opinión

Al menos, sospechoso

Al menos, sospechoso

Hace pocos días los argentinos asistimos a imágenes que creíamos sepultadas. Pero no. En Mar del Plata, arteramente, atacaban a pedradas al Presidente de la Nación y a la gobernadora de Buenos Aires. No se trata de Mauricio Macri o de Eugenia Vidal. Se trata de la institucionalidad de un país.

El descontento y la crítica se pueden expresar sin violencia, por más bronca que uno tenga, porque por suerte, funcionan los mecanismos para eso.

Este hecho me retrotrae a tiempos no tan lejanos, a tiempos difíciles, cuando se organizaban asaltos a los supermercados. Los que los vivimos muy de cerca esas tristísimas y dolorosas imágenes, no podemos olvidar esas fotografias vivientes de locura y barbarie.

Sí, había mucho descontento por la inflación creciente, porque el dinero se esfumaba entre las manos, porque muchísima gente la estaba pasando muy mal... Como repito casi como una muletilla: el tema no es el qué sino el cómo. Y en ese sentido no podemos permitir después de tantas experiencias nefastas, que algunos sean agoreros de la ruptura del orden institucional.

No se puede entender que frente a las dificultades, frente a medidas con las que no acordamos de un gobierno, llamemos a alzarnos contra él . Y esto lo estamos escuchando asiduamente, sobre todo desde sectores que se dicen democráticos y defensores de la justicia y la libertad.

La historia argentina muestra sobrados ejemplos de alzamientos contra el orden institucional. Y así nos fue. Tengamos en cuenta que nuestra herramienta como ciudadanos es el voto y con él, castigamos o premiamos al gobernante de turno. Tengamos memoria. 

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21 de junio de 2018 | 08:34
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