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1S en Venezuela: el chavismo sólo busca en dónde refugiarse

Este jueves, la oposición tomará Caracas. El chavismo se muestra desconcertado, todavía sin aceptar que fue derrotado en diciembre.

1S en Venezuela: el chavismo sólo busca en dónde refugiarse

Venezuela no quiere ser Argentina. Tampoco Brasil. Así lo manifestaron e martes al movilizarse por Caracas los principales dirigentes del chavismo, quienes se mofaron de haberse anticipado a la oposición, que tomará simbólicamente la capital venezolana el jueves 1S. Pero, ¿qué les molesta de Argentina y en qué se comparan con Brasil? Cristina Kirchner se presentó a elecciones libres con un candidato, con el manejo total del poder y los recursos, y perdió. Nada grave. Podrá quien quiera ponerse en las antípodas de Mauricio Macri y decir que llegó apalancado "por la derecha bablabla". Pero también es cierto que los líderes que se creen "populares" pierden su pretendida popularidad que ven en un espejo encantado de movilizaciones calculadas, en elecciones libres y transparentes. El Brasil que el chavismo aborrece es el que respeta una norma que va por encima de los nombres propios: se le llama Constitución. El proceso de destitución de Dilma Rousseff tiene vicios, pero respeta los remedios institucionales: la Justicia, no dominada por el Poder Ejecutivo, actuó y ni siquiera la acusó de corrupción, sino de desmanejo de las cuentas públicas. En el medio de la difusión de todos los escándalos, incluido el de su propia destitución por parte de una oposición que ella misma había usado de Cabello de Troya para acceder al poder, todos vamos sabiendo cuán corrupto es el sistema que incluye a legisladores y empresarios. Pero lo importante es que lo podemos saber: no se difunde exclusivamente lo que es de interés del presidente.

Acosado por su propia impericia, el gobierno de Nicolás Maduro no sabe hacia dónde va, pero solo admite que, si se tratase de un barco, sus únicos ocupantes -aunque sin carta de navegación- deberían ser solamente los chavistas. La economía no existe, la producción jamás se reactivó como lo prometió en sus inicios el "socialismo del siglo XXI", el petróleo le juega la misma pala pasada que le hiciera décadas antes a otros presidentes y ellos -que llegaban para cambiarlo todo- no supieron superar la matriz hidrocarburífera y se montaron sobre ella hasta hacerse ricos y con muchas armas. La porción más excluida de la sociedad que sí había sido incluida de a cientos de miles por la irrupción de Hugo Chávez a la alimentación diaria, se ve superada en millones por los que perdieron su independencia laboral, su emprendimiento productivo o su trabajo.

De las libertades, ni qué hablar: todos los días hay una nueva norma rara que respetar y que surge de mentes que ya no buscan cumplimentar un programa de gobierno al que pomposamente identificaron con el socialismo, pero nunca fue más que capitalismo de Estado, teñido del condimento que les hiciera falta oportunamente para quedar bien con sus auspiciantes internacionales, ya sea que se tratara de Cuba, Rusia, China, Argentina, Irán, Brasil o algún país del que desconocemos hasta la pronunciación exacta de su nombre. El chavismo es un proyecto incompleto, que se fue armando ideológicamente mientras se iba concretando en hechos y que fue mutando tantas veces como le resultó conveniente. Hemos repasado con protagonistas de la vida política y la cultura de Venezuela desde MDZ, en numerosas oportunidades, y varias de ellas desde el lugar de los hechos, que esto fue así. El problema para el mismo chavismo es que a la vez que buscaba su identidad definitiva, algunas de las ya adoptaba generaban núcleos de adeptos que terminaron por conformar grupos de poder que sirvieron de lastre en su pretendida transformación en socialismo al estilo cubano.

En este contexto, la política en Venezuela se limita a las peleas intestinas de un chavismo que solo intenta sostenerse en el poder. Poco más es lo que pretende y, en gran medida, lo que puede hacer. Le falta proyecto y cohesión interna pero hay algo peor: quienes dicen representar al pueblo, no reconocen que han conseguido -con sus políticas, con sus acusaciones y persecuciones, con sus ninguneos y planteos sin consenso- poner a una enorme cantidad de personas en las calles y en su contra. Resulta de manual que quien se crea "pueblo" no se reconozca en las masas que le exigen e interpelan, que lo cuestionan y que hasta le piden que se vaya- a otra cosa, a algo diferente al pueblo, por más que se trate de gente tan humilde y trabajadora como la que adorna sus discursos y el relato formal que recitan como padrenuestro.

