opinión

La justa paga por lo que hacemos

Seguir trabajando, nota a nota, minuto tras minuto, desvelados por hacer un periodismo genuino es nuestra obligación, nuestra ocasión de diferencia y nuestra mejor retribución a la confianza que cientos de miles de personas nos depositan día a día.

"Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra", Rodolfo Walsh.


Hace casi una década, mientras trabajábamos para dar a luz este diario, pensaba que, en el periodismo, dos más dos era cuatro. Una vez que empezamos a transitar esta era digital, y con la evidencia incuestionable del contundente éxito que tuvo Mdz en Mendoza y más lejos también, empecé a dudar que dos más fuera cuatro.

Casi diez años después, ya tengo despejadas todas mis dudas al respecto: dos más dos, en periodismo, es cuatro. Y lo era hace 200 años y así lo será dentro de 2.000.

Podrán llegar mil avances respecto de las herramientas tecnológicas; podrá -y así será- acrecentarse nuestro conocimiento de las audiencias; crecerán -claro que sí- nuestros abanicos de acceso a la información. Y hasta puede que, con el paso del tiempo, quizás, tal vez, quién sabe, seamos mejores en lo que hacemos, de puros insistidores, nomás... 

Sin embargo, no habrán de progresar ni un ápice los elementos constitutivos y fundacionales de esta profesión tal como algunos la aprendimos de nuestros mayores. En mi caso, jamás dejaré de agradecer la determinante y generosa influencia que en mí tuvieron Fernando Lorenzo, Alejandro Gómez, Máximo Arias y Carlos Perlino.

Son estos años de mucha complejidad y confusión si pretendemos destejer, de manera optimista, los caminos que toma el periodismo respecto de tu apetito por esa construcción social que llamamos realidad.

Carteles MDZ escritos (1)


Internet nos ha dejado enormes beneficios: aquella imposible hipertextualidad borgeana -fundada en bibliotecas y laberintos, que son la misma cosa- hoy es una varita mágica en manos de cualquiera. Y está bueno que esté en manos de cualquiera, pero si no tenemos casi nada que decir y lo poco que decir va en beneficio del mantenimiento de privilegios, esa enorme telaraña virtual termina alojando una araña real, egoísta y sordomuda. Y nosotros, los periodistas, tenemos la obligación de contarlo.

Internet es un deslumbramiento, pero también otra forma de la miseria.

Hoy, en los medios masivos de comunicación se publica absolutamente cualquier cosa sin el menor atisbo de veracidad e incluso -con malas artes y arteras operaciones- con manifiesta intención de daño o de simple acarreo ominoso de lecturas. Todo sucede rápido y se halla en proceso de extinción el esmero por lo dicho: si somos lo que escribimos, pues lo que somos es bastante pobre, mal dicho, sesgado y olvidable.

No obstante, la confusión y la perplejidad de lo virtual también albergan en sí la maravilla: la posibilidad de que -sobre todo a través de las redes sociales- las personas puedan contar y reflexionar acerca de aquello que les sucede, porque los periodistas verdaderamente no lo hacemos: los que no tienen voz, jamás tendrán voz por una garganta distinta de la propia.

De aquí, en nuestro caso, ante este nuevo aniversario, se desprende el desafío a asumir, como profesionales íntegros y como parte de este querido diario que -al nacer digital- nació con un sentido de representación lo real distinto al imperante hace casi una década.

Carteles MDZ escritos (4)


Seguir trabajando, nota a nota, minuto tras minuto, desvelados por hacer un periodismo genuino es nuestra obligación y nuestra ocasión de diferencia y nuestra mejor retribución a la confianza que cientos de miles de personas nos depositan día a día.

Acostarnos por las noches con la conciencia tranquila será nuestro síntoma de sanidad.

Dejar el mundo mejor que como lo hallamos, a fuerza de no sólo de mostrar, como dice Walsh, sino también de actuar en consecuencia, será nuestro tatuaje piel adentro, la evidencia de honradez imprescindible, la mejor forma de agradecimiento hacia quienes confiaron, confían y confiarán en nosotros. Si así no lo hacemos, pues que el olvido sea justa paga por lo que hacemos y lo que no hacemos.

Ulises Naranjo, periodista. 

Opiniones (3)
20 de agosto de 2018 | 06:35
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20 de agosto de 2018 | 06:35
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  1. En tu caso, Ulises, te RECONTRA respeto porque sé que no hay contradicciones entre lo que decís, hacés, pensás y escribís. Aún disintiendo a veces, no dejo de admirarte. Y gracias por la muchísima data que pasás de lugares donde hace falta poner el hombro, sin distinciones de ideología. La buena gente es buena más allá del partido que apoye (y lo opuesto también es válido...). Abrazo
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  2. "Dejar el mundo mejor que como lo hallamos" . Gracias por la coherencia aún en tiempos difíciles.
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  3. Buena nota Ulises, aunque creo que en los medios de comunicación, siempre se publicaron noticias falsas, mal intencionadas o direccionadas a modificar la opinión pública, lo cual no invalida el aumento de este supuesto periodismo gracias a la tecnología y consecuentemente mayor velocidad de información. Las urgencias por llegar a ningún lado, ha logrado que perdiéramos la pausa necesaria para masticar las noticias, tanto las recibidas como las que damos a conocer, porque hoy es más importante la "primicia" que la noticia en si, aun cuando esa noticia sea falsa, entonces aumenta la desinformación que se agrega a una sociedad que le gusta todo masticado, porque pensar es un doloroso ejercicio que nos quita tiempo para preocuparnos por el dinero.
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