opinión

Un Tribunal de Cuentas miope

El presidente del órgano de control admitió que la entidad no debería observar solo la legalidad de los actos administrativos, sino también la eficiencia, la eficacia y la efectividad de los gastos.

Un Tribunal de Cuentas miope

El último viernes, el Tribunal de Cuentas realizó una capacitación para periodistas en la que expusieron acerca del funcionamiento del órgano de control. En el mismo estuvo presente su presidente, Carlos Salvador Farruggia, quien reconoció que mientras que en el mundo se ha empezado a observar la eficacia, efectividad y eficiencia del gasto público, la tarea del tribunal se limita a controlar la legalidad de los actos administrativos.

"El alcance de nuestra tarea es ver que se respete las normativas vigentes y controlar la legalidad. La pregunta es si hay que avanzar al control de eficiencia, eficacia y efectividad", señaló el presidente del Tribunal de Cuentas, siempre esquivo a dar declaraciones. Si bien se inclinó a favor abrir el objeto de investigación, destacó que para ello es necesario un órgano con más herramientas y recursos.

Lo curioso es que Farruggia lleva 27 años al frente del Tribunal de Cuentas aplicando criterios que, a su entender, son insuficientes. También llamó la atención que se jacte de la independencia del órgano de control, cuando sus hijos trabajan en diferentes dependencias del Ejecutivo. Incluso, en Fiscalía de Estado, entidad que encargada de supervisar sus decisiones.

En cuanto a los recursos que reclaman: ¿quién controla el uso que le dan a los mismos? Sin ir más lejos, el año pasado los propios trabajadores del Tribunal de Cuentas se quejaron de que se incorporó a la planta de empleados a 18 individuos entre los que aparecían la nuera de Farruggia, el yerno del vocal Héctor Caputo y la nuera de la directora de Gobierno, Marta Sofía Bombini.

En total, son más de 300 las personas que hoy trabajan en el Tribunal de Cuentas distribuidas en las decenas de ramas que componen su organigrama.

Por todo ello, cuesta creer que el del Tribunal de Cuentas sea un problema de recursos. Todavía más, confiar en su supuesta independencia y menos en su transparencia. Sobre todo, si se tiene en cuenta que es uno de los pocos entes estatales que no quiso adherir al régimen de declaraciones juradas que lleva adelante Fiscalía de Estado.

Por más que la contadora Bombini destaque la adecuación a las normas ISO o que hace una década fueron premiados a nivel nacional, es un ente corto de vista. Limitado. Y esos límites favorecen a la malversación, la corrupción y -sobre todo- a la impunidad.

Una institución con las manos atadas que ante las inconsistencias que detecta aplica multas o formula cargos que -según ellos confesaron- casi nunca se pagan. Un organismo al que la gestión de Carlos López Puelles nunca le entregó información por irregularidades en la carga de combustible. "Nunca contestaron la pieza separada que se formó y no creo que lo hagan", admitió el vocal Francisco Barbazza.

Hoy en día el Tribunal de Cuentas no sólo tiene la vista acotada, sino que está obligado a patear la pelota a lo del vecino. Ya sea a Fiscalía de Estado para que acuda a la Justicia Penal como denunciante, o a la Corte para que ejecute el pago de los cargos que se imponen a empleados o funcionarios. 


Así lo establece la ley orgánica 1.003 del Tribunal de Cuentas de Mendoza, a la cual sus miembros aseguran remitirse a rajatabla. El problema es que está cada vez más claro que no alcanza.

Opiniones (6)
21 de julio de 2018 | 23:01
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21 de julio de 2018 | 23:01
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  1. Más allá de lo que se pueda decir de una institución que puede estar un poco vetusta hay que reconocer que es una Institución a la que le teme el ejecutivo e incluso el judicial y legislativo. desgraciadamente los directores que tienen rango de juez son demasiados peronistas y eso que lo sacaron al labandina Gómez. creo que le haría muy bien que farrugia, barbasa, y angeline se vallan por viejos inútiles y los dos últimos ingresados deberían avergonzarse de su actuar. Es importante destacar que mucha gente que hace el tribunal todos los días son profesionales y empleados dedicados. vaya el reconocimiento a ellos que salvan las papas. fuera los viejos corruptos!!!!!
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  2. Y las multas ? Todos la pagan ? Solo los perejiles , por ej directores de administración los multan y pagan y los que exceden las cien Lucas jamás pagan.
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  3. El tribunal de cuentas no investiga porque no quiere. Y sus funcionarios NO son ni imparciales ni independientes. De hechos vemos como van a cargos ejecutivos y vuelven, o desde los otros poderes luego se cobijan allí. Los ejemplos son muchos caso del ex Ministro Cerroni, de Michitte, del cuñado del gobernador Cr Esteban, de Godoy Lemos, etc . Es un refugio de amigos, para asegurarse que nadie investigará nada.
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  4. quiero destacar la labor del Contador Federico Gimenez, que pone el lomo para trabajar incansablemente. Dedica sangre sudor y lagrimas para sacar el trabajo que Farrugia le delega. Mientras Farrugia toma cafecitos en la confiteria del Jockey Club.
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  5. Los hermanitos Farrugia, su único mérito es haber pertenecido a la UCR, después a las pruebas me remito. Ejemplo vale más
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  6. LO MAS COMPLICADO ES LA CORRUPCION / CORRUPTELA ESTRUCTURAL HACIA ABAJO..... COMO PUEDE SER QUE LOS FUNCIONARIOS QUE HAY QUE AUDITAR DE LOS MINISTERIOS DESPUÉS QUE DEJAN SUS MANDATOS VAN REFUGIADOS AL TRIBUNAL Y TIENEN LA POSIBILIDAD DE MANIPULAR LA INFORMACIÓN PARA QUE CUANDO LLEGUE ARRIBA ....LLEGUE TODA ARREGLADA / ACOMODADA PARA QUE NO SE VEA NADA MAL ..... TAMBIÉN NO DEBERÍAN PERMITIR A FAMILIARES DE FUNCIONARIOS DE ALTO RANGO QUE DISPONEN DE RECURSOS DEL ESTADO
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