No solo Maduro, sino el chavismo todo -y entre ellos, todos aquellos que no lo quieren y que nunca vieron en él a un verdadero líder, y solo aceptaron la orden de Chávez de aceptarlo como sucesor- temen perder su espacio de poder. Y no se trata de la tenacidad de quienes quieren instaurar un modelo en beneficio de "la Patria" o "el Pueblo", frases del catecismo oficial al que apelan cada vez con más semejanza a una cruzada religiosa que a la libre participación social en las determinaciones sobre su país.

Lo que no tienen los líderes del chavismo es en qué país refugiarse en caso de perder las elecciones y de que los poderes del Estado retomen su independencia y actúe sobre ellos como se le está impidiendo ahora a una Asamblea Nacional que ganó la oposición en diciembre pasado.

Perdieron las legislativas y con dureza. Y el impacto fue tan fuerte que tardaron días en asumir un discurso único hasta que determinaron que "el pueblo se equivocó". Obviamente es echaron la culpa a su núcleo básico de adversarios: la derecha (que les ganó), Estados Unidos y su cotillón de monstruos con la CIA, el FBI y el Departamento de Estado (presentes en todo discurso chavista, aunque sea en un concejo municipal) y los medios de comunicación, los que quedaban en libertad y no fueron asfixiados.

Impericia es un buen termino para calificarlos en el ejercicio del poder. Pero ahora pasa algo peor y por eso sus horas son cruciales: no saben qué hacer ni hacia dónde ir. Espalda con espalda, esperan "al enemigo" que son cientos de miles de otros venezolanos, ni aliens ni agentes de la CIA y mucho menos chicos bien del PRO de Macri.

Desde diversas ciudades de Venezuela avanzan. La marcha de espera del chavismo este martes no fue mostrada en planos largos ni desde drones: solo se repitió hasta el hartazgo que era "la movilización más grande de la historia", sin que haya pruebas palpables de ello y sin que una marcha represente encuesta más valedera que una elección popular, como la que les puso coto desde los cargos parlamentarios.

Por eso pretenden frenarla para que no llegue al centro de Caracas, pero el gobierno de Maduro es torpe una vez más porque terminará habilitando en cada lugar en donde se le ponga freno a la marcha un gran acto de oposición: descentralizará y multiplicará el objetivo.

Esto intentan, nuevamente sintiéndose rodeados, además de haber prohibido el uso de drones y de aviones civiles, para evitar captar imágenes de la movida opositora que directamente recurre a exigir que se cumpla con la Constitución de Chávez que establecía la posibilidad de plebiscitar la continuidad o no del mandatario.

Lo que el chavismo llama "derecha" es bastante más que eso. La muletilla les sirve para sentirse de "izquierda", cuando solo se trata de un típico movimiento ultranacionalista de los tantos que ha tenido Latinoamerica. En el espacio de la "derecha", está, por cierto, el conservadurismo más rancio, pero también partidos de izquierda que respeta los valores universales, socialdemócratas, socialcristianos y hasta escisiones del chavismo en cualquiera de sus identidades y etapas.

Este 1S, Venezuela dejará sellado su rumbo. El presidente Nicolás Maduro amenazó a los manifestantes de todas las formas posibles y dejo en tono de misterio "un plan" que tiene para evitar ser desalojado del poder. Busca ser Cuba, cuando la propia Cuba intenta mirarse ya en otros espejos.

Opiniones (4)
21 de agosto de 2018 | 22:50
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21 de agosto de 2018 | 22:50
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  1. cuanta mierda gorila junta... apenas llegué a la mitad y no pude más
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  2. Excelentemente escrito Sr. Gabriel Conte! Venezuela es una historia macabra de un lugar al que nos quisieron conducir. Un espacio sin esperanza y sin salida. Maduro es un delirante peligroso, claro que no tan delirante como la peligrosa y corrupta mujer y sus corruptos adlateres que destrozaron el porvenir de nuestro país.
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  3. lo mismo que la lakra kichnerista no se dan cuanta que perdieron y cuando no esten en el poder la justicia caera sobre ellos x todo lo q se robaron igual que en argentina
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  4. La "toma" de Caracas si se produce, será un golpe de estado de la derecha reaccionaria asesina (48 muertos) y será el inicio de una guerra civil.
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