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Papelón del fútbol y de varios

La eliminación de los Juegos Olímpicos vino a ratificar la crisis que atraviesa el fútbol argentino. Hay que recuperar el equilibro.

Papelón del fútbol y de varios

Con la eliminación del seleccionado de fútbol en los Juegos Olímpicos se desató la habitual serie de críticas rápidas, banales y sin ir al fondo de la cuestión. Incluso periodistas que habían previamente bancado a Olarticoechea y su equipo con énfasis, rápidamente pasaron a criticar a la AFA, sus dirigentes, los clubes, el Estado, los entrenadores y los propios jugadores.

Ninguno fue al claro y preciso problema que sucede hace tantos años:
el fútbol no es diferente al Estado nacional. La caída de éste hace tiempo y su inviabilidad como servidor útil a los ciudadanos, está potenciado en el fútbol.

Lo hemos enunciado previamente en varios artículos. "El fútbol está
en una burbuja irreal que no se condice con la realidad real económica
y social del país". Por un lado, salarios indecorosos, tratamiento de estrellas a los mejores jugadores, exhibición de autos de alta gama y concentraciones en hoteles de primer nivel. Por otro, cientos de jugadores que no cobran ni los salarios mínimos, ni tienen siquiera equipos de entrenamiento. 

Y todo esto ocurre luego de que el Estado aportara miles de millones de pesos para subvencionar el mayor déficit y con sospecha de corrupción, para "recuperar los goles secuestrados". Otro desvarío típico de nuestra idiosincrasia nacional.

Se debe recuperar la racionalidad. El fútbol se tiene que financiar con los ingresos de entradas, sponsors, marketing y venta de camisetas, buzos, y merchandasing en general, con los socios que colaboran con el pago de su cuota mensual y con recursos genuinos de la TV que debe conseguir la exhibición de los partidos en licitaciones abiertas y transparentes. 

Queda luego la creatividad de los dirigentes y su pasión equilibrada e inteligente para conseguir más, mejores y genuinos recursos.

Eso es todo. Hay que recuperar el equilibrio. Ser pasionales, fanáticos, discutidores, críticos y emocionales, sin olvidar que todo termina siendo un juego y que no debe ser financiado por todo el pueblo argentino. Tampoco debe ser motivo de agresiones por barrabravas delincuentes.

La pasión argentina por el fútbol debe encarrilarse en lo emocional y
económico, sin que deje de ser pasión. Y todos lo vamos a sufrir y
disfrutar como hinchas de tribuna. Como corresponde.

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20 de agosto de 2018 | 12:14
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