opinión

El concepto de Universidad está ya redefinido

El concepto de Universidad está ya redefinido

Mucho es lo que se habla - casi sin saber y al borde de la impericia más calificada - de que la Universidad Nacional de Cuyo "no es lo que era"; "está en piloto automático" o que su Rector obedece a "criterios partidarios externos a la Universidad.

Como ex alumno y graduado de esta Universidad, además de estar cursando una maestría en la Facultad de Ciencias Económicas, me siento más que autorizado no solamente a refutar tales afirmaciones sino a - y de manera humilde solamente apelando al conocimiento de causa - instruir a los lectores sobre qué es la Universidad, y hacia dónde va.

Empecemos por refutar algunas de las concepciones más retardatarias y recalcitrantes que opacan una gestión que empuja a la Universidad hacia límites hasta entonces imposibles de concebir. En primer lugar, que la Universidad Nacional de Cuyo "no es lo que era", es absolutamente cierto: pasamos de una concepción de la Universidad que se equiparaba casi a un municipio, donde sus rectores anteriores solamente hacían brillar sus gestiones por disponer de mayores cantidades de concreto sobre el campus, que por lograr transformaciones sustanciales. En este sentido es necesario - y hacia ello vamos - cambiar el eje de foco de la actividad universitaria: la Universidad Nacional de Cuyo no debe ser más nunca un muestrario arquitectónico de edificios de distintos estilos según las autoridades de turno. Ha de ser ciertamente la institución que marque el rumbo de formación de pre-grado; grado y posgrado por el cual nuestra provincia se destaque. No necesitamos más y mejores edificios: necesitamos más y mejores docentes, planes de estudios y egresados que se comprometan con el quehacer educativo.

En segundo lugar, quienes hablan de que una institución se encuentra en piloto automático no solamente desconocen el andamiaje jurídico administrativo que se monta para que semejante estructura se ponga en marcha, sino que le faltan el respeto - de una manera inusitada - a cientos de personas que llevan años de carrera administrativa en la Universidad, y sin los cuales hasta el más mínimo trámite se tornaría imposible de realizar. Es cierto que hay funcionarios de planta permanente (absolutamente todos concursados y con el máximo de transparencia) que conocen el funcionamiento y los procesos de la Universidad más allá de las gestiones que pasen por los lugares de toma de decisión; pero no menos cierto es que muchos de esos funcionarios se encuentran bajo las órdenes y directivas de otros que - aun contando con una duración finita en la gestión - son los encargados de promover las políticas públicas de desarrollo de la institución universitaria.

En tercer lugar, es necesario separar la paja del trigo. El actual Rector - Ing. Agr. Daniel PIZZI - no solamente no llegó de la mano de ninguna coalición partidaria sino que es el primer Rector elegido democráticamente por elección directa. Quiero decir, y que quede claro, que alrededor de 36.000 integrantes de la comunidad universitaria le dieron su voto de confianza. La fórmula impulsada por el Interclaustro no es una conjunción de partidos políticos ni mucho menos; tampoco es la yuxtaposición de agrupaciones: es la condensación de una manera de ver a la Universidad, con fines y programas propios de gobierno que incluyen la integración social, la extensión universitaria, la reforma pedagógica (que se ve en la constante sumatoria de unidades académicas a propender a modificar sus vetustos planes de estudio), los programas de salud y de beneficios para quienes necesitan de la asistencia de la institución para continuar con sus actividades universitarias y así podría seguir enumerando un sinfín de políticas públicas que no solamente son ejemplo para otros entes públicos, sino que muchas de ellas demuestran una vocación que está cada vez más lejos del poder y cada vez más cerca del bienestar de la comunidad educativa en general. Veamos:

¿Alguien recuerda - espero que docentes de la universidad estén leyendo estas humildes palabras - un programa similar al que se lanzó últimamente por el cual la Universidad Nacional de Cuyo en una instancia superior se hace cargo de la totalidad de los estudios de doctorado de sus docentes en el extranjero por el plazo de tres años? Ello entre otras modalidades de promover el perfeccionamiento docente. No existen registros de algo similar en otras universidades públicas del país.

¿Cuántas gestiones pasaron haciendo la vista gorda a la cantidad de docentes interinos - hay facultades con docentes que llevan más de 30 años como contratados - sin siquiera proponer un mecanismo por el cual revalidar su condición de docentes y ser efectivizados para de una vez y por todas pasar a estar en igualdad de condiciones que los docentes concursados? En eso estamos. Y os aseguro que la transparencia y buena fe rigen estos procesos.

¿Cuántas gestiones pasaron haciendo la vista más que gorda, hinchada, de la problemática social que se encuentra a un costado de la Universidad donde se hayan quienes por lo macabro del sistema nunca podrán acceder a la educación terciaria? La donación de los terrenos al Barrio Flores y Olivares son una muestra de que esta institución no tiene la más mínima intención de desintegrar los entramados sociales que la rodean, por el contrario, busca la aproximación, la integración, la convivencia armónica y pacífica.

¿Alguno recuerda que se hayan tomado posturas políticas fundadas en el conocimiento científico como se ha hecho en esta gestión? Rechazar fondos de megamineras es coherente con brindar información de rigor científico relativa a que la megaminería contamina; contamina recursos hídricos fundamentales para la vida en zonas desérticas como lo fue en San Juan y el Río Jáchal. Nunca antes esta institución había hecho énfasis tal en el impacto medioambiental de algunas actividades económicas que elevan el altísimo riesgo de vida de quienes se encuentran alrededor de ellas.

Es necesario que todos los actores políticos y académicos de la Universidad entiendan que, por más cercano a un partido político que esté un Rector o una Rectora, la Universidad tiene la sana costumbre de propender a su propio desarrollo más que a ser una usina de política partidaria. Más aún, la conformación de los gabinetes de los últimos años ni siquiera ha respetado la lógica partidaria, siendo algunos de ellos - este es un ejemplo - de los más heterogéneos.

No es la pertenencia a un partido político lo que condiciona el ingreso a los lugares de gestión en la Universidad; es el grado de compromiso con la comunidad educativa, compromiso de hacerla más grande, más abarcativa, más integradora y más plural.

Finalmente, esa es la política de estado que se lleva adelante en la Universidad hoy. Una Universidad Nacional de Cuyo plural y reformista no es una universidad sesgada a determinados sectores de la vida política de ese micro clima; es una universidad dispuesta a recibir los aportes de todos quienes quieran participar y una universidad viva, que rechaza el status quo y decide por sí misma mantenerse en constante movimiento.

Allá vamos.

Nicolás M. Chicahuala

Abogado - UNCuyo

Maestrando en Administración de Negocios - UNCuyo

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27 de mayo de 2018 | 07:30
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