará a cargo del mismo personal; desde fiscales hasta empleados administrativos.

En total serán 6 las fiscalías especializadas, pero Gullé demora el anuncio del resto. En el armado se puede encontrar con dos problemas: el recurso humano y la falta de infraestructura (tema que generó la primera queja formal del nuevo Procurador). En el primer caso, el tope lo encuentra en tener fiscales suficientes en cada especialidad y en la tensión generada con el sector político: buena parte de los fiscales con mayor entrenamiento enfrentan denuncias en el Jury. Gullé aseguró que quiere compatibilizar los "gustos" de cada fiscal con las necesidades a la hora de reestructurar las oficinas. 

Una de esas fiscalías ya queda enmarcada a priori como la "fiscalía de los problemas". Se trata de la Unidad Fiscal Correccional, que tendrá a su cargo las denuncias por delitos menores que en su mayoría son archivadas. En la misma línea, por año en Mendoza hay 100 mil causas "NN" que casi en su totalidad terminan en impunidad porque nunca se halla el responsable. 

Con el cargo, el Gobierno le intentó dar además máximas atribuciones a Gullé (a través de la nueva ley del Ministerio Público) para poder manejar presupuesto, reordenar fiscalías, designar suplentes sin límite de tiempo y sancionar sin autorización de la Corte. Pero en Tribunales los funcionarios y jueces no son solo testigos de los cambios. Hay resistencia en algunos casos y "anticipo" de fracaso en otros. Gullé avanzó con el control horario pero también intentando centralizar lo que se dice: ordenó concentrar en él toda la información y prohibió que los fiscales hablen con periodistas, algo llamativo para los tiempos que corren. 

El Jury y la política

En el paquete de medidas que el Gobierno impulsa para el Poder Judicial no hay ninguna mención a un tema que en Tribunales creen clave: el control político que hay sobre jueces y fiscales. Lo dicen por la forma en que se compone el órgano que juzga a los magistrados, donde los partidos políticos tienen amplia mayoría y sus votos son parte del habitual lobby para negociar desde cargos, hasta leyes. El Jury, vale recordar, está integrado por los 7 miembros de la Suprema Corte y 14 legisladores provinciales (7 senadores y 7 diputados).

Lo que se vive en ese organismo es una muestra: denuncias, contradenucias, dilación de decisiones según la cantidad de votos y presiones por todos lados. Justamente los principales apuntados son los fiscales, los primeros encargados de investigar a los mismos políticos que los juzgan. "Las denuncias en el jury funcionan como presión para no investigar", reconoce un fiscal. Daniel Carniello y Juan Manuel Bancalari quedaron atrapados en la maraña política. Culpables o no, ambos están "cocinándose" a fuego lento y son parte de las negociaciones entre el oficialismo y la oposición. La postergación de la definición de la situación de Carniello es un claro ejemplo: a oficialismo no le dieron los números para avanzar y la "salida menos perdedora" fue postergar la definición dos meses, con cambio de discurso incluido. El giro de timón incluyó una nueva reubicación del fiscal y elogios hacia él de parte del Procurador. Mientras, tiraron la pelota a la justicia penal para que resuelva la trenza política.

Opiniones (4)
24 de junio de 2018 | 11:50
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24 de junio de 2018 | 11:50
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  1. empiecen a controlar las fiscalias, cada vez que tenes que denunciar te atienden como el culo, tenes que esperar que terminen de desayunar o no hay nadie dentro, o el cable de red de la computadora no le hace buen contacto y no te pueden atender o te tienen 2 horas para tomar declaracion y como despues queda en la nada, la gente deja de hacer las denuncias
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  2. Las buenas ideas sin presupuesto, son solo eso, buenas ideas.- El aparato de la Industria judicial, en su gran mayoria, son "conejo negro" (porque no la hacen trabajar ni los magos).- Hab´ra que ver el tamaño de los palos en las ruedas que pondrán los sindicatos, la corporación y los "garantistas" berretosnes, defensores de delincuentes enquistados en la Corte (los principales enemigos de todo lo nuevo, mas si algo se trata de complicarles la vida a sus "clientes" los ratas delincuentes.-
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  3. tubal, lo suyo es impecable.- Los Jury, tendrían que tener jurados populares, de esos que se pregonan para delitos mas comunes, la experiencia debiera hacerse con los Jurys de enjuiciamiento que hoy no pasa de ser una parodia, una trajicomedía de de argumento remanido, de dialogos, mas pobres aún, acutado por un elenco mezcla de politiqueros baratos y caros de todas las layas, y penosos politicos devenidos en jueces por los avatares de la politiquiería mas infame.- Un verguenza, una autentica verguenza.-
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  4. El altísimo grado de corrupción en que se encuentra la Argentina en general y Mendoza en particular, sólo es explicable por la complicidad de los Poderes Judiciales tanto el Nacional como los provinciales. Tal grado de impunidad se encuentra garantizado por la inacción, la complicidad, el temor o la mediocridad de Jueces y Fiscales. El haber transformado al Poder Judicial en un nido de conchabados con remuneraciones mayores a las del resto de las sociedad, libres de impuestos y ad vitam, han permitido que mediocres emblemáticos cuando no corruptos asociados al poder de turno se encaramen en la justicia y el ministerio Público, posibilitando que latrocinadores nacionales y provinciales queden sin sanción. Lejos estamos de los magistrados que soñaba el insigne maestro uruguayo Couture.
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