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"Lee y conducirás; no leas y serás conducido"

Lee y conducirás; no leas y serás conducido

Bueno, hay tantas razones explicadas a lo largo de los siglos, que sería excesivo detallarlas a todas. Lamentablemente llevamos décadas en que los libros han dejado de ocupar un espacio importante en los hogares y también en las escuelas. Sería fácil culpar a las nuevas tecnologías, pero la desidia viene de antes de este lamentable hecho. Se ha dejado de leer porque no hay verdadero interés en que la educación mejore; se ha dejado de leer porque los padres han dejado de hacerlo y consecuentemente sus hijos tampoco lo hacen. A los maestros hoy les resulta más fácil decir "busquen en google la información y me hacen la tarea". Todo parece así simplificarse, pero el impulso que da la lectura a la creatividad e imaginación del ser humano no ha podido ser suplantada por una tecnología que nos da todo masticado.

Comparando es como escuchar una novela por radio o verla por televisión, en el primer caso, uno se imagina los personajes; sus gestos y crea con ello un mundo virtual que deriva en la aplicación de esa imaginación y creatividad, mientras que la televisión lo único que puede darnos es la intriga de la trama.

El libro tiene otras ventajas y es que podemos viajar a cualquier lugar o época y recrear los paisajes y las personas o personajes; los cambios idiomáticos durante las distintas etapas y podemos capar durante su lectura, la enorme riqueza que representa la diversidad cultural.

Un buen libro es una compañía indispensable para los que quieren crecer y los elementos tecnológicos una distracción para pasar el rato, salvo en aquellas personas que habiendo leído antes, también le saben sacar verdadero provecho a todo el conocimiento almacenado en los distintos medios de comunicación actuales.

Rescato una frase de una persona no reconocida precisamente por sus obras literarias, una religiosa, Santa Teresa de Jesús, quien dijo; "Lee y conducirás, no leas y serás conducido", casi como un epitafio para aquellos que prefieren vivir en la ignorancia. Ni hablar de los textos hoy vigentes en los medios tecnológicos, una síntesis de palabras achicadas al mínimo porque como periodistas que quieren la noticia exclusiva, se apuran sin saber porque y entonces las conversaciones que solían enriquecer las relaciones humanas, se han convertido ahora en un intercambio de monosílabos que no dicen nada, más allá de las banalidades diarias.

Hoy los niños y los jóvenes encuentran aburrido leer; como también les aburre la naturaleza, los corre la velocidad en que sobrevivimos y entonces no hay tiempo para pensar, aunque muchos crean que piensan y confunden las emociones con las sensaciones. La adrenalina a suplantado a la pasión y un mensaje de texto a la profundidad de una mirada.

Pobres de aquellos que no dimensionan que la gran riqueza de la vida y se detienen a meditar un momento; indagar hacia adentro y buscar su propia personalidad; descubrir que sus sueños pueden ser más importantes que sus deseos y que no llega primero el que corre más ligero, sino el que supo llegar a tiempo.

Pedro Zalazar

Opiniones (1)
21 de julio de 2018 | 16:35
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21 de julio de 2018 | 16:35
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  1. EL ARGENTINO, SI NO LEE, SABE ESCUCHAR.¡ EN ESTE SENTIDO,DESDE LA EPOCA COLONIAL VENIMOS ""LEYENDO "" Y/O ESCUCHANDO TODO UN SISTEMA CULTURAL,QUE SUPUESTAMENTE SERIA LA GRAN PANACEA NACIONAL ¡¡ POR ESA MISMA RAZON, " NUESTRA IDENTIDA "",VA EN CAMINO DE DESAPARECER ¡¡ Y CLARO Q., ESPARABA UD ?,SEGURAMENTE PENSO EN SUPERMAN,O SPENCER TRACY,.¡¡ NO LO CULPO; PERO HASTA YO, HE OLVIDADO A PATORUZU,Y A LANGOSTINO ," EL NAVEGANTE SOLITARIO, DE FERRO. (DEL PATORUZITO
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