opinión

El buen libro te hará libre

El buen libro te hará libre

Mientras resuelvo la mezcla de vergüenza y bronca que me produce la reiterada noticia, también me repito que no voy a hacer una reflexión pedagógica sobre la causa de estos fracasos y acerca de cómo deberíamos motivar la lectura en los chicos. Tal vez después, cuando me enfríe. 

Las evidencias para llegar a estos pobres resultados son muchas, pero sólo continúo viendo la irresponsabilidad de un mundo adulto que dice pensar a través de los niños y adolescentes el futuro del mundo que viene. La educación que les brindamos no está sintonizando con una cultura del conocimiento, todo lo contrario, nos va llevando lentamente a una era de la estupidez de complejo retorno.

Los adultos somos el mejor ejemplo del lector apático que tienen los niños. Ojear dos o tres páginas para decir orgulloso en un grupo "a ése lo leí", no es leer. Ojear títulos para estar actualizado con las noticias sin profundizar en el contenido o mirar rápidamente la revista en el transporte público o sentado en el baño, no es leer. La lectura, decía Borges "es una de las formas de la felicidad", sin embargo muchos la siguen buscando en distintos lugares, todo ellos alejados de los libros. 

Si queremos generaciones lectoras, lo ideal es empezar lo antes posible en la vida del niño. La novelista infantil Emilie Buchward insistía que los niños se hacen lectores en los regazos de sus padres; podríamos agregar, también en la pasión de sus docentes por la verdad... que está en los libros, o en Internet, pero deben saber sacarla de ahí, leyendo. 

La exposición frecuente a relatos y narraciones, el esfuerzo por imaginar lo leído, les permitirá desarrollar y gustar ese hábito lector que les acompañará toda la vida. Pero si los adultos mostramos poco interés por los libros, la lectura nos parece tediosa, y en las aulas no se practica y gusta sistemáticamente el "arte de la lectura", ¿qué chico deseará ojear el aburrimiento? 

La novela Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, muestra un lugar donde el gobierno pretendía hacer desaparecer los libros quemándolos para poder manipular luego a la población. Nuestra torpeza nos está llevando a que en un futuro cercano, sin libros, ya no sea necesaria semejante irracionalidad. 

¿Quiénes se animan desde la familia y el aula a continuar con la resistencia? La recompensa: "el libro hace libre al que los quiere" (Vicente Espinel) ¿Quiénes se dejarán amar?

- Alejandro Castro Santander. "Lector, docente, investigador y escritor (en ese orden)", según su propia definición. 

Opiniones (1)
23 de mayo de 2018 | 01:27
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23 de mayo de 2018 | 01:27
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  1. WOW ME ENCANTÓ... Qué mal que vamos por favor
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