opinión

La tragedia de la lectura

Tener un libro cerrado es la mejor manera de matar a la literatura, y los jóvenes van en esa dirección. ¿Cómo revertir (entre todos) esa calamidad?

Uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe. Jorge Luis Borges

Los estudiantes de Cuyo, la región que tiene el puntaje promedio en lectura más bajo de todo el país, se desempeñan peor que los de Perú, el país de más bajo desempeño de los 65 participantes en PISA 2012. Comisión para la Educación de Calidad para Todos, Construyendo una educación de calidad: un pacto con el futuro de América Latina, 2016, p. 31

Este extracto del informe educativo para América Latina, realizado por una prestigiosa comisión formada por ex presidentes y ex funcionarios latinoamericanos, es una verdadera decepción para la región, y especialmente para Mendoza. Que expertos internacionales comparen el nivel de lectura de los cuyanos con el peor del mundo (al menos dentro del análisis PISA) y aseveren que los estudiantes locales tengan el promedio más bajo del país, debería traducirse en un profundo llamado de atención para todos.

Desde hace varios años, gran parte de los estudiantes mendocinos (y cuyanos) perdieron el hábito de leer, tanto dentro como por fuera del ámbito escolar, incluso bastante antes que el fenómeno tecnológico actual, al que muchos gustan culpar de todos los males. Los jóvenes no encuentran un verdadero interés genuino por la literatura, lo que ocasiona graves fallas en varios aspectos del aprendizaje. Solo un reducido porcentaje de chicos y adolescentes mantiene esa pasión por los libros, aunque menos por estímulos externos que motivaciones innatas, y no refleja el verdadero esfuerzo de inculcar sabiduría a través de las letras.

Salvando destacadas excepciones, los principales grupos de influencia educativa de los jóvenes, es decir, la familia y la escuela, están fallando severamente en este aspecto. Los adultos no transmiten interés por la lectura porque, sencillamente, ellos tampoco lo tienen, y para saberlo solo hace falta preguntarle a cada persona mayor cuántos libros leyó en un año, o si lee periódicos (en cualquier formato) de manera regular. Las instituciones educativas tampoco contribuyen; enfrascadas en otros asuntos, las escuelas no ejercen influencia positiva en los alumnos y, si proponen la lectura, lo manifiestan desde la obligatoriedad y la imposición, quebrando el equilibrio que debería existir entre lo necesario para aprender y los intereses de los chicos, haciendo que los jóvenes desarrollen un paulatino rechazo a todo lo que sea texto escrito, con sus consecuencias indeseadas.

Sumado a otros factores sociales, culturales e incluso políticos y económicos, estamos ante la presencia de una lenta pero progresiva decadencia en la literatura, no en su faceta artística, más bien en lo referido a sus lectores, tan necesarios como los autores.

¿Qué hacer? Es una difícil tarea. Si queremos ayudar a nuestros chicos para que se "amiguen" con los libros, debemos predicar con el ejemplo. Sí, los adultos tenemos que tomarles cariño a las letras. Si buscamos un pequeño cuento, una novela, o una historieta, ya sea un best seller, un clásico o un poema, para nosotros mismos, entenderemos cómo podemos acercarlos a la literatura atendiendo sus gustos, tiempos y aptitudes cognitivas. Así, los niños y adolescentes adquirirán creciente interés por textos que, a su vez, podrían ser de contenidos más interesantes y complejos, enriqueciendo sus conocimientos.

La educación también debería modificar algunos aspectos en la búsqueda de la relación equilibrada entre los jóvenes y la literatura. Es evidente que las estrategias actuales ya no surten efecto, o lo hacen de manera contradictoria. En armonía con lo expuesto anteriormente, los planes educativos referidos a la comprensión lectora deberían atender en el balance entre la necesidad académica y el interés de los chicos: revisar los manuales escolares sería una buena manera de comenzar, para volverlos más atractivos a la mirada de los alumnos.

Las ferias de libros sirven como un "termómetro" para analizar preferencias literarias y comprender la dinámica de los lectores. Los jóvenes están muy presentes en estos eventos, ya sea de manera personal o a través de actividades escolares, por lo que observar qué es lo que buscan y eligen a la hora de leer un texto, ayudaría a encontrar determinados puntos claves que servirían para diseñar verdaderas políticas públicas, orientadas al fomento de la lectura y la mejora en la calidad de la educación.


