opinión

Traición

¿Qué sería del mundo sin el paisaje irregular de esta alevosía, siempre presente en la historia? ¿Qué es un traidor y un traicionado? Intento sobre esa onda "No positivo".

Del latín traditio, -ōnis.

1. Falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener.

2. Delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria.

3. Traición cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado.

4.  Alevosamente, faltando a la lealtad o confianza.


Me faltan 5 o 6 seis capítulos de la última temporada de Game of Thrones. No tengo televisor. Y con esto quiero decir que es lo único que he visto desde hace un largo mes: todos los capítulos y todas las temporadas, de modo cronológico (por otra parte, no hay modo en mi opinión de asistir a una serie sin respetar ese orden).

Si debiera hacer un resumen para explicar esta serie -más exitosa que talentosa- debería decir que no es más que una historia de la traición. Que no es poco, claro. Es en esta milenaria operación, mayormente, que transcurre el tiempo profundo de la saga. Intrigas palaciegas, pactos implícitos, acuerdos obligados, relaciones amorosas sin amor, veladas acaloradas por el vino, que jamás escasea, devaneos semi filosóficos. Pero, en verdad, a los hombres y mujeres con poder en la serie, lo que los desvive es la traición. Desvive es eso que no te deja vivir, según la etimología.

La gran mayoría conspira, incluso hasta el más pobre habitante de la gran capital del Norte, un talibán medio hippie, que no desentona con varios fundamentalistas de la Inquisición. El mejor de todos los traidores es un hombre de (muy) baja estatura, el enano, que suele ser el único con cierta sofisticación para el embuste. Lo secunda, hacia el final, un eunuco, que, a falta de mejores opciones ante los placeres, coloca lo que le resta de libido en la Gran Rosca del Power.

Visto ese ayer y este hoy, como mínimo, hemos vulgarizado la traición. Pensamos que la simpleza es sinónimo de sencillez. Tal vez creemos que la infidelidad en la pareja es la peor traición en vida. Y no afirmo que quizá no lo sea, sino que es allí que depositamos buena parte de una energía no renovable, cuando, en verdad, la traición es un altísimo y -reitero- sofisticado mecanismo. 

Engañar a tu esposa o esposo (novia o novio) es de lo más fácil y hasta burdo del mundo, tan simplón el movimiento que cualquiera puede hacerlo. Podemos jactarnos de haber democratizado la infidelidad. Pero también sabemos que la precariedad sentimental puede adoptar las formas humanas más insospechadas. El asunto, en todo caso, es que la noble traición conlleva otro volumen y densidad, un mayor despliegue emocional y hasta intelectual. Y nos sitúa frente a una situación que no se conforma con meter las patitas en un río tormentoso, dos o tres veces al mes, sino en cambiar ese curso de modo definitivo, casi antojadizo. Y que nadie lo note o descubra hasta tanto no haya ocurrido.

¿Un traidor sería alguien tan pero tan fiel a sí mismo? ¿Esconderá a un egoísta empedernido, acaso serial? ¿Sabe el traidor a cuál destino se confina según su naturaleza?

Cobos

El huevo o la gallina: ¿traidor o traicionado? Emblema positivo y negativo.

La traición no es, que digamos, una de las tantas bellas artes que hacen los días más felices, ni tampoco tiene buena prensa, pese a Maquiavelo y a su legado, tan siempre actual. Probablemente Maquiavelo, en la cúspide de un pensamiento político brillante, en un sistema de construcción pero también de conservación de poder cuando menos formidable, se sentiría asombrado de su carácter inmortal. Nunca he visto tanta fascinación por los escritos de Maquiavelo como entre los no pocos obsesivos del poder que he podido conocer. ¿Quieren seducir a un poderoso? Metan mucho Maquiavelo, amigos.  ¿Quieren seducir a un nuevo rico? Ni le mencionen a Maquiavelo (o digan que es un diseñador italiano).

Sin embargo, Maquiavelo, de profesión corredor de límites, también afirma que la traición es lo único de los hombres que no se justifica. "Los celos, la avidez, la crueldad, la envidia, el despotismo son explicables y hasta pueden ser perdonados, según las circunstancias. Los traidores, en cambio, son los únicos seres que merecen siempre las torturas del infierno político, sin nada que pueda excusarlos".

Maquiavelo toma muy en serio la traición y la condena aún en peores términos. ¿Por qué será que un perverso de sus quilates denosta una condición tan imprevisible? ¿Habrá pensado en Judas, en aquella célebre cena? ¿Habrá pensado que en el juego del poder, como en cualquier juego, vale todo, todísimo, pero siempre con reglas claras? Dicho de otro modo: si vamos a jugar al ajedrez, no metamos las reglas del Pictionary. O somos humanos o somos animales.