Opiniones (8)
18 de junio de 2018 | 11:11
9
ERROR
18 de junio de 2018 | 11:11
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. El punto es que les den libros que motiven. Mis hijos regularmente leen cualquier cosa menos lo que les mandan en la escuela. Harry Potter, dinosaurios, princesas, historietas como Tintín, etc. Hay que hacer que los chicos lean, lo que sea pero que lean. Si leen ya tendrán tiempo de mejorar la calidad. Por último, acá en Mendoza no lee NADIE y hablo de los adultos. Cualquiera que viajó en subte en Bs. As. puede notar la diferencia.
    8
  2. Hay que leer... a mí me gusta leer todo lo que caiga en mis manos, diarios, revistas, libros... novelas, ensayos, cuentos... Sin viajar, conocés todos los lugares; conocés a todas las personas sin saber de ellas. Leer, te hace una persona mejor.
    7
  3. excelente nota!
    6
  4. Desde Chacabuco (batalla, 12/2/1817) dije a Vuestra Señoría que a mi arribo a este pueblo dispondría de la cantidad con que la generosidad de Vuestra Señoría se ha empeñado en cooperar a los gastos de mi viaje hasta la capital de Buenos Aires. Y para que no se malogren del todo sus deseos permítame que destine útilmente este fondo a un establecimiento que haga honor a Vuestra Señoría y a ese benemérito Reino; la creación de una Biblioteca Nacional perpetuará para siempre la memoria de esa Municipalidad; la ilustración y fomento de las letras es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y hace felices a los pueblos; ese que ha sido la cuna de las ciencias, ha sufrido el ominoso (despreciable) destino que le decretaron los tiranos para tener en cadenas a los brillantes ingenios de ese país; yo deseo que todos se ilustren en los sagrados derecho que forman la esencia de los hombres libres. Carta de José de San Martín al Cabildo de Santiago de Chile, donando los viáticos de su viaje a Buenos Aires para la creación de la Biblioteca Nacional de Chile. Coincido con la nota y con los comentarios vertidos, espero que no haya un plan de embrutecimiento encubierto de aquellos que ven a la educación como un arma y que pergeñan estrategias para que no se transforme en una herramienta; sería la traducción de los dichos de San Martín. Saludos.-
    5
  5. Muy de acuerdo en general con la nota.Quiero agregar que la educación formal Arg también tiene que adaptarse. Para crear el hábito de la lectura, primero deberían darle lectura más amigable a los chicos , si quieren leer las novela de Harry Potter que lo hagan, es mejor a que no lean nada. El resto se puede ir mejorando. Hay que romper un poco con el molde.
    4
  6. esto empieza por los Padres. Primeramente hay que eliminar los TV en los dormitorios y las Pay Station... Y estimularlos a que lean y en las ESCUELAS, 1 libro aunque sea pequeno al mes. Les dan tantas materia y temas inutiles y no se dan cuenta que haciendoles leer un libro al mes con eso SOLO lograrian abrirles las MENTES... Muy bueno que alguien escriba sobre esto!!. FELICITACIONES!!
    3
  7. Estoy de acuerdo con la nota y el primer comentario. Pero... si los padres no logran, ni siquiera que sus hijos les hagan caso, ¿cómo pretende asclepios que los manden obligatoriamente a leer o les lean y los niños atiendan? Yo en lo personal inicie a mis hijos con la lectura de cuentos desde que nacieron, y los usaba para que se durmieran, y así seguí hasta que terminé comprando los que a cada edad les venía bien. Luego cada uno ha leído mucho pero en la medida de sus necesidades personales y universitarias. Pero estos tiempos de hoy, los padres, no saben de sus obligaciones y por otra parte... no nos engañemos; los docentes... saben hacer lectura y análisis de los textos con y para sus alumnos??? Estoy seguro que no, ya que ellos tampoco han leído, ni siquiera los autores más relevantes, de ninguna época, mucho menos analizarlo con sus alumnos de primer grado o el último de la secundaria. A los docentes cuando los preparan, les hacen leer lo básico para la docencia (lectura indicativa y sesgada de algunos autores específicos y progresistas) y con mucha suerte!!! algo más. La lectura, como dice asclepios comienza desde casa y.... ¿tenemos padres con experiencia lectora? La educación pública y la privada, que no distan mucho una de otra en este tema, no tienen capacitados a los docentes para este menester y ni siquiera existe en la planificación escolar, este ítem. Pero escucho y leo, que la educación es mala y que la van a solucionar... ¿sabrán por dónde comenzar? ¿se da idea esa gente que habla por hablar, el tiempo que lleva cambiar la conducta de generaciones de gente, que margina al niño o adolescente que lee buena literatura?-
    2
  8. Te felicito por tu artículo Nicolás, con cuyo contenido me solidarizo totalmente. Creo que el abandono o, actualmente el no inicio siquiera del hábito de la lectura, tiene funestas consecuencias para el hombre como ser social. El imperio de lo superfluo y pasajero, el mero instante casi siempre carente de importancia y hasta de gracia y educación, mediado por la tecnología mal aplicada, es definitivamente nocivo. Otro estudio internacional publicado hace poco, revela que no hay ninguna Universidad Argentina, entre las primeras 50 del mundo. Soy asiduo lector desde mi niñez, y actualmente me proveo de los libros de la bien dotada Biblioteca del Club de Regatas, donde, casi siempre, los socios que la usamos, somos viejos. Como siempre, la responsabilidad es de la familia en primerísimo término y de la escuela a continuación. Si es necesario, no cabe dudas que debería obligar a los niños y adolescentes a leer más y a comer menos. Hoy les resultará seguramente una medida despótica y antipática; no importa, no están en condiciones de valorar el enorme beneficio que ambos hábitos les habrán de deparar cuando sean mayores. Te agradecería me indicaras con quien tengo que contactarme en MDZ para publicar algunos temas vinculados. Sigue tu lucha, que, estoy seguro, muchos te secundamos .
    1