"No somos animales, somos seres humanos con base animal y mente cultural", sostiene el filósofo Tomás Abraham, quien centró parte de su trabajo en este tema, en su libro "La lechuza y el caracol" (Contrarrelato político). Y agrega: "Cuando todo es traición o lealtad, es para no pensar. Eso en la Argentina existió mucho, nos llevó a un desastre, a una guerra civil, a muertos y además tiene una larga historia (...) Son especialistas acá con eso de usar la muerte, el dolor. Lo mismo hicieron con los desaparecidos. Y entonces, claro, la gente se siente culpable. "¿Cómo, no estás con las Madres, con las Abuelas, no querés que se le de unos pesos a cada madre por cada hijo con la asignación universal?" Todo el tiempo te están chantajeando para decir "¡Viva Néstor! ¡Viva Cristina!". Te tienen así todo el tiempo con la culpa. Este libro esta escrito contra eso".

Ramsay bolton game of thrones

Antes de Freud, los hijos mataban a sus padres, literalmente, y los divanes eran rehenes de sus caprichos sexuales, según la versión Game of Thrones.

Julio Cobos posiblemente a su pesar, o no, ingresó a la temporada 4 de esta serie como el traidor. Y dividió aguas que se hicieron más turbulentas. Si se piensa en una película, hasta los héroes menores tienen un rol. El suyo fue colocarse en otra vereda, en apenas un chasquido de dedos. Para bien o para mal, el traidor carga con ese estigma. Y nadie mejor que Cobos lo sabe: jamás volvió a ser confiable en términos públicos.

¿Por qué razones los mendocinos hemos empatizado con Cobos? No me conforma pensar que la causa sea porque siempre fue un habitué de Regatas, un alguien como la gente. Menos por su condición de maratonista y sus trotes por el Parque San Martín. Si revisamos su gestión como gobernador tampoco surge nada vibrante e inolvidable o transformador. ¿Nos gustan los grises y nos creemos los coloridos? ¿Nos traicionamos pero nos saludamos, todos los días, para completar el cinismo y reprimir lo que pensamos? ¿Por qué Cobos, hasta hoy, es uno de los políticos que conserva buena imagen? ¿Conserva es de conservador o de especulador?

No tengo nada personal contra Julio Cobos y tampoco con lo que representa. Pero la pregunta que me surge es: ¿qué clase de traidores seríamos? ¿Los enanos y eunucos o los burdos, previsibles y grises tan contemporáneos y políticamente correctos? Miro hacia atrás: veo mendocinos como Emilio Civit o Antonio Di Benedetto. ¿Vamos a escoger entre la traición menor o la mayor? ¿Seremos capaces de democratizar visiones o nos empeñaremos en vulgarizar infidelidades?

Thrones9

Un Trono de Hierro y esta coronita es lo que mueve a un mundo aburrido y sin más gracia que su posesión, repleto de guerras y dimes y diretes como área diplomática. 

El traidor es una persona que esconde, que se guarda siempre un resto. Es su esperanza y también su sostén. Puede ser honesto, si le conviene, pero es una honestidad no brutal, sino orquestada. Maquiavelo diría que solamente con honestidad no vamos hacia ningún objetivo, que no basta con ser honesto ni parecerlo. Pero dejemos a Maquiavelo en paz ("Ningún elogio es adecuado a tanta fama, es su epitafio, legible en la iglesia florentina de Santa Croce). 

Se me ocurre pensar: si vas a traicionar, que valga la pena, que el plan B o C funcione, que el animal no se coma al humano.


Szpolski

Uno de los empresarios más caraduras de los últimos años: traidor y traicionado.

El novelista Saul Bellow sostiene: "Somos todos accidentes de este tipo. Nosotros no inventamos la historia ni la cultura. Simplemente nos aparecen y a veces no por nuestra propia elección. Hacemos lo que podemos de nuestra condición, con los medios disponibles. Debemos aceptar la mezcla de como nos vamos encontrando con estos elementos - la impureza de la traición, la tragedia de la traición-, con la esperanza en ella".

Configuracion

Antes de terminar este "diccionario" me llega un libro, el último editado en español de Michel Houellebecq, acaso el escritor más involucrado en tratar en sus libros aspectos políticos que se meten en la vida cotidiana, cada vez más, en esta aldea global. Es un texto raro, pues se trata de poemas (pese a que también posee varias obras en este género). Como dice Le Monde, Houellebecq, "es el escritor francés vivo más leído en el mundo".

Y termino con un poema suyo, que inaugura "Configuración de la última orilla", que dice más o menos así:


"Cuando muere lo más puro

Cualquier gozo se invalida

Queda el pecho como hueco,

Y hay sombras por donde mires.


Basta con unos segundos

Para eliminar el mundo.



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19 de junio de 2018 | 02:29
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